Bertrand Russell, filósofo: “Temer al amor es temer a la vida, y quienes temen a la vida ya están tres veces muertos”

Para el británico, el miedo es una las fuentes de infelicidad para el ser humano

Temer Al Amor Es Temer A La Vida Bertrand Russell
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Anabel Palomares

Editor

Bertrand Russell, británico nacido en 1872, fue Premio Nobel de Literatura, filósofo, matemático y activista. Vivió 97 años y fue una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XX. Como defensor del pacifismo y la libertad de pensamiento, este humanista invitaba a reflexionar con frases como “temer al amor es temer a la vida, y quienes temen a la vida ya están tres veces muertos” que aparece en su libro ‘La conquista de la felicidad’. 

En el libro Russell sostiene que el afecto, el interés genuino por otros y la apertura emocional son elementos esenciales para una vida plena. Después de más de 80 años de estudio de Harvard, los expertos en felicidad de la universidad están de acuerdo con él, porque si algo nos hace felices en la vida, son las relaciones. Para el filósofo, el amor no es un sentimiento más. Es un motor vital y lo opuesto al miedo. Es más, aseguraba que “la buena vida es una vida inspirada por el amor y guiada por el conocimiento”.

El amor como fuente de felicidad

A nivel filosófico, la frase “temer al amor es temer a la vida, y quienes temen a la vida ya están tres veces muertos” es aparentemente sencilla, pero como una cebolla, tiene diferentes capas. La más superficial es también la más evidente porque para Russell amar significa ser vulnerable. Como bien explica la psicóloga Brené Brown en su libro ‘El poder de ser vulnerable’, en la vulnerabilidad radica nuestra mayor fuerza y se asocia con una mayor conexión social y un mayor bienestar emocional. Temer amar es temer a la vida, como decía Russell, y con el miedo no solo nos negamos a una exposición emocional, sino el propio hecho de crecer y desarrollarnos como personas. Afirmaba que “de todas las formas de precaución, la precaución en el amor es quizás la más fatal para la verdadera felicidad”, porque para él es preferible amar y sufrir que no amar. 

En una segunda capa podemos ver destellos de existencialismo. Si pensamos que el amor está en todas partes (como dicen ‘Love Actually’) y que amar es participar de una forma activa en la vida, cuando tienes miedo a amar y lo evitas, estás reduciendo tu experiencia vital. Por eso habla Russell de que estás muerto. Pero no solo muerto, tres veces muerto. Si hiciéramos una explicación hermenéutica con algo de poesía filosófica, podríamos ver esas tres muertes claramente: una muerte emocional (te niegas a sentir), una muerte vital (eso provoca que tu vida no pueda ser feliz) y una muerte relacional. Y ojo, porque no hablamos de amor solo desde una visión de amor romántico, hablamos de amor con todas las letras y en todas sus formas, desde la amistad a la familia pasando por la pareja. 

Ahora profundicemos un poquito más para entender lo que quería decirnos Russell con todo esto. Para el británico el miedo es fuente de infidelidad. De hecho en el libro nombrado antes, analiza varias formas de miedo (como el miedo al fracaso, por ejemplo) como causas de infelicidad. La relación que establece entre miedo y amor es coherente con su filosofía de pensamiento porque sostiene que el amor expande el yo (nos ayuda a crecer) y el miedo lo contrae (impide el cambio y por lo tanto, el crecimiento). Temer al amor no solo es apostar por la infelicidad, sino encerrarnos en nosotros mismos. 

Aunque Russell no era psicólogo, sus pensamientos en torno al amor tienen mucha psicología detrás y enlazan con algunas de las teorías más conocidas hoy en día, como la teoría del apego de John Bowlby. Según el psicólogo, el miedo a establecer vínculos (necesarios para sostener nuestra felicidad), tiene su origen en nuestra infancia y en la forma en la que hemos aprendido a relacionarnos. Quien teme amar lo hace porque se intenta proteger del dolor, pero también limita su desarrollo emocional y según Russell, su propia vida. 

Russell aseguraba que “el secreto de la felicidad es este: deja que tus intereses sean lo más amplios posibles” porque para él, la felicidad se consigue ampliando las cosas que nos gustan y para eso las relaciones funcionan de maravilla porque sirven como un catalizador que nos descubre más. Piensa en tu vida como en una tela de araña en la que estás en el centro. Desde ti, y en 360º, se expanden hilos que son tus relaciones y de cada nudo, nace otro más. El amor, y las relaciones, son una forma de ampliar nuestra tela de araña personal. Y una forma de sentirnos vivos, aunque a veces duela.

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Fotos | itoldya GetArchive, Kelly Sikkema en Unsplash

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