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El museo Victoria and Albert de Londres expone una copa menstrual de Tampax por su importancia en la actualidad (y tú todavía te resistes a probarla)

El museo Victoria and Albert de Londres expone una copa menstrual de Tampax por su importancia en la actualidad (y tú todavía te resistes a probarla)
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A día de hoy no se comercializa en España pero Tampax también tiene su propia copa menstrual. Es de silicona, se lanzó en octubre del año pasado y solo está disponible en Estados Unidos. Aunque lo más curioso es que acaba de convertirse en una pieza de museo en el V&A de Londres.

Ha sido como parte de su colección Rapid Response (respuesta rápida) que reúne objetos que forman parte de momentos importantes de la historia reciente y que guardan relación con el mundo del diseño y la manufacturación.

De este modo, la copa se ha convertido en el segundo objeto de la colección relacionado con el periodo. El primero es un cinturón sanitario de 1910.

cinturón sanitario

En un post del blog del museo, Alice Power, curadora adjunta del V&A, ha explicado que "los tabús sociales que rodean a la menstruación y la naturaleza efímera de los productos asociados a ella han hecho que estos sean históricamente difíciles de coleccionar". Sin embargo, según declara Power, "aunque el periodo ha sido a menudo ignorado en los museos, esa época está ahora por fin llegando a su fin".

También ha explicado que la adquisición de la copa de Tampax está inspirada por el rechazo cada vez mayor a los plásticos de un solo uso.

"El mercado para las alternativas a los plásticos de un solo uso en los productos para la regla está creciendo. En el momento en el que Tampax, uno de los mayores productores del mundo de productos desechables para el periodo, anunció que iban a sacar una copa menstrual supimos que podíamos estar ante una nueva adquisición para la colección", ha detallado Power.

No obstante, esta copa ha recibido críticas desde su salida por ser un producto reutilizable pero no sostenible como intenta parecer. El problema está en su packaging y es que se vende dentro de una caja de cartón innecesariamente grande para su tamaño, con ventanilla de plástico. Además, incluye una caja de plástico duro para guardar la copa y un pack de toallitas envasadas en plástico de forma individual. Por lo tanto, no cumple con le objetivo de reducir los residuos al mínimo. 

Una crítica que se suma a la de sus tampones, cuyos aplicadores dejaron hace unos años de ser de cartón para pasar a estar hechos de plástico. Un movimiento de la firma con el que nada a contracorriente de la tendencia actual de reducir plásticos por el medio ambiente.

Fotos | V&A.

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