Cynthia García, abogada: "Si se alarga la aceptación de una herencia los herederos tendrán que asumir gastos, como abonar la comunidad de propietarios de esos bienes que aún no han sido aceptados"

Cuando los herederos no se ponen de acuerdo, la herencia no solo se alarga: también empieza a costar dinero

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Nacho Viñau

Editor

Las herencias que se enquistan no son solo un problema emocional o familiar. Son también un problema económico. Porque mientras los herederos discuten, negocian o esperan a que un juez decida, o mientras deciden si hay que alquilar o vender una casa, los bienes que forman parte de esa herencia siguen generando gastos

Cynthia García, abogada de Vilches Abogados, lo ha explicado de forma clara en un vídeo del canal de Youtube de este despacho: "Si alargamos la aceptación de una herencia, los herederos tendrán que asumir gastos, como abonar la comunidad de propietarios de esos bienes que aún no han sido aceptados". Y este es un aviso que conviene tener muy presente, sobre todo en familias donde los desacuerdos son frecuentes y el proceso se prolonga más de lo previsto.

El problema empieza cuando no hay acuerdo

El origen de muchos de estos bloqueos suele ser el mismo: los herederos no consiguen ponerse de acuerdo. Y "la problemática de las herencias surge cuando dentro del patrimonio del difunto hay bienes inmuebles". Según García, estos conflictos pueden surgir porque "uno de los herederos quiere vender y los otros no", o por discrepancias sobre las deudas que arrastraba el fallecido. Lo que en principio parece un trámite se convierte, en estos casos, en un proceso que puede dilatarse durante meses o incluso años.

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Y en ese tiempo, los bienes siguen ahí. Siguen formando parte de una comunidad de propietarios, siguen teniendo un IBI que vence cada año, siguen siendo un activo que genera obligaciones aunque nadie haya firmado todavía la aceptación.

Qué dice la ley cuando hay inmuebles

La situación se complica especialmente cuando en la herencia hay viviendas u otros bienes inmuebles. Son bienes que no se pueden dividir con una simple operación aritmética, y si no hay consenso entre los herederos, la única salida suele ser judicial.

En ese escenario, un juez puede optar por adjudicar el inmueble a uno de los herederos, ordenar que se venda y se reparta el dinero entre todos, o, como última opción, convocar una subasta judicial. Ninguna de estas vías es rápida ni barata, y mientras se resuelven, los gastos ordinarios del inmueble siguen acumulándose. Y por eso, abogados y notarios suelen explicar que repartir un piso en herencia a partes iguales con los hijos puede acabar mal.

Las vías para resolver el conflicto antes de llegar al juzgado

La abogada señala que la ley contempla distintas alternativas para intentar desbloquear la situación antes de llegar a los tribunales. Una es la mediación familiar, con la intervención de un abogado o un mediador que trate de alcanzar un consenso entre las partes. Otra es recurrir a la figura del contador-partidor, un profesional que puede ser designado directamente por el fallecido en el testamento, o bien nombrado por un juez mediante sorteo si los herederos así lo acuerdan, y cuya función es realizar el reparto de la herencia.

Si ninguna de estas vías funciona, queda la división judicial de herencia: uno o varios herederos demandan al resto, y es el juez quien decide cómo se distribuye el patrimonio del difunto. Un proceso que pone fin al conflicto, pero que suele ser lento, costoso y desgastante para todos.

Un matiz que conviene conocer: la aceptación tácita

Hay un punto que no siempre se conoce bien y que puede tener consecuencias prácticas. La aceptación de una herencia no tiene que ser necesariamente expresa, es decir, firmada ante notario. El Código Civil, en su artículo 999, recoge también la aceptación tácita: la que se produce por actos que implican la voluntad de aceptar, como ocupar la vivienda heredada durante un tiempo prolongado o pagar el IBI. 

En esos casos, aunque el heredero no haya firmado nada, puede considerarse que ya ha aceptado la herencia, con todo lo que eso conlleva, incluida la obligación de pagar las cuotas de la comunidad. Es un detalle que conviene tener en cuenta antes de tomar cualquier decisión, porque a veces los actos cotidianos tienen más peso legal del que parece.

Fotografías | Vilches Abogados, Magnific, Andreas para Magnific

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