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La rutina nos está afectando: cómo podemos detectarlo y remontar nuestra relación
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La rutina nos está afectando: cómo podemos detectarlo y remontar nuestra relación

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Hace unos meses leía este artículo que escribía una de mis compañeras el año pasado, en el que habla del desamor y de cómo lo más duro de dejar de amar a alguien es ser capaces de reconocerlo. Cualquiera de nosotras que haya pasado por una ruptura - habiendo dejado de amar a la otra persona - sabe lo díficil que puede resultar aceptarlo y tener el valor de dar el paso de terminar. Por ti y por la otra persona.

Sin embargo, lo que me llamaba la atención del artículo en ese momento no fue la estupenda explicación del desamor - y de cómo la rutina puede hacer que, un día por otro, dejemos pasar la sensación de que algo no anda bien - sino un trocito pequeño en el que contaba cómo una de sus amigas cuando sentía que la vida se estaba llevando por delante su relación se lo decí a su pareja de manera sencilla: "creo que estoy pasando por un desamor".

Seguir enamorándonos de la misma persona durante toda la vida

El que ella fuera capaz de verbalizarlo y avisar a su pareja de lo que estaba sucediendo hacía que ambos hablaran del tema, que se preocuparan, que llegaran a acuerdos y que ambos se esforzaran de manera que volvían a enamorarse el uno del otro. Quizás ese pequeño fragmento me llegó especialmente porque me hizo pensar en mi propia relación. El resumen es breve: en los últimos dos años y medio mi pareja y yo hemos iniciado una relación - dándonos una segunda oportunidad despúes de tres años separados -, hemos mantenido una relación dos años a distancia y, posteriormente, nos hemos ido a vivir juntos lo que me ha llevado a cambiar de ciudad, de amigos y de vida.

desenamorarse

La conclusión es que no ha sido fácil y, sin embargo, puedo decir que es la relación más saludable que he tenido. Y, sin embargo, hemos pasado por pequeños desamores durante este tiempo. Por momentos en los que la rutina nos habia superado, semanas y meses en los que los horarios a distancia no coincidian y las conversaciones en Whatsapp eran cada vez más similares: "buenos días, me voy a trabajar", "buenas noches, acabo de salir, estoy muerta. Hablamos mañana". Lo que nos ha salvado y ha hecho la diferencia es que cuando eso ha ocurrido lo hemos hablado, hemos apartado un tiempo para estar juntos, nos hemos vuelto a mandar mensajes empalagosos, etc. Y nos hemos vuelto a enamorar.

Cuando eso ocurre los dos nos lo decimos: "estos días me he vuelto a enamorar de ti". Y es que, para mí eso es una relación duradera: enamorarse varias veces en la vida de la misma persona. Yo ya no confío en enamorarme cuando nos conocemos y esperar que eso sea suficiente para mantener una relación a largo plazo. Creo honestamente en que las relaciones, cuando están fallando por falta de comunicación, por falta de dedicación, por problemas de comunicación o porque la vida os está superando, se pueden remontar. Pero requieren esfuerzo por parte de ambos, dedicación y mucha, mucha, mucha comunicación.

Remontar una relación supone un esfuerzo consciente

El primer esfuerzo que hay que hacer cuando nos damos cuenta de que algo está fallando, de que la rutina nos ha podido y ya no somos los de antes es hablar. A veces por falta de costumbre y otras por miedo no hablamos de estas cosas hasta que ya es demasiado tarde. El miedo a que la otra personas lo malinterprete o que se asusté es completamente razonable, pero dejar pasar estas cosas y esperar que se solucionen solas no suele ser buena solución. Es importante, por tanto, que encontréis la manera de hablar de ello y de explicarlo de la forma más adecuada posible.

Una vez lo hayáis hablado es importante que tengáis claro qué es lo que os preocupa a cada uno de vosotros. Cómo creéis que ha cambiado vuestra relación, cuáles pensáis cada uno que son las causas de que esto haya ocurrido. También que determinéis lo que echa de menos cada uno de la relación o qué cosas creéis que tenéis que trabajar y lo que os gustaría conseguir.

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El siguiente paso es el más difícil, porque cuando entramos en una rutina - y en unas dinámicas concretas - puede resultar muy difícil cambiar. Sin embargo, lo más importante es que nos esforcemos por trabajar en todas esas cosas que hayamos acordado que echamos de menos. Si nuestra pareja extraña dedicar cierto tiempo por las noches para hablar del día, es el momento de volver a hacerlo. Si echáis de menos el beso de buenos días que ya nunca os dáis o el mensaje de texto durante el día que poco a poco ha ido desapareciendo, es el momento de trabajar en recuperarlo. Es la hora de volver a esforzaros en pasar tiempo de calidad y enamoraros una vez más el uno del otro.

Es muy probable que este trabajo lo tengamos que hacer periódicamente a lo largo de toda nuestra relación. Cuánto más os acostumbréis a hacerlo más sencillo será hablar de ello y, con un poco de suerte, también reconocer cuando os estáis despistando y necesitáis darle pausa a la rutina y volver a encontraros. Un buen amigo me dijo una vez que estar enamorado no ocurre sin más, sino que es un trabajo diario en el que elegimos, cada día, amar a la misma persona y que la otra persona elija amarnos a nosotros.

Imágenes: Gilmore Girls, Giphy

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