La receta de salmorejo más ligera que existe no lleva pan pero sigue siendo igual de cremoso

Una opción llena de nutrientes, refrescante y deliciosa para hacer cada semana

Salmorejo Sin Pan Con Calabacin 1
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Anabel Palomares

Editor

En verano vivo a base de tres cosas: sandía, ensalada, y cremas frías. No me entra en el cuerpo mucho más porque el calor me quita las ganas de comer. Dentro de la última categoría, y con la intención de no aburrirme comiendo lo mismo una y otra vez, trato de hacer diferentes versiones del gazpacho o de salmorejo, las dos cremas que más repito en casa.

El salmorejo que te traigo hoy es ligeramente diferente a la receta cordobesa tradicional. En este caso es una opción más ligera y saludable, tiene más fibra y aprovechamos otra de las verduras del verano como el tomate: el calabacín. Trust the process, porque te prometo que no notarás que está el calabacín. El sabor apenas tiene diferencias con el tradicional, y al no llevar pan, es un salmorejo apto para celíacos.

Te prometo que el cambio no se nota siempre que hagas dos cosas: quita las semillas al calabacín y no prescindas del aceite de oliva para la receta. El aceite de oliva es lo que emulsiona la crema y consigue que sea sedosa y tenga una buena textura. Quiero recordarte que no podemos vivir sin las grasas y el aceite de oliva es una grasa saludable, así que no tengas miedo de incluirlo en tus recetas. Dicho esto, vamos al lío porque la receta no puede ser más sencilla.

Salmorejo Sin Pan Con Calabacin Como Se Hace

Para tres personas lleva medio kilo de tomates (cuanto mejor sea el tomate, mejor es el salmorejo), 200 gramos de calabacín, 60 gramos de aceite de oliva virgen extra y medio diente de ajo. Y ahora solo queda triturar. Lo que hacemos es que metemos los tomates lavados y picados (sin el pedúnculo), junto con el calabacín sin las semillas y también pelado para que no modifique el color, el medio diente de ajo sin el germen y un poco sal. Batimos bien en una batidora de vaso o normal y cuando esté bien triturado rectificamos de sal y añadimos el aceite de oliva a hilo, poco a poco, para que emulsione todo.

Necesitamos dejar el salmorejo reposar en la nevera al menos un par de horas, mejor. Para acompañar podemos echarle un poquito de jamón serrano en taquitos y huevo picado cocido, y rematar con un chorrito de aceite. Una receta completa y un salmorejo cargado de nutrientes, ligero y buenísimo que le gustará hasta a aquellos a los que no les guste el calabacín.

Fotos | DAP

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