Vivimos en la era de la sonrisa perfecta y las soluciones rápidas, y los reyes absolutos en muchos casos hasta la fecha han sido los implantes dentales, que se han consolidado como uno de los tratamientos estrella de la odontología moderna.
Sin embargo, en paralelo a su auge, empieza a abrirse paso un discurso cada vez más respaldado por profesionales: antes de sustituir un diente, hay que intentar salvarlo. Este es el mensaje que lanza el odontólogo Javier Calatrava en una de sus últimas colaboraciones en el podcast Espejo Dental, donde dice: "La rentabilidad del implante pesa mucho frente al mantenimiento de un diente natural, que puede conservarse en buen estado durante décadas con un cuidado adecuado", afirma.
El odontólogo es un claro defensor de la práctica de la odontología haciendo un consenso entre la evidencia, la experiencia del clínico y el deseo del paciente.
Durante años, la implantología ha representado una auténtica revolución y es que permite recuperar funcionalidad, estética y calidad de vida con resultados cada vez más predecibles. Pero ese mismo éxito ha generado una tendencia que algunos expertos empiezan a cuestionar: la de recurrir al implante como primera opción, incluso en casos donde el diente natural aún podría tratarse.
Según cuenta el profesional, cada vez hay más estudios que demuestran que dientes con poca inserción pueden mantenerse saludables durante 20 o 30 años con un tratamiento periodontal periódico. Mientras que, por otro lado, existen poca evidencia que confirme la supervivencia de los implantes a tan largo plazo. Hay que "pelear por los dientes", sentencia. "Las restauraciones sobre dientes aguantan mucho más que por implantes (...) El implante dental es un arma de doble filo", asegura.
Conservar antes que implantar: la tendencia que cambia sonrisas
Los tratamientos conservadores, como la endodoncia o la periodoncia, han avanzado enormemente en los últimos años, ampliando las posibilidades de salvar dientes que antes se daban por perdidos.
Pero la inmediatez hace que muchos pacientes ya lleguen a la consulta con la idea preconcebida de realizar un tratamiento integral de implantología. Cuando decidimos poner un implante poca gente se pregunta qué pasará en un medio largo plazo: "¿Cuánto me va a durar este implante?, ¿cómo cuidar los implantes?, ¿cuándo fracasan esos implantes qué herramientas tenemos?", cuestiona el doctor.
Los casos más comunes son aquellas personas que llegan a consulta para una revisión porque hace muchos años que no van al dentista. "La periodontitis generalizada, caries y un poco de apiñamiento es el día a día. Me han dicho, por qué no me quitas todo y me pones todo implantes. Mucha gente lo hace porque es lo más fácil, lo más rápido y lo más rentable", asegura.
Pero el doctor, prefiere buscar un camino más ético y personalizado que busca intervenir lo menos posible y priorizar la salud a largo plazo. "Tratar la periodontitis con un tratamiento restaurador para tratar todas esas caries y habrá que pasar por alguna endodoncia. Alinear la arcada para devolver función y estética. Es un tratamiento más largo y tedioso para el paciente. Pero ahí está el doctor para explicarle que ese tratamiento es mejor para él. Hay que tomar las decisiones en base a lo que sea mejor para el paciente", concluye el doctor Calatrava.
Además, conservar los dientes naturales no es solo una cuestión estética: tiene un impacto directo en cómo envejecemos. Cada pieza dental mantiene el hueso maxilar activo y evita su reabsorción, algo clave para conservar la estructura facial y prevenir ese aspecto de "cara hundida" asociado a la edad.
En conjunto, apostar por conservar los dientes no es solo cuidar la sonrisa: es invertir en salud, funcionalidad y calidad de vida a largo plazo.
Fotos | Freepik , calatravaclinicadental.es
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