Desde hace años sigo a Paula’s Apron en Instagram, donde acumula más de 539 mil seguidores. Es una de las creadores de contenido gastronómico que más me gustan por dos motivos: su cocina es sencilla y tiene un sabor casero que nada tiene que envidiar al de Karlos Arguiñano. Como he probado muchas de sus recetas, te puedo decir que no hace falta tener una estrella Michelin, ni siquiera un restaurante, para que lo que cocines llegue a mucha gente.
Una de las recetas de Paula que más me gusta es una mezcla de cocina India con cocina tradicional española, porque usa unas tradicionales albóndigas como las que usaríamos en esta receta, con uno de los platos indios más reconocibles, el butter chicken curry. Eso sí, el resultado con sus trucos es mucho más cremoso y divertido. Unas butter chicken albóndigas listas en 30 minutos, perfectas para llevar en tupper a la oficina y con un sabor increíble.
Cómo hacer unas albóndigas de pollo con salsa butter chicken
Para empezar necesitaremos unas albóndigas de pollo, y aunque las venden hechas, te aseguro que hacer la mezcla en casa marcará la diferencia, y no es tan difícil como puede parecerte. Por cada medio kilo de pollo picado necesitarás un huevo entero, 20 gramos de pan rallado y 40 ml de leche. Según Paula, “el secreto para unas buenas albóndigas es mezclarlas con pan rallado y leche”, y añadirle también un huevo que actúe como aglutinante. Lo mejor es hacer la mezcla de pan y leche y dejar que repose un par de minutos, para luego añadir el huevo batido, mezclar de nuevo y por último, añadir la carne y salpimentar.
De esta forma, la mezcla final quedará más homogénea, como explica en su vídeo. Con medio kilo de pollo nos dará para unas 15 albóndigas, depende de su tamaño. En su receta, Paula usa 24, así que puedes hacer el doble de albóndigas de pollo caseras (un kilo) y congelar lo que te sobre sin cocinarlo.
Cuando tengamos la mezcla de pollo lista, vamos a bolearlas. La carne picada de pollo es algo más pegajosa, pero Paula nos da su segundo truco: “usa aceite en las manos para darles forma”. Así, no se te pegan y puedes formarlas mejor. Y si usas un sacabolas para medir la cantidad de carne, te asegurarás de que todas tengan el mismo tamaño y se cocinen por igual. Luego solo tienes que pasarlas por harina (como haríamos con una receta tradicional como estas albóndigas con tomate) y freírlas, o si lo prefieres hornearlas. Solo debes dorarlas ligeramente y no cocinar completamente porque se terminarán de hacer con la salsa.
@paulasapron BUTTER CHICKEN & ALBÓNDIGAS, lo mejor de dos mundos junto 🥖🍚🌟 La receta detallada la puedes encontrar en mi web paulasapron.com (link directo en mi perfil), con más trucos, consejos y paso a paso :). Pro tip: hazlas de un día para otro, al día siguiente saben muuucho mejor incluso. Y haz en cantidad, congela porciones y así tienes tupper listo para muchos otros días. #albondigas #butterchicken #murghmakhana #polloalcurry #recetasfaciles
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En el caso de las frías, vamos a usar la misma cazuela en la que luego haremos el sofrito, para aprovechar todos los jugos que hay. Es mi opción favorita porque le da una profundidad a la salsa aún mayor. Si quieres hornearlas, hazlo con el horno precalentado a 230º con calor arriba y abajo y sin aire, y hornea con un chorrito de aceite las albóndigas durante 10 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Cuando estén doradas, las reservamos.
Una vez fritas las albóndigas, vamos a empezar con el sofrito. Asegura Paula que siempre hay que hacer “un sofrito de cebolla, jengibre y ajo”. Picaremos una cebolla blanca y dos dientes de ajo finitos, y rallaremos un trozo de jengibre. Todo esto lo pochamos sin prisa en el aceite de freír las albóndigas hasta que la cebolla empiece a transparentar. Añade un poco de sal a la cebolla para que se sofría mejor.
Cuando lo tengamos, añadimos una cucharada de tomate concentrado y las especias para que se tuesten un poco. “Sofreímos durante un minuto para potenciar sus aromas”, explica Paula, que añade una cucharada y media de garam masala, dos cucharaditas de curry en polvo, media cucharadita de cúrcuma y un poco de cayena en polvo, que puedes aumentar o reducir según lo que te guste el picante.
Lo siguiente es añadir una lata de tomate triturado de unos 400 gramos y una lata de leche de coco. Pero no uses light, porque perderemos mucha cremosidad por el camino. Paula explica que ese es su toque “porque la receta tradicional lleva anacardos y nata y no leche de coco”. Cuando haya cocido la salsa durante 5 minutos, la trituramos para conseguir que quede bien cremosa y la devolvemos a la sartén para darle el último toque: 50 gramos de mantequilla y un yogur griego. “Me gusta añadirle yogur en lugar de nata porque su ligera acidez va a equilibrar mucho mejor la leche de coco”, explica.
Movemos bien la salsa hasta que se integre todo y echamos las albóndigas que habíamos reservado anteriormente. Solo queda dejarlas diez minutos a fuego bajo para que se integren bien todos los sabores y ya tendríamos listo un plato de diez en media hora.
Podemos terminarlo con cilantro o perejil picado, y acompañarlo de un arroz basmati, un pan plano como el barbarí persa o el clásico pan naan indio. Como cualquier guiso, queda mejor de un día para otro, así que puedes prepararlo el día de antes o aprovechar para llevarlo en un tupper a la oficina. Serás la envidia a la hora de comer.
Fotos | TikTok @paulasapron
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