No todas las torrijas son iguales, y no nos referimos a si se han hecho en sartén, horno o en freidora de aire. Estamos hablando de que existe una de sabor y textura superior que es mucho menos conocida: la torrija caramelizada al estilo vasco. Crujientes por fuera y muy cremosas por dentro, son una mezcla del postre tradicional español y el pain perdu francés y juegan en otra liga. Además, si las haces siguiendo la receta del chef Guille Varela, quedan con un sabor profundo a vainilla que consigue que una simple rebanada de pan parezca un postre de restaurante. Eso sí, la clave no está solo en usar ingredientes de calidad y en la fritura sino en el tiempo, el mimo y un baño aromático muy largo que cambia por completo la textura.
Antes de ponernos manos a la obra, hay que tener en cuenta que la preparación de la receta empieza dos días antes, metiendo el pan en la nevera para que se seque y pueda aguantar, sin que se deshaga, el remojo de 24 horas al que lo someteremos después.
Dicho y hecho esto, cortamos el pan en rebanadas gruesas (aproximadamente de 100 gramos cada una). A continuación, preparamos el baño aromático calentando la leche con la nata, el azúcar y la vaina de vainilla abierta a lo largo. No hace falta que hierva, solo que se caliente lo justo para que el azúcar se disuelva y la vainilla perfume la mezcla.
Retiramos del fuego y, cuando la mezcla esté templada, incorporamos los huevos y mezclamos bien. Colocamos las rebanadas de pan en un recipiente y las cubrimos con el baño aromático. Después, las dejamos reposar 24 horas en la nevera. Aunque parezca mucho tiempo, el pan seco aguanta perfectamente y se empapa sin deshacerse. Eso sí, después hay que tratarlas con un poco de cariño al manipularlas.
El siguiente paso es la caramelización. Para ello, derretimos una nuez de mantequilla en una sartén grande. Colocamos las torrijas con cuidado y espolvoreamos más azúcar por encima. Después, dejamos que se doren hasta que el azúcar empiece a fundirse y se forme la capa caramelizada. Después, les damos la vuelta y repetimes el mismo proceso por el otro lado.
El resultado es una torrija con un interior extracremoso y exterior extracrujiente. O lo que es lo mismo: la mejor torrija que jamás hayas probado. Es una de esas recetas que, aunque es de ejecución fácil, requiere de mucho tiempo para su preparación. Sin embargo, cada segundo empleado merece totalmente la pena. Otro aspecto que el chef anima a no saltarse es usar una vaina de vainilla real. Además del aroma, deja esos puntitos negros tan característicos que no aparecen cuando se usa aromatizante y que terminan de darle un aspecto 100% premium.
Foto de portada | @cookingfromspain
En Trendencias | Las 30 mejores películas románticas para emocionarse y volver a creer en el amor
Ver 0 comentarios