Si la pregunta es qué hacer para vivir más y mejor, la respuesta suele ser siempre la misma: comer bien, dormir lo suficiente, hacer ejercicio, relacionarte con otros. Pues resulta que ese puzzle vital le falta una pieza que un grupo de investigación del University College London (UCL) lleva más de una década intentando meter: el arte podría envejecer tu cuerpo más despacio, casi al mismo ritmo que lo haría ir al gimnasio.
Un 31% menos de riesgo de morir. En diciembre de 2019, la doctora Daisy Fancourt y su equipo del UCL publicaron en la revista BMJ un estudio que siguió a 6.710 adultos mayores de 50 años durante 14 años. Lo que se buscaba era saber si la gente que va al teatro, a conciertos o a museos vive más que la que no lo hace. La respuesta fue que quienes acudían a este tipo de eventos culturales cada pocos meses tenían un 31% menos de riesgo de morir en cualquier momento del periodo estudiado, comparados con quienes nunca lo hacían. Incluso ir una vez al año suponía un 14% menos de riesgo.
A nuestro ADN le gustan las películas y la música. Ese primer dato por sí solo se queda algo, y ahí es donde entra el segundo estudio del UCL recién publicado que sugiere que crear arte y consumir arte podría ser tan beneficioso como el ejercicio físico. Participar en actividades artísticas como cantar, bailar, pintar y hacer manualidades, así como asistir a exposiciones de arte y visitar lugares históricos, museos y bibliotecas, nos ayuda a mantenernos biológicamente más jóvenes. No hablamos de que esa persona se sienta más joven, sino de medir su edad biológica con pruebas que detectan cambios químicos en el ADN asociados al paso del tiempo. Lo que hicieron es preguntar a su ADN cuántos años cree que tiene.
En nuestro envejecimiento, el arte tiene casi el mismo impacto que el ejercicio. Las personas que hacían alguna actividad artística o cultural al menos una vez por semana, desde ir a exposiciones o al cine pasando por cantar, pintar o bailar, envejecían un 4% más despacio que quienes casi nunca hacen estas actividades. Lo curioso es que ese 4% es prácticamente idéntico al efecto que se observa en quienes hacen ejercicio semanalmente frente a quienes no hacen ninguno. El vínculo es más marcado en personas a partir de 40 años, y se mantuvo incluso después de descontar factores como el peso corporal, el tabaquismo, la educación o los ingresos.
El cine, el mejor sérum antiedad. No es el único estudio reciente que vincula el arte en todas sus formas con la longevidad. Este otro publicado en julio de 2026, reveló que la gente que va al cine, a museos o a conciertos cada dos meses son fisiológicamente más jóvenes que aquellas que rara vez participan en estas experiencias culturales. De hecho los datos mostraron que las personas que acudían con frecuencia a cines y museos tenían una edad biológica de 66,9 años de media, tres años menos que quienes los visitaban con menos frecuencia.
Aunque el coautor del primer estudio, Andrew Steptoe, dijo que es razonable pensar que la gente que va a museos y conciertos ya es, de entrada, más sana, más rica y está menos deprimida que la que no sale de casa, y puede que sean esos factores y no el arte en sí los que expliquen la diferencia. Pero no es descabellado decir que el arte nutre cuerpo y mente. Si podemos ir al cine una vez a la semana, ir una vez al mes a un museo y ponernos a bailar con nuestras amigas cada fin de semana, puede que consigamos no solo divertirnos, sino envejecer un poquito más despacio.
Fotos | Taxi Driver, Skyfall
En Trendencias | Empecé leyendo un ensayo sobre el miedo a envejecer y acabé simplificando por completo mi rutina. Mi piel nunca ha estado mejor
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