
Desde que fuera creada la firma italiana Moschino, hace más de cuarenta años, siempre ha sido l’enfant terrible de la moda. Yo creo que nadie podrá olvidar las etiquetas de algunos modelos como Fashion Victim u otras curiosidades que el diseñador Franco Moschino añadía con su particular sentido del humor.
Por tanto, es de lo más natural que las campañas de la firma buscan la transgresión y la innovación. No muy bien lograda en estos últimos años, la firma parece haberse recuperado de su letargo y comienza con presentarnos una campaña terrorifica.
En el revival que estamos viviendo últimamente de los 50’s, la campaña de Moschino ha explorado una parte más bien oscura de la década dorada mediante su cine de terror. Un cine muy europeo, en blanco y negro con pálidas mujeres de labios rojísimos gritando aterradas. Una estética que nos recuerda al expresionismo alemán, bañada de un manejo de la luz marcado que le añade un punto de atención a las fotografías.






