Byung-Chul Han es un filósofo que representa una voz incómoda. Explica desde la crítica y de una forma inteligente algunos de los problemas más cotidianos que vivimos. Es el dedo acusador que señala, algo que podemos ver perfectamente en una de sus frases más conocidas: "Hoy no somos explotados por otros, sino que nos autoexplotamos voluntariamente”. Y esta frase nos ayuda a entender por qué muchas personas se sienten agotadas y culpables.
Durante mucho tiempo, la idea de explotación estaba ligada a una figura externa, ya fuera un jefe, el sistema o cualquier autoridad que impone que hace y cuándo hacerlo. Cuando se nos vendió la libertad como un ideal que perseguir, lo hicieron para que se huyera de esa figura externa. El problema es que, según Han, el modelo ha cambiado radicalmente a día de hoy, y se refleja en cómo vivimos.
El paso de explotación a autoexplotación
Para entenderlo mejor, voy a ponerte algunos ejemplos. Dices que quieres más tiempo y compras platos preparados o pides comida a domicilio. Quieres ser más eficiente y usas ChatGPT para ayudarte en el trabajo. Dices que no tienes tiempo para leer y escuchas audiolibros a velocidad 2x. En el gimnasio, te pones un podcast para hacer dos cosas a la vez. En lugar de escribir, respondes con audio porque así es más rápido. Ves series mientras miras el móvil. En teoría, lo hacemos para ganar tiempo. En la práctica, rara vez ese tiempo se convierte en descanso.
Cada minuto extra que consigues lo usas para hacer una tarea más en lo que Byung-Chul Han llama autoexplotación: ya no necesitas esa figura externa que te empuje, porque lo haces tú solito. Cada herramienta que te promete ahorrar tiempo suele tener el mismo efecto: no te libera, solo te permite hacer más cosas en menos tiempo y ese más no significa descanso ni calma. Hemos pasado de la explotación externa a la autoexplotación.
Según Han, en la actualidad ya no estamos en una sociedad disciplinaria donde alguien nos obliga desde fuera. Ahora uno se explota a sí mismo pensando que se realiza en lo que el autor afirma que “es la pérfida lógica del neoliberalismo que culmina en el síndrome del trabajador quemado”. En la sociedad del rendimiento en la que vivimos, somos nosotros mismos quienes nos exigimos más, pero lo curioso es que la autoexplotación es más eficaz que la explotación externa porque junto a ella tenemos una sensación de libertad como explicaba en su libro ‘La sociedad del cansancio’.
Creemos que estamos eligiendo por nosotros mismos. Vemos la productividad como algo deseable, incluso como una virtud, y eso explica fenómenos muy comunes como la culpa cuando descansamos o el hecho de que asociemos nuestro valor personal con aquello que producimos. A más producción (tanto en el trabajo como en la vida personal), mejores personas. Pero así es como la autoexplotación se convierte en una forma silenciosa pero profunda de desgaste emocional, mucho más difícil de identificar que la explotación que nos provocaría un jefe.
Lo peor es que creemos que somos libres
Vivimos en una sociedad del rendimiento que nos ha convertido en esclavos de nosotros mismos y que como explicaba el propio Han, es “aparentemente libre y marcada por el lema 'Sí se puede'. Primero crea una sensación de libertad, pero después genera el 'tú deberías de'". Creemos que somos libres, porque “yo decido ser mejor” o porque “yo quiero superarme” o porque “yo soy responsable de mi éxito”, pero es una presión interior disfrazada de libertad que puede transformar una vida aparentemente activa a una en la que no existe descanso real y que todo ello provoque agotamiento, ansiedad generalizada y una sensación de fracaso cuando no llegamos a esos ideales inalcanzables.
Aunque no es la causa primaria del fenómeno que Han describe, mucho más profundo y estructural, las redes sociales intensifican el problema porque refuerzan la idea de rendimiento constante y hacen mucho más visible la comparación social, además de hacer que confundamos la validación que nos dan los demás con la autorrealización. Lo que hacen es actuar como un espejo de la autoexplotación que nos enseña constantemente cómo podríamos “hacer más”.
La solución no es sencilla, pero empieza con algo que deberíamos poner en nuestro vision board este año. Un propósito que podemos poner en marcha ya mismo: descansar de una forma real. Tener tiempo para perderlo y no para llenarlo.
Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.
Fotos | Wikimedia Commons, Ryoji Iwata en Unsplash
En Trendencias | 112 adivinanzas originales con respuesta incluida
En Trendencias | Las 101 mejores preguntas para conocer a alguien
Ver 0 comentarios