El grupo con las amigas de toda la vida. El que tienes con tu familia. El de antiguos alumnos del cole, el grupo de pádel y el de la comunidad de vecinos. El grupo con los compañeros de trabajo, el que hiciste en ese viaje y un grupo más de las madres del colegio de tus hijos. O si no tienes hijos, el grupo del club de lectura, el de primos o ese que hizo alguien en la última despedida de soltera a la que fuiste.
Formamos parte, de media, de 83 chats grupales diferentes, y algunos de ellos son muy activos. Puede que estés en el grupo de gente que participa, o que seas del segundo grupo, ese sector que observa, calla y no participa. Eso no significa que la gente del grupo de WhatsApp te caiga mal, o que no participes por desprecio. Es más que posible que sea una forma de autocuidado y respeto.
Lo que realmente significa no contestar en los grupos de WhatsApp
Leticia Martín Enjuto, psicóloga, asegura que “hay quienes asumen que la persona está enfadada, que no le interesa la conversación o que simplemente ignora al resto”, pero eso, como explica la psicóloga Rebeca Cáceres “pensar ‘me está ignorando’ o ‘no le importo’ responde más a nuestra interpretación emocional que a la intención real de la otra persona”. Mantenerse en silencio dentro de un grupo de WhatsApp también puede ser una forma de bienestar emocional y autocuidado porque “hay personas que no se sienten cómodas expresándose en espacios digitales”, explicaba. “Es una forma de respeto hacia uno mismo, porque implica actuar en coherencia con los propios valores, gustos y formas de estar en el mundo”.
Martín aseguraba que “los expertos en salud mental señalan que la exposición constante a notificaciones y conversaciones puede generar una sensación de saturación mental y algunas personas optan por limitar su participación para proteger su tranquilidad”. La ciencia ha demostrado que un uso intensivo de mensajería instantánea sí se asocia con una sobrecarga de información y comunicación, fatiga y tecnoestrés. A su vez, esa fatiga y ese estrés pueden ser predictores de ciertos comportamientos pasivos o incluso “lurking”.
“Igual que algunas personas necesitan momentos de descanso físico, otras requieren pausas sociales para recuperar energía. Reducir la interacción digital les permite mantener un mejor equilibrio emocional y evitar el agotamiento que puede provocar la hiperconectividad”, aseguraba Martín. De hecho ese “lurking” o el hecho de no participar activamente, se interpreta en varios estudios como una forma de afrontamiento frente a la sobrecarga y la fatiga, así que no se trata tanto de rechazo, sino más bien de autocuidado.
Puede que pienses que si a otra persona un grupo le genera fatiga, lo lógico es que se vaya, pero Sarah Buglass, profesora de psicología social, sugería a The Independent que hay personas que se quedan en esos grupos por FOMO, ese miedo a perderse algo. Participar en un chat grupal puede darnos sensación de pertenencia y reforzar nuestra autoestima, pero también puede aumentar la ansiedad social y desencadenar adicción a las redes sociales en personas vulnerables.
“Las aplicaciones para teléfonos inteligentes, como WhatsApp, aprovechan nuestra necesidad psicológica innata de pertenencia social”, afirma Buglass. “Alejarse de un grupo conlleva el riesgo de perderse información socialmente importante que podría ser necesaria para futuras interacciones con el grupo. Al desconectarse del grupo digital, se corre el riesgo de desconectarse también del grupo presencial y de perderse futuras interacciones”, explica.
“No hay una forma ‘correcta’ de comportarse ante los grupos de WhatsApp. Esto es como la vida misma: depende de un montón de factores y no podemos buscar perfiles de personalidad en esta manera concreta de actuar, tanto si se responde como si no”, aseguraba Cáceres. Es decir, es una generalidad que es justo eso: general. Eso no significa que se pueda aplicar a todo el mundo, que en todos los casos la razón por la que ocurre sea la misma ni que este artículo esté hablando de ti.
Fotos | Rebeca Cáceres, Daniel Korpai en Unsplash, Sanket Mishra en Unsplash, Ivan S en Pexels
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