Si el verano pasado Roro fue centro de un debate nacional al encontrar su nicho como creadora de contenido convirtiéndose en ese modelo femenino aprobado por la mirada masculina conservadora, este 2025 la misma polémica ha vuelto a explotar, pero a nivel internacional, y con Sydney Sweeney en el papel de la "Santísima Vírgen" a la que le rezan las masculinidades trumpistas y la alt-righ. Acompáñame en esta triste historia que, a continuación, te justifico mi respuesta.
De primeras, tal vez pueda parecer que me estoy marcando un triple salto mortal con tirabuzón al comparar a la estrella de Hollywood Sydney Sweeney con la tiktoker española Roro, pero lo cierto es que tienen muchas más cosas en común de lo que parece. Principalmente porque ambas han elegido hacer carrera aprovechándose de la mirada masculina más tradicional y sabiendo sacarle sacarle rentabilidad económica, pasando a ocupar un hueco de mercado para el que había demanda, pero que estaba vacante.
Ambas, además, lo hacen de una forma que tiene mucho más de postureo e imagen que de una convicción ideológica profunda. No obstante, hoy aquí hemos venido a hablar de la Sweeney, porque los detalles de la historia de Roro ya los diseccionamos en su momento y es la actriz la que se encuentra actualmente al borde de la cancelación.
HBO
Te vendo pantalones vaqueros y mis genes blancos
El éxito de la carrera de la estadounidense siempre ha estado estrechamente ligado a la cosificación, empezando por el papel que la lanzó a la fama mundial y por el que todo el mundo la conoce principalmente: Cassie Howard en 'Euphoria', una adolescente hipersexualizada que ha protagonizado desnudos y escenas de sexo que, en más de una ocasión, parecían más un ritual de humillación.
Tal vez porque le funciona y porque su físico encaja a la perfección en el ideal de belleza de la "american girl", que tuvo su peak en los 80 y los 90, últimamente ha pisado el acelerador a la hora de explotarlo. Tanto que este verano ha protagonizado dos polémicas al respecto que la han terminado de consagrar oficialmente como, según procesan la realidad los hombres de la machosfera, ese arquetipo de mujer "que las feministas gordas odian" (comentario sacado literalmente de un usuario de X).
@drsquatch 🛁 GIVEAWAY🛁 Introducing: Sydney’s Bathwater Bliss. In collaboration with Sydney Sweeney, we created a limited-edition soap infused with her ACTUAL bathwater. Why? Because y’all wouldn’t stop asking. And Sydney said, “Let’s do it.” (what a legend) Enter now on Instagram: Link in bio! "But can I buy one?". Not yet... but we’ll have a VERY limited stock when they do drop! Keep an eye out for an announcement 👀
♬ original sound - Dr. Squatch - Dr. Squatch
La primera fue por una colaboración con la marca de cuidado personal masculino Dr Squatch, con la que consiguió vender en un abrir y cerrar de ojos 5.000 pastillas de jabón hechas con agua con la que se había bañado. Un sueño que se hacía realidad para todos los que habían estado preguntando en redes por el agua de la bañera en la que se había bañado la actriz para un anuncio previo con la misma firma. La descripción que ofreció la marca de este particular jabón fue la siguiente: "Una combinación perfecta de los dos mejores lugares del planeta: el aire libre y la bañera de Sydney Sweeney".
No obstante, el golpe que ha terminado de remover el avispero ha llegado con un anuncio de vaqueros de American Eagle que supone una vuelta al marketing sexualizado de la era dorada de la "american girl". En uno de los varios anuncios que tiene la campaña de American Eagle, la cámara cierra el plano en los pechos de Sweeney antes de que está le regañe de forma juguetona y le recuerde a que altura tiene los ojos. Algo que ha llamado la atención porque no parece una estrategia destinada a apelar a las clientas de una firma de ropa para mujer.
Aunque, sobre todo, el concepto general está inspirando en el famoso anuncio de Calvin Klein en el que una Brooke Shield de 15 años luchaba en los ochenta por ponerse un par de jeans sin levantarse del suelo. Su anuncio, al igual que el de Sweeney, también tenía un marcado trasfondo sexual y jugaba con el parecido fonético entre las palabras "genes" y "jeans" en inglés. La adolescente incluso llegaba a decir mirando a cámara: "¿Quieres saber qué se interpone entre mis Calvin y yo? Nada".
De este modo, la campaña adquiere un trasfondo que va mucho más allá de venderte unos vaqueros con el poder de hacerte un culo estupendo sino que, como suele ser habitual en el marketing moderno, la marca busca asociarse a unas ideas y unos valores que conecten con su clientela. El problema es que, en este caso, son carcas y rancios para unos y otros los celebran por llegar a acabar con lo que llaman "la ideología woke".
Vestida de tela vaquera de arriba abajo, Sweeney dice en otro de los anuncios, mirando a cámara y con un registro vocal que está entre la baby voice y estar a punto de tener un orgasmo: "Los genes se transmiten de padres a hijos y, a menudo, determinan rasgos como el color del pelo, la personalidad e incluso el color de los ojos. Mis jeans [vaqueros/genes] son azules". El juego de palabras es evidente, mientras que la cámara lo confirma enfocando tanto su outfit vaquero como sus ojos azules. Lo que la actriz te esta vendiendo no es ropa sino una vuelta al arquetipo de la tía buena encarnado por una mujer canónicamente atractiva, blanca, delgada, rubia y de ojos azules.
American Eagle
Aunque también va un paso más allá al presentarla no solo como la encarnación del ideal de belleza de la "american girl" sino que la presenta como la cumbre de la buena descendencia. Un mensaje que roza lo eugenésico y que contribuye a la glorificación de los rasgos blancos y arios. La polémica y la polarización eran buscadas y estaban servidas. Sin embargo, Sydney debería ir con ojo porque vender tu alma al diablo por dinero y fama es un arma de doble filo...
Los peligros de de dejarse cosificar
La culturar pop está llena de ejemplo de que obtener la fama a través del beneplácito del público masculino no es sinónimo de acabar teniendo una carrera de actriz respetada y con una larga trayectoria. De hecho, en ocasiones, estas mujeres han tenido incluso un final trágico. Podríamos nombrar a la propia Brooke Shield como ejemplo pero también a Meghan Fox, Carmen Electra, Pamela Anderson (aunque últimamente está logrando reinventarse) y, el mayor gran ejemplo: Marylin Monroe.
La letra pequeña de este contrato dice que el público masculino está poco dispuesto a pasar ni media a quienes encumbran como arquetipos de mujer aprobada por la "male gaze". De hecho, tanto Roro como Sydney Sweeney ya han vivido en primera persona lo fácil que es pasar a ser rechazada y humillada por los mismos que hasta hacía dos segundos las endiosaban. A la primera la acusaron de serle infiel a Pablo solamente por subir un video entrenando en casa de Jake Paul, algo que a su público le pareció "una falta de respeto" a pesar de que Roro ni siquiera se encontraba a solas con el boxeador ni se quedó a dormir.
@roro.bueno ya está, dejad de inventar🫶🏻
♬ original sound - RoRo🍞
Por su lado, Sweeney ha sido víctima de body shaming en alguna ocasión pero, sobre todo, por el cambio físico que experimentó para poder interpretar a la boxeadora Christy Martin en su biopic, recibiendo comentarios sobre que tenía "un cuerpo horrible" o que "necesitaba perder unos kilos". Un paso en falso, un comentario que no les guste, un kilo arriba y son automáticamente castigadas con violencia por su propia comunidad.
Foto de portada | American Eagle y Penguin Random House
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