Si te reconoces en estos rasgos eres muy inteligente, pero son ellos mismos los que te impiden triunfar en la vida

En el trabajo a veces no nos detiene la falta de inteligencia, sino los malos hábitos que repetimos pensando que son buenos para nosotros

Habitos De Personas Muy Inteligentes Que Les Impiden Triunfar
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Anabel Palomares

Editor

Tener un cociente intelectual alto o ser inteligente, no siempre asegura el éxito en la vida porque es precisamente la inteligencia y lo que esta aporta a tu vida lo que te podría estar estancando. Como si de una broma del destino se tratase, a algunas de las personas más inteligentes les cuesta progresar y se ven atrapadas sin saber siquiera por qué, pero hay ciertos hábitos que repiten por su condición y que les impide avanzar en la vida. Te los contamos.

Eres muy perfeccionista

Lejos quedan los tiempos en que ser perfeccionista era ese “defecto” que decíamos que teníamos en las entrevistas de trabajo. La perfección, aunque sea algo que muchas personas inteligentes buscan, nos lleva en muchos casos a la frustración y al estancamiento. En el trabajo nos puede impedir avanzar porque nunca está tan bien como nos gustaría. Además, nos puede llevar a sufrir dismorfia de productividad. En cambio, aquellas se permiten ser "suficientemente buenas" en el trabajo son más felices y productivas según la psicología. Cuando dejamos de lado la necesidad de ser perfectos y abrazamos la imperfección, como invita a hacer el wabi-sabi japonés, conseguimos avanzar.

Tiendes a sobrepensar

Tener un cociente intelectual alto puede traer consigo un exceso de análisis. Una persona inteligente tiende a analizar las cosas desde todos los ángulos posibles, lo que podría provocar una parálisis del análisis que nos impida tomar decisiones y eso nos lleve a perder oportunidades. Es posible que quieras considerar todos los resultados posibles antes de tomar una decisión, pero puede que eso te haga dejar de actuar por culpa de un exceso de reflexión. A veces es mejor tomar una decisión y hacer ajustes sobre la marcha en lugar de pensar una y otra vez cuál sería la opción perfecta.

Tienes miedo al fracaso

Recuperando un poco la idea de que en la ignorancia está la felicidad que veíamos en ‘Matrix’, podríamos pensar que no conocer ciertos hechos o realidades nos puede llevar a una vida más sencilla y libre de preocupaciones. Nos evita miedos, como el miedo a fracasar que puede ser paralizante si hablamos de carreras profesionales. Si alguien es muy inteligente y está acostumbrado a que su trabajo sobresalga, puede que la idea de fracasar sea, por sí misma, realmente terrorífica. Esto se asocia con lo que en psicología se conoce como "mentalidad fija".

La psicóloga y profesora de Stanford Carol Dweck define la mentalidad fija como aquella en la que pensamos que la inteligencia es inamovible y cometer errores significa que no son suficientemente inteligentes. En cambio, la mentalidad de crecimiento sabe que las habilidades siempre se pueden desarrollar y ven los fracasos y los errores como oportunidades para desarrollar nuevas habilidades. Las personas muy inteligentes pueden tener miedo al fracaso sin darse cuenta de que este les frena, y adoptar una mentalidad de crecimiento puede marcar la diferencia.

Te cuesta aceptar críticas

Una crítica, siempre que se exprese de forma constructiva, es una valiosa herramienta para el crecimiento porque nos ofrece una perspectiva diferente. Pero si somos alguien muy inteligente corremos el riesgo de pensar que siempre lo hacemos bien y que la crítica es un ataque directo a nuestras habilidades. Lo malo es que esta incapacidad para aceptar las críticas puede ser un obstáculo en nuestro progreso.

Como explica la psicóloga Silvia Duran, cuando recibimos una crítica “solemos experimentarla como un ataque personal, un comentario hiriente y en algunos casos vergonzoso. Como respuesta, casi de forma automática, ponemos en marcha nuestros mecanismos de defensa”. De hecho es poco común encontrar personas que reciban las críticas como oportunidades de mejora y no como ataques.

No te gusta correr riesgos

Confundimos la cautela con inteligencia y el riesgo, con estupidez. Ser prudente no es malo, pero el progreso implica riesgos y si no estás dispuesto a correrlos, es muy probable que te quedes estancado por muy inteligente que seas. Es comprensible que evites correr riesgos pero a veces, el mayor riesgo es no correrlo.

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