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Todo esto he visto en nombre de la dieta: desde mojar magdalenas en Biomanán a graparse la oreja
Salud

Todo esto he visto en nombre de la dieta: desde mojar magdalenas en Biomanán a graparse la oreja

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Pedir sacarina después de haber almorzado un cordero con sus acompañamientos y media botella de Rioja es de aficionados. El mundo de las dietas está repleto de aberraciones mucho más extremas: ideas absurdas de cómo compensar lo que comemos o practicar la dieta que han dado de sí la palabra "flexibilidad" de tanto usarla.

Estamos hablando de cosas que nunca creerías que hemos visto. Trucos basados en absurdas teorías acientíficas y que directamente se ha inventado el usuario de turno o una eminencia desconocida hasta el momento. Aberraciones del mundo de la nutrición hechas en nombre de la dieta "A mí manera", una variedad cuyas manifestaciones más tontorronas recogemos en este artículo.

Los hidratos de carbono sólo engordan por la noche es una frase que hemos escuchado una y mil veces y la excusa perfecta para algunos de acudir a un buffet a comerse todos los macarrones con tomate que les quepan en el cuerpo antes de las seis de la tarde. ¿Servirá también para los donuts? No, claro que no. Y es que lo que engordan no son los hidratos, ni la hora en la que te los comas, sino las calorías como bien nos explicaron nuestros compañeros de Vitónica en este artículo.

La dieta del bocadillo también tiene mucho éxito entre los que gustan de adelgazar siguiendo normas surrealistas. En opinión de sus seguidores, trasegarse dos bocadillos en la cena, obliga a comer muy despacio para no atragantarse con la corteza y la miga. ¿Y no es comer despacio una de las recomendaciones de los profesionales de la salud para saciarse antes y que no nos siente mal la comida?

Hay quien pretende adelgazar a base de ensaladas, pero ensalada campera, ensalada de bacon con queso gruyere, ensalada César con pollo rebozado y bien de salsa, ensalada tejana y, en definitiva, cualquier receta que incluya de todo y donde la verdura sea una pura anécdota.

El vinagre también tiene muchos adeptos. ¿La idea que más nos ha sorprendido de los testimonios que hemos recobido? Beberse un chupito de vinagre después de cada croissant ingerido, para bajar bien las grasas.

Con fruta todo es mucho más sano, o así lo piensa una vertiente de seguidores de la dieta "A mi manera", que nos han confesado que no pasa nada si acompañas la manzana con una capa de Nocilla porque es una manera estupenda de comerte una de las cinco raciones diarias que te recomienda la autoridad sanitaria pertinente.

Otra opción muy utilizada para hacer dieta es pedir los combinados con refrescos light, por eso de compensar las calorías de una cosa u otra. Se trata de buscar el equilibrio entre una cosa y otra, como quien remoja magdalenas en Biomanán, como nos han contado en algún testimonio.

Ya puestos a compensar ¿por qué no pedir sólo el hielo con tu bebida y adelgazar a base de bien? Según el gastroenterólogo Brian Weiner comiendo un litro de hielo a diario se pueden quemar 160 calorías, sin eliminar ningún alimento o realizar ejercicio físico alguno, tal y como nos cuentan nuestros compañeros de Vitónica en este artículo sobre su dieta con sus pros y, sobre todo, sus contras. A priori, comer hielo a saco no parece tener muchos efectos secundarios, aunque se nos ocurre uno muy gordo a priori.

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No se la única dieta que está a favor de pasar frío de alguna manera para perder peso. Hay gente que sigue una dieta rica en cerveza para adelgazar, ya que el cuerpo debe producir calor para contrarrestar la ingesta fría de cerveza. No sabemos si mucha cerveza compensa los torreznos, aceitunas o cacahuetes que ponen para acompañar.

Hay quien come gusanitos pero jamás se permitiría chuparse los dedos (¿estará allí la sustancia?) y luego están los que beben agua de mar, hasta medio litro al día, siguiendo la llamada dieta del Delfín pensando que así mejorarán su salud, tendrán mejor circulación sanguínea y el sistema inmunitario estupendo. Por no hablar de perder unos kilitos.

Todos hemos escuchado que no se puede estar siempre a dieta, que hay que comer algo que realmente nos apetezca de vez en cuando. Y en el caso de algunas dietas, como la dieta de Heller, ese "de vez en cuando" ocurre cada 24 horas y es una comida de premio en la que puedes incluir las cosas que estaban prohibidas durante el resto del día. Sí, exacto, cosas espaguetis al pesto, tarta de chocolate y helado en cantidades ilimitadas. Siempre que lo acompañes de algo de verduras y proteínas, claro.

comer pastel

Pero tampoco hace falta a ingerir elementos o líquidos extraños en nuestra carrera contra los kilos de más. Con graparse la oreja es suficiente para adelgazar. La auriculoterapia es una ciencia cuyo nombre nos da mucha risa y que consiste en estimular el pabellón auditivo para conseguir adelgazar, aunque como te recomiendan los expertos también hay que hacer deporte y cuidar la alimentación. Pero son todo cosas secundarias, porque lo que funciona es la grapa. Claro, claro.

Y si las grapas te dan cosita, siempre puedes probar con los pendientes adelgazantes, que supuestamente te ayudan a adelgazar gracias a la presión en los lóbulos de las orejas.

Al final, como nos cuentan nuestros compañeros de Vitónica, todas estas ideas, basadas en teorías transgresoras o en las llamadas dietas-milagro, en el fondo nunca son una buena idea. No promueven una alimentación sana y equilibrada y pueden llegar hasta ser peligrosas para nuestra salud.

Fotos| Pexels.com

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