El Servicio Meteorológico Nacional de Francia ha emitido un aviso de alerta roja por altas temperaturas para París. La 50ª ola de calor registrada desde 1947. La número 33 de este siglo XXI. En España estamos en las mismas y Madrid no se escapa. Pero hay una diferencia entre París y Madrid. Con las mismas condiciones climáticas adversas, unos abren parques y otros los cierran. Unos entienden qué es un refugio climático, y otros no tanto. Lástima que los madrileños seamos los segundos.
Madrid Vs. París. Un refugio climático es, a grandes rasgos, un espacio público en el que cualquier persona puede guarecerse de las altas temperaturas y debe ser, según Greenpeace, gratuito, accesible, cercano, confortable y con un amplio horario. Pueden ser edificios como bibliotecas, museos o centros cívicos, pero también parques como El Retiro. Sin embargo, en Madrid, el Retiro y otros parques como el Capricho, los Jardines de Sabatini o el parque Juan Carlos I entre otros, cierran durante una ola de calor. A pesar de que el parque sería un refugio climático.
En París las cosas son diferentes: 140 parques y jardines se mantienen abiertos las 24 horas del día y se han plantado 15.000 árboles durante el invierno de 2024-2025 para ayudar a combatir el efecto isla de calor. En Madrid… Bueno, en Madrid hemos preferido quitar árboles y modificar la ley de protección del arbolado. El ayuntamiento de París hasta tiene un mapa interactivo con todos los lugares para refrescarse mientras en Madrid las medidas para combatir la ola de calor del ayuntamiento no incluyen mantener El Retiro abierto, a pesar de que es un refugio climático perfecto en el centro mismo de la capital.
El impacto real de una ola de calor. No es que nos suba la factura de la luz por tener que poner el aire acondicionado, si tenemos la suerte de tenerlo, o que tengamos que ir con el abanico todo el día. Las olas de calor fruto del cambio climático tienen un impacto extremo. “El cambio climático no es un escenario teórico para un futuro lejano: ya está aquí y mata”. Son palabras de Rachel Lowe, profesora Icrea y líder del grupo de Resiliencia en Salud Global del Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS). Mata tanto que la mortalidad relacionada con el calor ha aumentado un 94% en Europa entre 2000 y 2020. A final del siglo, y debido al aumento de las temperaturas por el cambio climático, se estima que Europa podría sumar hasta 2,3 millones de muertes a las cifras. Este es el efecto más grave del calor, aunque no el único.
El calor tiene efectos clarísimos sobre nosotros como el agotamiento y las insolaciones, pero también empeora la clínica de enfermedades ya existentes, provoca una mala salud mental y sobrecarga los sistemas sanitarios. Según la OMS, reduce la productividad laboral, aumenta el riesgo de accidentes y la calidad del aire empeora. Los eventos de calor extremo ya son características permanentes de las temporadas de verano en todo el mundo, y los desastres climáticos relacionados con las temperaturas y que antes eran aislados se están convirtiendo en eventos consecutivos o simultáneos que amplificarán su impacto en los ecosistemas y la sociedad.
Aunque los países más calurosos y secos sufran más el estrés térmico, países como Rusia en los que el frío sigue siendo el principal factor de mortalidad en cuanto a temperaturas, las olas de calor representan una amenaza creciente. En las ciudades además “el efecto isla de calor” puede contribuir a que en los meses de calor se incremente hasta en un 4 % la mortalidad. Las temperaturas se ven incrementadas aún más por culpa del tráfico y del calor residual de los edificios. Ciudades como Madrid y París, que ya hemos visto que gestionan ese calor infernal de diferente forma.
¿Por qué Madrid cierra parques y París los abre? Las políticas de París y Madrid son claramente diferentes, pero quizá la cuestión es por qué lo son. Para entender el origen de este miedo a los parques en Madrid, tenemos saber que un hombre de 38 años falleció al caer una rama sobre él y dos años más tarde falleció un niño de cuatro años tras caerle encima un árbol en el Retiro. Tras esto, se aprobó un “Protocolo de actuación” muy estricto para evitarlo. Durante una ola de calor, se cierra para evitar que árboles debilitados por estrés hídrico se caigan.
Pero quizá también es porque la responsabilidad de daños en espacios públicos es directa del Ayuntamiento y no del gobierno central y preferimos evitarnos una demanda a pesar de que si comparamos las muertes de ambos hechos, por caídas de árboles y por ola de calor, vemos que la diferencia es cuanto menos abismal. Por el camino además, tenemos a gente sufriendo los estragos del calor y sin recursos propios para combatirlos. Evidentemente en un piso del barrio de Salamanca, en pleno cogollo de Madrid como dice Juan Travesero, el calor se vive diferente porque tienes aire acondicionado y además, los barrios de un mayor poder adquisitivo tienen más árboles que contrarrestan el calor. ¿Casualidad o brecha social?
Mientras Madrid está prefiriendo evitar las muertes por caídas de ramas que evitar aquellas muertes consecuencia del calor, París cuenta con un Plan Canicule activo desde la ola de calor de 2003 en la que murieron 15.000 personas en Francia. La mayoría eran ancianos. Para combatir ese calor han dado mucha importancia a los refugios climáticos urbanos como los parques y se considera que el acceso a un espacio público verde es un derecho fundamental para enfrentarse al calor extremo.
David Vollmer, especialista en urbanismo y miembro de Madrid Proyecta aseguraba en Eldiario.es que el urbanismo puede ser una herramienta contra el calor, “pero seguimos apostando por modelos que lo agravan: plazas de hormigón, calles anchas sin sombra y desarrollos como los PAU que nacen sin adaptación térmica”. La Puerta del Sol y la plaza de Santa Ana son un claro ejemplo de todo esto.
No todo está perdido: los proyectos en el resto de España. Vale que Madrid está lejos, lejísimos de cuidar realmente a todos sus ciudadanos en cuanto al calor se refiere, pero en España hay muchas ciudades que están aplicando sus refugios climáticos. El ayuntamiento de Valencia, por ejemplo, ha habilitado 18 espacios gratuitos para toda la población, el doble que el verano pasado y Barcelona cuenta con más de 400 espacios. Y ya que el gobierno no hace, hay ciudadanos de Madrid creando refugios climáticos para que podamos sobrevivir un verano más.
Los expertos aseguran que existen indicios de adaptación al aumento de las temperaturas, pero advierten de que el futuro caluroso que nos espera, aumentará la morbilidad y mortalidad si no nos ponemos las pilas e invertimos en investigación y medidas de gestión de riesgos. Será mejor que les hagamos caso de verdad, antes de que sea tarde.
Fotos | Manuel Mohedano Torres, Torre Eiffel In PxHere, Delaney Van en Unsplash
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