El café forma parte de la alimentación de muchas personas. En la mayoría de casos (me incluyo), lo tomamos como parte del desayuno para activarnos, pero lo que no sabemos es que tiene un efecto claro sobre la microbiota intestinal. Como bien apuntaba Tim Spector, epidemiólogo y especialista en microbiota y nutrición, “los bebedores de café tienen un microbioma intestinal más rico que los no bebedores”, ya tomen café con cafeína o descafeinado según los estudios.
El estudio más reciente sobre esto se publicó en la revista científica Nature en abril de 2026 y encontró una relación más entre el café y la microbiota que involucra a otra parte de nuestro cuerpo: el cerebro.
El impacto del café en la microbiota
El equipo coliderado por el neurocientífico John F. Cryan, catedrático del University College Cork en Irlanda y especialista en el eje microbiota-intestino-cerebro, demostró que el café altera cepas bacterianas específicas, pero también modifica neurotransmisores y metabolitos que modulan nuestro comportamiento. Así, el café podría influir en el estado de ánimo y la función cerebral al modificar la actividad de los microbios intestinales.
El ensayo clínico se realizó a 62 adultos sanos (de entre 30 y 50 años), divididos en dos grupos. En un grupo había 31 personas que nunca tomaban café y en el otro 31 bebedores habituales de café que consumían de 3 a 5 tazas diarias. En la fase inicial se analizaron muestras biológicas de heces, sangre, orina y saliva, y se realizó una evaluación cognitiva del rendimiento, los niveles de estrés y estado de ánimo de todos los participantes. Después, los bebedores habituales de café dejaron de tomar esta y cualquier otra fuente de cafeína durante dos semanas y cualquier otra fuente de cafeína durante dos semanas y tras la abstinencia, todos los participantes volvieron a consumir café durante tres semanas. Un total de 4 tazas diarias pero un grupo controlado café con cafeína y el otro grupo, café descafeinado. Los participantes no sabían cuál tomaban.
Con el fin de averiguar el verdadero impacto del café en el intestino, durante todo el ensayo se usó secuenciación metagenómica masiva y metabolómica para controlar cada bacteria y molécula producida en el intestino. Lo que vieron fue que el café deja una huella inmediata en el tracto digestivo, y que esto, a su vez, produce efectos en el cerebro.
No importa si es descafeinado o normal
En la mayoría de los efectos, la cafeína no tiene nada que ver. Tanto el café con cafeína como el descafeinado se asociaron con menores niveles de estrés, depresión e impulsividad, aunque el café descafeinado se relacionó con una mejor capacidad de aprendizaje y memoria, y el café con cafeína pareció reducir la ansiedad y mejorar la atención.
Según Cryan, "el café es más que cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional". Esto se suma a la larga lista de beneficios que ya sabíamos que tenía el café. La ciencia sugiere que quienes toman café podrían vivir más años y tener menos infartos como bien explicaba el cardiólogo José Abellán, tiene efectos claros en el rendimiento cognitivo, reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, de diabetes y de algunos tipos de cáncer e incluso puede prevenir el Alzheimer, el Parkinson y la demencia.
Ahora también sabemos que beneficia a la microbiota de una forma que no esperábamos, porque es capaz de modificarla y “comunicarse” con nuestras neuronas como se ha comprobado en este estudio. Eso sí, si vas a consumir más café, evita el torrefacto porque es inflamatorio, no lo tomes a partir de las cinco de la tarde si es con cafeína, no abuses de la leche y evita el azúcar.
Fotos | Gut Microbiota for health - rawpixel.com
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