En este mundo viral en el que parece que todo lo queremos para ya y sin esfuerzo, vivimos obsesionados con la perfección en el cuidado de la salud, buscando atajos, remedios milagrosos o la rutina definitiva que nos ayude a sentirnos bien, o a envejecer de forma saludable. Pero a veces la solución es mucho más simple de lo que parece, y solo hay que aplicar lo que ya sabemos que funciona.
Esto no significa que el entrenamiento de fuerza o salir a correr dejen de tener sentido, ni que no merezca la pena apostar por ellos si nos gustan. Simplemente, si no no podemos hacer ejercicio de forma rutinaria, o si no nos gusta y nos cuesta un horror ir al gimnasio o hacer running, hay gestos cotidianos que ayudan a la hora de mantenernos activos.
La longevidad no se persigue, se vive
Dan Buettner, periodista, investigador y creador del concepto de Zonas Azules, esas regiones del planeta donde la esperanza de vida supera claramente la media mundial, suele explicar en sus conferencias y entrevistas en que la clave no está en forzar nada.
"Las personas que más años viven en el mundo no adoptan conscientemente una rutina saludable. Simplemente viven sus vidas. La longevidad es mucho mejor si se consigue de forma natural que si se persigue. A largo plazo, se trata de cambiar el entorno. La verdadera clave es que nuestro entorno esté configurado de tal manera que las decisiones inconscientes sean mejores", ha explicado en alguna ocasión.
Y para alguien con una vida bastante sedentaria, como la mía, esta filosofía encaja a la perfección. Cuanto menos forcemos nuestros hábitos, más fácil resulta mantenerlos con el tiempo. Y pocas cosas hay tan naturales como caminar o hacer algo de actividad física en contacto con el entorno.
Por qué caminar y la jardinería son sus dos favoritos
Buettner lo resume así: "La gente que más vive se mueve de forma natural. No hace ejercicio, pero vive en entornos en los que cada desplazamiento supone un paseo, tiene jardines en la parte trasera de sus casas y no dispone de comodidades mecánicas. Da el equivalente a entre 10.000 y 12.000 pasos al día sin darse cuenta". Es la misma idea que ya recogíamos al hablar de cómo las personas más longevas del mundo ni siquiera hacen ejercicio de forma consciente, simplemente caminan.
De ahí que sus dos actividades físicas favoritas sean, precisamente, caminar y la jardinería. "En primer lugar, un simple paseo diario te aporta aproximadamente el 90 % de los beneficios de entrenar para una maratón, ofrece la mayor parte de los beneficios para la salud que la gente busca con un entrenamiento de resistencia intenso. Y la jardinería te hace moverte de forma natural cada día al agacharte, estirarte, levantar objetos y hacer estiramientos, todo ello mientras reduces el estrés y te conectas con alimentos frescos y saludables", asegura el experto.
En distintas entrevistas, Buettner ha explicado que caminar cubre buena parte del ejercicio físico necesario para mantenernos saludables, llegando incluso a vincular este hábito con varios años añadidos de esperanza de vida cuando se combina con una vida social activa.
No hace falta gimnasio para notar los beneficios
Para quienes disfrutan corriendo, practicando pilates o levantando pesas, Buettner no tiene ningún problema: seguir haciéndolo es una excelente decisión. Pero para quienes no quieren o no pueden, deja clara su postura. "¿Quieres vivir más tiempo sin pasar horas en el gimnasio? Dos de las formas de ejercicio más eficaces son, sorprendentemente, muy sencillas. Las personas más longevas del mundo no hacen ejercicio. Viven en entornos que les animan a moverse de forma natural. Camina más, cultiva un huerto o cuida de un jardín y vive más tiempo", concluye el experto.
Fotografías | Amazon, Magnifico
En Trendencias | Para Dan Buettner, experto en longevidad, la clave para vivir muchos años no está en el gimnasio
Ver 0 comentarios