La torrija es un postre que parece sencillo… hasta que un chef decide llevarlo al siguiente nivel rompiendo el sota, caballo y rey del tradicional pan empapado en leche aromatizada y pasado después por la sartén. Aunque el resultado ya sea una delicia así, se trata de una receta con margen para dejar volar la creatividad.
"Vamos a hacer el top super top, el top de los tops, o sea, un 10 absoluto", explica el cocinero, en su canal de YouTube, mientras excplica su versión de las torrijas. No obstante, la gran diferencia con respecto a las de toda la vida es una base de tres leches, inspirada en el famoso pastel latinoamericano, que convierte el remojo clásico en algo mucho más cremoso y aromático.
El truco de Jordi Cruz: una infusión de tres leches
En la receta tradicional, la torrija se empapa en leche infusionada con azúcar, canela o piel de limón. Sin embargo, la versión de Jordi Cruz parte de esa misma idea, pero le da una vuelta más. Su mezcla combina:
- 1 litro de leche
- ½ litro de leche evaporada
- ½ litro de leche condensada
- canela y vainilla
- 4 huevos
El proceso consiste infusionar primero la leche con la canela y la vainilla. Después incorporamos la leche evaporada y la condensada, que aportan dulzor y una textura más cremosa. El toque final lo dan los huevos, que se añaden cuando la mezcla ya está templada para evitar que cuajen.
El resultado es un remojo mucho más rico que el tradicional y que, en palabras del chef, sirve tanto para empapar torrijas como para mojar un bizcocho de tarta tres leches.
El pan importa (y mucho)
Otra de las claves que menciona el cocinero está en el tipo de pan. En su caso ha utilizado brioche porque este pan enriquecido con mantequilla y huevo qu soporta mejor el remojo. Mientras que un pan corriente puede deshacerse si pasa demasiado tiempo en la leche, el brioche absorbe el líquido sin perder su estructura.
Por eso el tiempo de remojo puede alargarse sin miedo. Según explica Cruz, lo ideal es dejar las torrijas entre media hora y dos horas en la mezcla para que queden bien empapadas.
El paso final que termina de marcar la diferencia
Una vez escurridas, llega el momento de pasarlas por la sartén. Para el chef, las torrijas se doran en mantequilla y se espolvorean con azúcar para lograr una capa caramelizada por fuera. Ese contraste de un interior muy jugoso y un exterior crujiente es el otro sello del plato. Aunque este punto de caramelización es también propio de las torrijas vascas.
Finalmente, Jordi Cruz las sirve con helado de vainilla y una galleta crujiente como decoración, creando un postre que mezcla tradición y cocina de restaurante.
Foto de portada | @jordicruzoficial y RTVE
En Trendencias | 25 recetas de tartas y postres saludables para incluir en tu dieta sin miedo
Ver 0 comentarios