Séneca, filósofo estoico: “No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho”

Vivimos pensando que el futuro está garantizado y que allí seremos felices y se nos olvida el presente por el camino

Seneca Filosofo Estoico No Tenemos Poco Tiempo Pero Lo Perdemos
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Anabel Palomares

Editor

Lucio Anneo Séneca, filósofo romano, escribió alrededor del año 49 d.C. un libro llamado De Brevitate Vitae, ‘Sobre la brevedad de la vida. En él hablaba de la frugalidad del tiempo y de lo que hacemos con él. En el texto original en latín hay una frase que casi 2000 años más tarde sigue tan vigente como entonces: non exiguum temporis habemus, sed multum perdidimus, que traducido sería “no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho”. 

Para los filósofos estoicos como Séneca o Marco Aurelio, la buena vida no depende de cuánto tiempo vivimos, sino de cómo usamos el tiempo que tenemos. Es decir, la vida no es corta en su duración sino que nos parece corta porque la malgastamos. Lo hacemos en trivialidades, ambiciones vacías y distracciones en lugar de vivirla de manera consciente. Séneca repite una idea una y otra vez en el libro que, resumida en una paráfrasis muy fiel de su pensamiento, sería que “el error fundamental del ser humano es vivir en el futuro como si el tiempo estuviera garantizado”. 

En el estoicismo defiende que el tiempo, aunque escaso, es el único bien que verdaderamente es nuestro. No controlamos la duración de la vida pero sí cómo usamos cada momento. Y es así, en su uso, donde lo perdemos de verdad preocupándonos de lo que está fuera de nuestro control, o viviendo en el pasado o el futuro en lugar del presente, lo que conecta con la dicotomía del control de Epicteto. En su ‘Manual de Vida’,  aseguraba que “La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no”. Lo que significa que si gastas tu tiempo en lo que no depende de ti, pierdes tu vida.

Según explicaba Séneca en el libro, existen tres grandes trampas que nos roban la vida sin que nos demos cuenta. Lo curioso es que aunque lo dijera hace dos milenios, son completamente aplicables a día de hoy.

La ambición desmedida

Cantaba C. Tangana en ‘Un veneno’ que “esta ambición desmedida por las mujeres, la pasta y los focos, me está quitando la vida muy poquito, poquito a poco”. Séneca hubiera estado de acuerdo con él porque la ambición desmedida es la primera trampa que nos roba. El hecho de vivir únicamente para conseguir poder y reconocimiento es, para el filósofo, una forma de esclavitud voluntaria. Una persona demasiado ambiciosa solo tiene tiempo para su ambición y vive pendiente de la opinión de otros, porque el prestigio depende siempre de lo que los demás piensan de ti. Séneca aseguraba que estos hombres “no viven para sí mismos”, sino para otros. 

La ocupación vacía

En el segundo capítulo de su libro, Séneca afirma que “todos están ocupados, pero no hacen nada”. Con ello se refiere a que confundimos la actividad con una vida plena. Llenamos todo el tiempo para evitar pensar y nos entregamos al placer de la dopamina más rápida. Es decir, buscamos entretenimiento y consumo, y dejamos pasar la vida según el filósofo. No es que Séneca criticase el placer como tal, sino la idea de vivir por y para él, porque ese placer constante adormece la conciencia del tiempo según el filósofo. Estamos ocupados en vivir, pero no en hacerlo bien. 

Vivir para el futuro

Decía Séneca que “la mayor parte de la vida se nos escapa esperando, pues depende del mañana”, y añadía que “mientras lo aplazamos, la vida pasa”. Piensa en ese hobby que siempre quisiste hacer y que te planteas probar cuando te jubiles. O en ese sitio que quieres visitar “cuando tengas tiempo”. O en ese amigo al que planeas llamar cuando no tengas tanto trabajo. Séneca critica a quienes viven proyectados en el futuro y piensan que el presente es una preparación para cuando llegue, porque dan por supuesto que tendrán tiempo después. El mayor error humano es contar con el mañana y aplazar la vida es, para el filósofo romano, una forma de autoengaño temporal porque el futuro no está garantizado, pero lo tratamos como si fuera algo seguro.

Estas tres trampas tienen algo en común, y es que nos alejan del presente y nos hacen vivir para algo externo, lo que nos quita la soberanía de nuestro propio tiempo. Si te preguntas si realmente estás aprovechando la vida, tal vez deberías pensar en cuántas de las trampas has caído porque el tiempo es finito y estamos perdiéndolo en no vivir felices. 

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Fotos | Picryl, Jon Tyson en Unsplash

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