Frotarse los ojos es placentero. Lo que no sabíamos es que también puede ser peligroso para nuestra córnea

Más perjuicios que beneficios: así es como podría afectarte este acto común de tu día a día

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Noemí Valle

Editor

En plena época de alergias, somos muchas las que nos frotamos los ojos con frecuencia, con el fin de poder aliviar un poco esas pequeñas molestias oculares o ese leve picor. Pero no solo es un gesto que se acrecienta en los meses de primavera, también es típico tras despertarse, para desperezarnos. Hay algo satisfactorio tras este hábito, como rascarnos la piel cuando nos pica, pero ¿hasta qué punto esto sería saludable para nuestros ojos?

¿Por qué nos frotamos los ojos? Puedes pensar que es pura inercia, pero este gesto estimula la producción de la lágrima y ayuda a lubricar el ojo, ayudando a expulsar cualquier partícula o cuerpo extraño que haya podido entrar en contacto con el globo ocular. Cuando notamos cierta incomodidad en el ojo recurrimos a ello, culpa en ocasiones del estrés, el cansancio o el uso intensivo de pantallas. Aunque la sequedad ocular o las alergias conjuntivales también pueden incentivar esa necesidad de frotarnos los ojos.

Alivio para hoy, córnea deformada para mañana. Según la alergóloga y directora del programa de alergias para adultos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona en Tucson, Tara Carr, este gesto sería mejor erradicarlo de nuestro día a día porque podría deformar la córnea y en consecuencia distorsionar la visión. “Sé que se siente bien temporalmente, pero puede causar problemas. Lo más preocupante es el posible daño a la córnea”, ha explicado en un artículo de Inverse. Y es que según el Instituto Espaillat Cabral acreditado ACHC de los Estados Unidos, este hábito podría empeora el queratocono, una enfermedad que adelgaza y deforma la córnea, afectando a nuestra graduación ocular.

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Pero no solo eso, los estudios científicos también han mencionado que el frotamiento ocular estaría asociado con el queratocono. A esto le sumamos el peligro de transmitimos gérmenes o bacterias que podemos tener en las manos, por mucho que nos las lavemos a menudo. Así que intentar frenar este impulso sería lo más sensato.

El frotar se va a acabar. Para evitar este gesto podemos recurrir a las gotas lubricantes, un poco de lágrima artificial. Aunque si la necesidad es inmediata y no tienes a mano este producto puedes intentar parpadear varias veces o lavar tu cara. Eso sí, en el caso de que la razón de esa picazón sean alergias estacionales, lo mejor siempre es consultar con un oftalmólogo para recibir el tratamiento adecuado de la mano de un experto.

Fotos | Photo By: Kaboompics.com en Pexels, George Milton en Pexels

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