Sergio López López, entrenador: "Caminar por arena seca en la playa puede requerir hasta casi tres veces más energía. El cuerpo trabaja más que en suelo firme"

Esta actividad física puede formar parte de nuestros días de verano y a cualquier edad

Caminar Por Arena Seca Fisioterapeuta Sergio Lopez
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Anabel Palomares

Editor

Con las vacaciones llegan los paseos por la playa, y estos, aunque puedan parecer un momento de ocio, también son momentos de actividad física. De hecho, caminar por la arena tiene más beneficios que hacerlo por asfalto, empezando porque empleamos mucha más energía para ello. El motivo es que la arena es un terreno más inestable que aumenta el trabajo muscular y de propiocepción. 

Sergio López López es Doctor en Actividad Física, fisioterapeuta y codirector en la clínica Elena Valiente, aseguraba en una entrevista que "la mejor caminata por la playa no es la más larga ni la más dura, sino la que puedes repetir sin dolor y con ganas de volver al día siguiente". Por eso los médicos y entrenadores coinciden en que la mejor opción es escoger la arena húmeda para ello, para reducir el riesgo de lesiones aunque nuestro cuerpo trabaje más.

Piensa en tus pies hundiéndose en la arena en cada paso. "La arena amortigua parte del impacto, pero obliga al cuerpo a trabajar mucho más para avanzar y estabilizarse", asegura López. "Cada vez que el pie se hunde, parte de la energía que utilizamos para avanzar se pierde desplazando la arena", afirma López, lo aumenta nuestra sensación de esfuerzo y reduce nuestra velocidad. "Caminar sobre arena puede requerir entre 1,6 y 2,7 veces más energía que hacerlo sobre una superficie dura a la misma velocidad", asegura el entrenador según diversos estudios. Es decir, podemos llegar a gastar hasta casi tres veces más energía si mantenemos la misma velocidad.

Tiene sentido si pensamos que en la arena se trabajan intensamente los músculos intrínsecos del pie, que son los que luego nos ayudan a mejorar el equilibrio, además de los estabilizadores profundos del core, los gemelos, el sóleo, los isquiotibiales y los glúteos. En el caso de la arena húmeda, aquella que recomiendan los expertos, el patrón de pasos es más natural, lo que nos permite mantener mejor el ritmo y prolongar el ejercicio durante más tiempo, según López. 

El problema de caminar sobre arena húmeda es que normalmente lo hacemos en la orilla y esta puede estar inclinada. Ese ángulo provoca no solo que nuestra carga sea diferente (mayor en un pie que en otro), sino que nuestras articulaciones, si la inclinación es muy pronunciada, trabajen en un ángulo que no es el normal como indica el Colegio Oficial de Podólogos de la Región de Murcia. Para evitarlo, López propone buscar zonas relativamente planas o “cambiar periódicamente de dirección". 

Y sobre todo, no te pongas en plan intenso a darte una caminata de una hora. Si no estás acostumbrada a este tipo de paseos, el experto recomienda “empezar con 15 o 20 minutos sobre arena húmeda, a un ritmo que permita hablar, aunque con cierta dificultad". Una vez ese paseo te resulte cómodo, puedes aumentar la intensidad tanto en tiempo como en velocidad.

Si caminas por arena seca, "empieza con bloques de tres a cinco minutos dentro de la caminata porque la carga sobre los gemelos, la fascia plantar y el tendón de Aquiles aumenta muy deprisa", explica. Mejor ir poco a poco que arriesgarnos a una lesión. 

Fotos | Elena Valiente, Vicky T M en Pexels

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