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He esperado hasta pasados los 30 para tener hijos: estas son las ventajas que he encontrado
Familia, maternidad y niños

He esperado hasta pasados los 30 para tener hijos: estas son las ventajas que he encontrado

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Esto ya lo he confesado otras veces, pero desde que tengo memoria he querido ser madre. Yo era de esas niñas que salía disparada detrás de niños y bebés más pequeños que yo, incluso cuando yo todavía era una niña. 

A mí el instinto maternal no me ha sobrevenido de repente al cumplir cierta edad, sino que me ha acompañado toda la vida. Y es que, aunque el reloj biológico ese del que hablan sí que suena más desde hace unos años, la verdad es que yo siempre he tenido claro que quería ser madre

Adentrarme en los 30 sin tener hijos

Sin embargo, a pesar de mi deseo eterno de tener hijos, me he adentrado en los 30 - ahora mismo tengo 32 años -, sin haber tenido hijos. Y sin haberme planteado nunca ponerme a tenerlos. Y es que, además del miedo a la maternidad que me ha ido alcanzando durante los últimos años - miedo al parto, a no ser buena madre, a todas las cosas que podrían salir mal - también se ha impuesto la racionalidad. 

Y es que, aunque el deseo de la maternidad siempre ha estado ahí, mi parte racional me ha dicho todo este tiempo que todavía no era el momento: "quiero ser madre en el futuro, pero todavía no es el momento adecuado". Y la falta de condiciones perfectas para alcanzar la maternidad me ha ido acompañando hasta ahora mismo. 

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En parte influye el hecho de que, por las circunstancias que han rodeado mi vida, me siento más joven de lo que soy. Por otro lado, es causa de la situación en la que yo siempre pensé que me encontraría cuando por fin tuviera hijos: casada, con un puesto de trabajo seguro, casa propia - o al menos del banco - y una situación económica sino buenísima, al menos tranquila. 

Por supuesto, esas condiciones ideales han sido muy difíciles de alcanzar y la maternidad nunca parecía una opción para ese momento. Esto me ha dado el tiempo para valorar y medir, en mi experiencia y las cosas buenas que me ha traído esperar hasta los 30 para ser madre

Las ventajas de esperar a los 30 para ser madre

Trabajo estable

Estoy segura de que no es el caso de todo el mundo y que, para algunas personas, tampoco será un requisito. Pero una de las condiciones importantes para mí antes de decidirme a tener hijos, era tener un trabajo estable que me aportara cierta tranquilidad. 

maternidad

Ese trabajo no ha llegado hasta pasados los 30 y, aun después de haberlo encontrado, las dudas y los miedos sobre cómo me va a cambiar la vida en los próximos meses o años todavía me genera cierta tensión. En cualquier caso, esperar hasta pasados los 30 para plantearme tener hijos me ha permitido sentirme más segura respecto a mi situación laboral. 

He trabajado en mi persona

Quizás otras personas venga con el trabajo en sí mismas ya hecho de serie o muchos más jóvenes. Sin embargo, yo he necesitado de mucho tiempo para empezar a trabajar en mi misma y mis condiciones personales. Con esto me refiero a que ya casi entrada en la treintena tuve que empezar a trabajar en mi salud mental, en mis creencias sobre mí misma y sobre todo lo que me rodeaba y en cómo me relacionaba yo con el mundo. 

Entre otras cosas porque soy una persona que padece ansiedad debido a situaciones y condiciones personales mal gestionadas. Creo, sinceramente, que todos tenemos nuestras cargas emocionales a cuestas y, en mi caso, me ha parecido importante trabajarlas antes de ser madre. Otras personas, tal vez con más madurez emocional que yo, lo harán antes, pero en mi caso ha significado esperar hasta los 30 para tener la capacidad de adentrarme a fondo en ello. 

No dependo de nadie

No solo económicamente, sino emocionalmente, ya no dependo de nadie. Eso no quiere decir que no quiera a las personas que me rodean, pero sí que hasta hace poco, era una persona dependiente: dependía de la opinión de los demás sobre mí, dependía de las personas a las que quería, dependía de la seguridad que otros me aportaban. 

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Durante cierto tiempo tuve miedo de que quisiera tener hijos solo para poder depender de ellos o llenar algún hueco que yo sola no sabía cubrir. Ahora que sé que no dependo de nadie, sino que si tengo a alguien en mi vida es porque quiero, no porque lo necesite, sé que si tengo hijos será porque realmente los quiero y no porque necesite tenerlos. Eso me ha aportado tranquilidad. 

Estabilidad económica

Posiblemente no sea un requisito para todo el mundo, pero en mi caso, que soy una persona a la que las dudas y el no tener todo controlado le genera mucha ansiedad, la idea de no tener una adecuada estabilidad económica el día que tenga hijos, me resultaba difícil de asimilar. 

Durante mi veintena esa estabilidad económica no fue posible por mi situación laboral. Ahora que he pasado la barrera de los 30 y que por fin tengo una mayor comodidad y estabilidad económica - cosa que, por desgracia, no ocurre para todo el mundo ni llegada a esta edad ni antes o después - tener hijos me parece más factible. 

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Confío más en mis capacidades

Si durante mi veintena había un motivo que me echaba para atrás a la hora de plantearme seriamente tener hijos era la certeza de que no sabía cuidar de mí misma, como para plantearme cuidar de otros seres que iban a depender al 100% de mí

Y aunque mi madre me decía que una vez tuviera hijos esa sensación cambiaría e iría aprendiendo, la realidad es que no confiaba. Sin embargo, durante los últimos años y ya entrada en los 30, quizás por la madurez, quizás por todo lo aprendido, he empezado a ser capaz de confiar en mis capacidades y sentirme más segura. Ahora estoy más convencida de que seré capaz de enfrentarme a lo que me venga en la vida, incluida la maternidad. 

Imágenes   |  Life Happens, Working Moms, The Letdown

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