Dicen que nunca es tarde para cambiar de vida, y mucho menos para reinventarse y encontrar una nueva forma de estar en el mundo. A veces, ese cambio no llega por decisión propia, sino porque la vida obliga a recolocar piezas que parecían estables. En ese punto se encontraba Maku Gago, una mujer andaluza de 70 años que hoy se ha convertido en una referencia de estilo y vitalidad en redes sociales.
Desde su cuenta de Instagram inspira a miles de mujeres con sus estilismos, pero también con una forma de entender la vida en la que la actitud lo es casi todo. Su popularidad creció después de compartir su historia en el programa Y ahora, Sonsoles, donde explicó que el inicio de su transformación llegó en un momento de ruptura personal. “Creo que con el vacío que me quedó al independizarse mis hijos y enviudar, empecé a querer arreglarme más, aunque la verdad es que siempre me ha gustado arreglarme”, confesaba en Antena 3.
A partir de ahí, algo cambió en su manera de mirarse y de mostrarse al mundo. Lo que empezó como pequeños gestos frente al espejo acabó convirtiéndose en una presencia digital cada vez más sólida, con vídeos de moda y estilo de vida que conectan con un público amplio. Pero su historia va más allá de la estética: en 2024 fue diagnosticada con cáncer de cuello de útero, una circunstancia que ha añadido una nueva capa de resiliencia a su relato vital, reforzando la imagen de una mujer que no solo se reinventa, sino que también se sostiene en medio de la adversidad y que es toda una estrella en su pueblo, en Sanlúcar de Barrameda.
"No recuerdo ni un solo día de mi vida en el que no me haya arreglado"
En una entrevista con La Vanguardia, Maku explica que arreglarse nunca ha sido para ella una cuestión de aparentar. "Para mí, arreglarme es algo importantísimo, y no solo ahora que tengo 70 años. No recuerdo ni un solo día de mi vida en el que no me haya arreglado. Es más, incluso para ir a quimioterapia y a radioterapia, siempre he ido muy arreglada." Y no lo hace por los demás, lo hace para sentirse bien por ella misma.
Antes del diagnóstico del cáncer, Maku hacía pilates de lunes a jueves por las mañanas, caminaba diez kilómetros cada tarde esos mismos días y salía en bicicleta los fines de semana, haciendo unos treinta kilómetros. Una rutina de actividad física que muchos encontrarían exigente a cualquier edad.
Ahora la rutina es diferente, pero no ha desaparecido, al tener que adaptarla a lo que el cuerpo le pide, explica en la entrevista. La bicicleta ha desaparecido, pero el pilates sigue el eje de sus rutinas de actividad. Y además, también ha incorporado sesiones de entrenamiento de fuerza con un preparador físico en grupo.
En la entrevista, explica que "Con 70 años debería estar con un bastón y depender de que vengan a hacerme las cosas, como la ayuda a domicilio. Por eso digo que para mí es importantísimo cuidarme, mantenerme en forma dentro de unas limitaciones." Una actitud ante la vida para seguir manteniéndose activa de una forma muy realista.
Y esa actitud no solo se deja ver a la hora de hacer ejercicio, también se plasma en cómo se viste y cómo se arregla. De hecho, en la entrevista recomienda a otras mujeres cuidarse para sentirse bien. "Pueden estar más delgadas o tener unos kilos de más, llevar mejor ropa o peor ropa, pero lo fundamental es sentirse bellas por fuera. Ya pueden ser bellísimas por dentro, pero un poquito de colorete, pintarse un poco los labios, ponerse algo de rímel, arreglarse el pelo o llevar las manos cuidadas ayuda mucho."
Fotografías | @makugago_
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