En lo más alto de un imponente cerro se alza el castillo de Calatrava la Nueva, una de las fortalezas medievales más épicas de toda España. Su silueta domina el paisaje volcánico de Ciudad Real, un punto estratégico en la Edad Media que daba acceso a toda Sierra Morena. Este paisaje, ya de por sí precioso, es solo un anticipio de la magnitud de este conjunto monumental, que va mucho más allá de un sencillo castillo.
Este enclave fue la sede principal de la Orden de Calatrava, responsables de proteger las fronteras frente al avance de Al-Ándalus. Tras la victoria de la batalla de Tolosa, se trasladaron aquí y levantaron este castillo en 1213, que fue también convento, iglesia y casi una aldea defensiva. Por eso, la arquitectura fusiona detalles militares y religiosos de una forma muy distintiva.
Todo el conjunto histórico está organizado en distintos niveles escalonados, todos ellos protegidos con cuatro murallas que todavía se mantienen en muy buen estado de conservación. En la primera sección vivían los campesinos, en la segunda y tercera los maestros artesanos, en la cuarta el clero y en la última los nobles, militares y el tesoro.
De todos los edificios y monumentos que componen este Castillo de Calatrava la Nueva, destaca la iglesia cisterciente del siglo XIII. Este templo de estilo románico, gótico y mudéjar tiene un enorme rosetón en la fachada principal que evoca las escenas de Desembarco del Rey en 'Juego de Tronos'. También guarda capillas funerarias y un relicario de la Orden en su interior.
El Castillo de Calatrava la Nueva es uno de los pocos castillos de roca que aún se mantienen en pie. Fue abandonado en el siglo XIX, pero declarado Monumento Histórico Nacional y conservado para su visita, mantenimiento y restauración. Hoy en día se puede visitar de martes a domingo, pagando una entrada de 4 euros.
Fotos | Cultura Castilla-La Mancha,
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