Hace muchos años, cuando aún era una niña, visité con mis padres Fuengirola durante el verano. En la semana que estuvimos allí, hicimos una visita a un pueblo cercano y aún recuerdo lo mucho que me gustaron sus casitas blancas, sus cajuelas empedradas, su ambiente y sus vistas. Una joya escondida en la Costa del Sol, entre el mar y la sierra, a la que estoy deseando volver algún día. Hablo de Mijas, un pueblecito de esencia serrana en el que no falta la playa.
Ubicado a 45 minutos de Málaga, y a algo más de 3 horas de Madrid si vamos en Ave hasta la capital malagueña, Mijas es todo lo que soñamos para una escapada de verano. Tiene historia, buena comida, naturaleza y unas espectaculares vistas desde su casco histórico. Es el sueño de verano en formato de pueblo.
El pueblo de Mijas ha sabido conservar su esencia serrana. Con un casco histórico de trazado árabe, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1969, este pueblo andaluz es un claro ejemplo de esa arquitectura de casas encaladas que, en esta ocasión, se ubican en medio de la sierra con el mismo nombre. Sus casas y calles, como indican en la web de turismo de Mijas, son “un improvisado balcón con vistas al Mediterráneo”. Y qué vistas. Podemos contemplar como nunca la Costa del Sol mientras la brisa serrana nos refresca.
A nivel histórico, Mijas fue habitado originalmente por los Turdetanos. Hace más de 6000 años, los romanos consideraban a los Turdetanos como uno de los pueblos más cultos de la península. Tras ellos, con influencias tartésicas y griegas, pasaron romanos, visigodos y musulmanes y bajo el nombre de Mixa, Mijas prosperó hasta 1487, cuando los Reyes Católicos la conquistaron. Los resquicios de toda esta historia pueden verse en su antigua muralla árabe, por ejemplo.
El santuario de la Virgen de Peña del siglo XVII, la iglesia de la Concepción del siglo XVI, o la Ermita Virgen de la Peña tallada en roca en 1656 y su imponente mirador, son algunos de los lugares que merecen una visita. También la plaza de toros de 1900, con su curiosa forma ovalada, y la Iglesia Inmaculada del siglo XVII, que se construyó sobre una mezquita.
Con el paso del tiempo, Mijas se ha convertido en un destino turístico también de costa. La Cala, con 12 kilómetros de playa, tiene una gran tradición pesquera y alberga una de las más importantes torres vigías que se construyeron en el siglo XV contra los piratas. El Torreón de La Cala, que ahora es también centro de interpretación de las torres vigías de Mijas, es otro resquicio más de la cultura del pueblo. En La Cala encontramos también la Senda Litoral, una vía peatonal y ciclista que atraviesa la Costa del Sol a través de sus playas. También puedes disfrutar de unos hoyos en Mijas con su campo de golf.
El salmorejo, la ensalada mijeña, los maimones, las cachorreñas y el gazpachuelo son algunos de los platos típicos que puedes disfrutar en Mijas junto con los espetos malagueños o el pescaíto frito. Y para el postre, prueba sus dulces más conocidos: los buñuelos, heredados de la época árabe.
Fotos | Portal Oficial de Turismo de España, Turismo de Mijas
En Trendencias | Las 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en las que quizá no habías pensado