A los 75, se formó como instructor de yoga: "El yoga favorece a la flexibilidad y el equilibrio y los que lo practiquen no van a tener esas caídas que dejan inhabilitada a la gente grande"

Su objetivo es acercar esta práctica a personas de su misma edad para compartir su experiencia y beneficios

Profe Yoga 75 Anos
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Sara Hormigo

Editora

Nunca es tarde para empezar, para reinventarse ni, por supuesto, para encontrar una vocación que cambie tu estilo de vida a mejor. La historia de Eduardo Enrique García es cuanto menos inspiradora y es que a sus 75 años decidió formarse como profesor de yoga. 

Todo empezó poco antes de jubilarse como Capitán de navío ingeniero, cuando se acercó a esta disciplina casi por curiosidad y lo que encontró fue algo mucho más profundo: "Con el tiempo me di cuenta de que mi cuerpo respondía mejor, me movía con más soltura y ganaba seguridad en mi día a día", explica en esta entrevista. Lo que comenzó como una práctica puntual acabó convirtiéndose en un hábito y, más tarde, en una auténtica motivación vital. Lo que le ha dado el yoga es mucho más que salud, y es que asegura que hoy puede jugar en el suelo con su nieta sin sentir ningún achaque: "Me levanto del piso sin usar las manos", asegura. 

Compartir lo aprendido, su nueva misión

Este ingeniero electrónico que trabajaba para el cuerpo de la ingeniería de la Armada argentina tiene una rutina muy distinta a la de hace algunos años, ¿quién se lo hubiera dicho? "Lunes y miércoles voy a yoga en el polideportivo, martes y jueves juego al tenis: en la cancha, sumamos 315 años con mis amigos", bromea.

Lo que más le motivó a seguir avanzando en el conocimiento de esta disciplina son todos los beneficios que aportaba para personas de su edad. "Sin ninguna duda: esto favorece netamente la flexibilidad y el equilibrio y los que lo practiquen no van a tener esas caídas que dejan inhabilitada a la gente grande”.

Como él mismo dice está muy lejos de ganarse la vida con ello, sino que su objetivo es el de "poder acercarlo a gente de mi edad, que muchas veces piensa que ya es tarde para empezar".

Entre los cambios que ha notado desde que comencó a practicar yoga, dice que hay tres que se repiten y que son los más evidentes para él: por un lado más movilidad, por otro mejor equilibrio y una mayor sensación de autonomía, los cuales son sin duda aspectos clave en el envejecimiento saludable.

Eduardo ha llegado a asegurar el yoga le ha devuelto capacidades que creía haber perdido: "Hay movimientos que pensaba que ya no podía hacer y, poco a poco, han vuelto (...) A mi mujer Adriana de 52 años y a mí el yoga nos mantiene activos", explica. 

Su mejoría fue mucho más que física

Y es que Eduardo lleva una vida muy tranquila en general, "los fines de semana salgo a navegar. No tengo actividades obligadas, salvo los controles médicos, el ‘mantenimiento’ que hay que hacer a esta edad", cuenta. Y es que, a nivel de salud su cambio de vida y mentalidad también fue muy beneficioso en muchos aspectos: logró bajar 11 kilos en los últimos meses y "me bajaron los valores que tenía altos de colesterol, urea, creatinina, etcétera", gracias a la medicina ayurveda, dice, "en la que el yoga se apoya mucho".

Durante su formación como instructor de yoga fueron muchos los conocimientos que adquirió sobre problemas que afectan sobre todo debido al envejecimiento: "Se ven las enfermedades de columna, la hipertensión, etcétera y en qué casos el yoga está aconsejado y en cuáles no. Desde ya que no curamos, pero ayudamos después de un alta médica de una operación por ejemplo. Contribuimos con los cuidados del caso, aportamos a que se fortalezcan los músculos".

Nunca es tarde para ganar bienestar

A la espera de que algún centro con clases para mayores le contrate, eso sí, sin remuneración alguna, Eduardo explica en la entrevista que sube vídeos a su cuenta de Instagram y que "el yoga que yo aprendí es el Hatha, el más oriental, es más pausado, se adopta la postura y se permanece en ella, respirando. Un maestro de yoga decía que el que practica es una estatua que respira. Ahora hay otros yoga, más fuertes y más dinámicos, en realidad más occidentales. Pero para la Tercera Edad el hatha yoga es lo mejor, siempre adaptando las posturas a la capacidad de cada persona (…) Y enseña a respirar. El solo hecho de ponerse de pie, derecho, y concentrarse en respirar bien, conscientemente, ya es un ejercicio muy beneficioso", asegura. 

Pero, lo que más recomienda para los mayores de edad es el yoga en silla que dice es perfecto y muy eficaz para ellos, ya que se pueden adaptar las posturas porque "la mitad de la gente no puede tirarse al piso", asegura.

Pese a su voluntad, formación y conocimientos Eduardo no ha conseguido todavía una respuesta positiva para dar clases. "Hay un preconcepto que tenemos que enfrentar los viejos, y es que en general, no toman gente grande. Hasta el momento no he logrado respuestas favorables". Pero esto no le impide seguir apostando por ello. La historia de Eduardo demuestra que siempre se está tiempo para ganar en bienestar, moverse más y empezar de cero. A veces, el primer paso no es el más difícil, es simplemente atreverse a darlo.

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