La televisión convirtió a Antonio Lobato en una de las voces más reconocibles de la Fórmula 1 en España. Durante años, el periodista estuvo al frente de las retransmisiones de los grandes premios y puso voz a algunos de los momentos más recordados de este deporte, desde los adelantamientos y las decisiones estratégicas hasta las celebraciones y los accidentes que marcaron cada temporada.
Ahora, con 60 años, el periodista sigue manteniendo el deporte como una parte importante de su día a día. Una de sus grandes pasiones es la escalada, una actividad que compagina con una alimentación que, según ha explicado, está muy alejada de las dietas estrictas. Para Lobato, la clave parece estar más en llevar una rutina sencilla y mantenerse activo haciendo actividades que realmente disfruta.
Un desayuno sencillo, sin fórmulas milagrosas
Lobato ha dejado claro que su alimentación no responde a ningún plan complicado. "Siempre desayuno una barrita con aguacate, aceite y tomate", ha explicado el periodista deportivo.
El aguacate aporta grasas saludables, el aceite de oliva es una de las señas de identidad de la dieta mediterránea y el tomate suma un vegetal fresco a una combinación de lo más sencilla. Además, Lobato no parece partidario de convertir los hábitos saludables en una lista de prohibiciones: tras una sesión de escalada, por ejemplo, puede terminar la jornada disfrutando de una cerveza. De hecho, en sus redes sociales se le ve de vez en cuando disfrutando de una caña.
La escalada, la disciplina que le ha cambiado el cuerpo
Durante años, a Antonio Lobato se le ha identificado casi exclusivamente con su voz narrando carreras de Fórmula 1. Pero desde hace más de seis años tiene otra pasión que poco tiene que ver con los circuitos: la escalada. Según ha contado la revista ¡Hola!, el cambio no llegó de golpe. El propio periodista ha reconocido que hubo una etapa, antes de esta transformación, en la que su alimentación y su falta de tiempo para entrenar eran justo lo contrario de lo que practica ahora: "Comía fatal, no tenía tiempo para entrenar, la mitad del tiempo estaba fuera de España, no podía ir al gimnasio".
La escalada terminó enganchándole de una forma que él mismo ha descrito como "superadictiva". No es una disciplina cualquiera: exige fuerza, sí, pero también equilibrio, técnica y una cabeza fría que no todo el mundo tiene a la hora de enfrentarse a una pared. Y hay algo en ese reto que conecta con la personalidad de alguien que ha pasado media vida narrando estrategias y riesgos calculados sobre un circuito.
Sobre lo que la escalada le ha enseñado, hay una reflexión suya que circula asociada a esa afición: "En la vida, como en la escalada, dependes de tu fuerza, tu equilibrio y tu confianza para progresar. Si te caes, te levantas y lo intentas otra vez. Si no arriesgas, no mejoras. Si crees que no puedes ya estás derrotado antes de empezar". Sus lugares favoritos para practicarla son el rocódromo Sputnik y La Pedriza, en Madrid, uno de los enclaves más conocidos entre los escaladores de la comunidad.
Además, junto a la escalada, el periodista ha optado por una rutina bastante variada. La fuerza ocupa un lugar importante, pero la complementa con actividades como nadar o montar en bicicleta. Una combinación que le permite mantenerse en movimiento sin convertir el ejercicio en una obligación, sino en una parte más de su día a día.
Cuidarse sin renunciar a los pequeños placeres
Lo que hace especialmente reconocible la rutina de Antonio Lobato no es un alimento concreto ni una disciplina en particular. Es la idea de fondo: que mantenerse en forma después de los 60 no tiene por qué implicar renunciar a todo. Una cerveza después de escalar no desmonta una rutina saludable, del mismo modo que un desayuno con aguacate tampoco compensa una vida sedentaria si no va acompañado de movimiento real.
El caso de Lobato también desmonta otra idea bastante extendida: que a partir de cierta edad solo caben actividades suaves, sin intensidad. La escalada, con toda su exigencia física y técnica, demuestra que a los 60 años se puede seguir empezando cosas nuevas y exigentes, siempre adaptando la práctica a las capacidades de cada uno y contando con la supervisión adecuada cuando haga falta.
Fotografías | Instagram de Antonio Lobato
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