Cómo la sociedad ha forzado la última portada de revista de Bertín Osborne transformándole de sex symbol a villano del cuento

El cantante ha dejado de ser un macho alfa y se ha visto “forzado” a decir la verdad sobre su último hijo

Bertin Osborne Critica Social
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Anabel Palomares

Editor

Bertín Osborne fue un icono de la música. El crooner romántico y clásico del que se enamoraban mujeres en España y Latinoamérica escuchándole cantar con su traje, sus ojos claros y su sonrisa pícara. Pero los años han pasado y su imagen de vividor y conquistador español ha pasado a ser otra cosa. A lo largo de los años se ha retratado como un hombre tradicional, conservador y machista. Un hombre muy hombre al que le gusta cazar y las corridas de toros, hacer chistes verdes, que las mujeres se queden en casa y ser un conquistador septuagenario de jovencitas.

Es el último crooner ibérico al estilo de los hombres de alto valor que tan de moda se han puesto. Sin embargo en el caso de Osborne, sus acciones no han sido aplaudidas como él esperaba, sino condenadas por una sociedad en la que esa pose de masculinidad añeja cada vez nos huele más a rancio y la presión colectiva demuestra que los tiempos están cambiando. Este macho ibérico se ha visto “forzado” a decir la verdad sobre su último hijo por culpa de la crítica social.

Cómo ha pasado Bertín Osborne de sex symbol a villano del cuento

Pongámonos en contexto: en junio de 2023 Bertín Osborne y Gabriela Guillén, la mujer que entonces era su pareja, se quedan embarazados. Él tiene en ese momento 69 años y también espera a su octavo nieto en ese momento. Ella, 32. La diferencia de edad no es, en este caso, como en el Liam Neeson y Pamela Anderson, sino más bien como en el caso de Leonardo DiCaprio y… bueno, y todas sus novias. El 31 de diciembre de 2023 nacía su hijo David, pero días más tarde Bertín Osborne declaraba que “había decidido” que no quería ser padre y que, por lo tanto, no iba a ser padre. Que hubiera un niño recién nacido y con la mitad de su ADN eran solo daños colaterales.

En ese momento afirmaba que “Si se confirma que es mío, yo ayudaré, pero no quiero ejercer” porque “no me voy a poner a cambiar pañales a estas alturas de mi vida”. Por lo visto a estas alturas de su vida tampoco iba a ponerse un preservativo para evitar embarazos no deseados, pero ese es otro tema. Llegó a decirle a la madre de su hijo que “Si tienes al bebé, nuestra relación no puede seguir, pero si no lo tienes nuestra relación sigue”. La sociedad le guillotina por todas sus declaraciones y tras meses de pruebas de paternidad, portadas en revistas, exclusivas y cientos de opiniones vertidas sobre ambos, Bertín Osborne termina reconociendo que sí, el pequeño es hijo suyo, justo antes de que un juez le impusiera hacerse cargo del niño. Ahora, incluso, protagoniza portadas con su hijo.

El motivo por el que ahora su hijo sí parece ser su hijo

La pregunta quizá es por qué no haber reconocido que el hijo era suyo desde inicio. ¿Qué llevó al gran conquistador a negar la evidencia y por qué ahora sí lo hace? Podríamos pensar que ahora hay dinero de por medio, pero a lo largo de estos últimos dos años, la oportunidad de ganar dinero con las exclusivas siempre ha estado sobre la mesa y jura que "no he cobrado nada” por su exclusiva en ‘Hola’ por la que ahora es noticia asegurando que ha sido un “favor” a Hola porque “les tengo mucho cariño”. Hasta Guillén ha salido en defensa del padre de su hijo. En Telecinco se habla de que Bertín Osborne ha cobrado unos jugosos 65.000 euros por la exclusiva en la que habla de que ha "arreglado lo suyo" con la madre de su hijo, Gabriela Guillén aunque, como aseguran en ‘Hola’, no en un sentido romántico.

El fichaje de Bertín Osborne en ‘Tu cara me suena', donde ha interpretado a María del Monte, por ejemplo, es resultado de dos cosas: una deuda de 6,5 millones de euros entre lo que debe a Hacienda y varias hipotecas millonarias a su nombre, y una pésima imagen pública tras todo lo ocurrido con Guillén. El motivo de la portada que protagoniza ahora el cantante junto a su hijo, puede ser romper el espejo que ahora refleja esa imagen de villano y tratar de volver a la de caballero andante que le había acompañado durante toda su vida. Verse sometido al juicio social siendo una personalidad tan pública con él, dentro y fuera de España, le ha pasado una factura pasmosa.

Ese perfil tradicional de hombre a caballo y macho alfa ya no es atractivo porque representa la masculinidad tóxica más casposa. Desde hace años le han rodeado polémicas que le acercan, siendo muy suaves, a una derecha muy conservadora y un perfil misógino, como por ejemplo cuando dijo que querría entrevistar a Hitler, cuando reconoció haber pegado a alguna mujer o cuando aseguró que en el mundo desarrollado en el que vivimos, las machistas somos las mujeres.

La diferencia es que en esos años, en los 80 y 90, esa era la imagen de hombre que querían ser ellos y que ellas deseaban. Bertín Osborne era el macho alfa definitivo: guapo, talentoso, romántico, seductor, fuerte y un auténtico sex symbol. Era el hombre de la casa, el proveedor, la figura masculina por antonomasia. Ahora esa imagen no solo es anticuada sino condenada por gran parte de la sociedad. Esa sociedad que le admiraba y amaba ahora le señala con el dedo, porque ya no queremos un hombre como él, sino uno que nos vea como iguales. Queremos hombres que nos escuchen y valoren, y no que traten de silenciarnos. Queremos hombres que sean hombres del siglo XXI y no neandertales.

No sé si Bertín Osborne lo entiende o no, pero que el último crooner ibérico recule de esta forma es una señal inequívoca de que estamos consiguiendo cambiar las cosas, aunque sea poco a poco.

Fotos | Gtres

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