Capiri: la fruta autóctona mexicana que ya casi nadie recuerda pero que los científicos quieren devolver a la mesa

Un fruto tropical rico en hierro y bajo amenaza de desaparecer

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María Yuste

Editor Senior

En México hay frutas que forman parte de su biodiversidad desde hace siglos pero que, con el paso del tiempo, han ido desapareciendo del imaginario colectivo. Una de ellas es el capiri, un fruto tropical poco conocido incluso dentro del propio país y que hoy preocupa a investigadores que trabajan de forma activa para evitar que desaparezca.

Qué es el capiri, la fruta mexicana casi desaparecida del día a día

Aunque el capiri es una fruta originaria de México y forma parte de la flora tradicional del país, su presencia en las fruterías y cocinas mexicanas se ha reducido tanto que muchas personas apenas conocen su nombre.

Vinculada a la familia de las sapotáceas (un grupo botánico que también incluye especies más conocidas como el mamey, el chico zapote o el zapote amarillo), el interés científico por esta fruta ha aumentado en los últimos años debido a su rareza y a que actualmente se considera una especie bajo amenaza

Precisamente por ese motivo, investigadores del Instituto Politécnico Nacional están impulsando iniciativas para estudiarla y difundir su importancia. Una de las instituciones que trabaja en su conservación es el Centro de Desarrollo de Productos Bióticos (Ceprobi), donde ya existen árboles cultivados que están creciendo y dando frutos. El objetivo es preservar la especie y, al mismo tiempo, recuperar su presencia dentro de la agricultura y la alimentación en México.

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El problema es que el capiri ha quedado prácticamente fuera de la dieta moderna. Su consumo es hoy muy reducido y muchas personas solo conocen el nombre porque aparece en barrios o colonias que lo utilizan como topónimo.

Esta pérdida de presencia cotidiana es una de las señales que suelen alertar a los investigadores sobre el riesgo de desaparición de ciertas especies vegetales. Cuando dejan de cultivarse o consumirse de forma habitual, su supervivencia pasa a depender casi exclusivamente de proyectos de conservación.

Propiedades y cómo comerlo

Además de su valor ecológico, el capiri también es muy interesante desde el punto de vista nutricional. Entre sus principales nutrientes se cuentan minerales como el hierro y propiedades que podrían contribuir al funcionamiento del sistema inmunológico y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Tradicionalmente, el fruto se consume cocido o hervido y después machacado. Las semillas, sin embargo, no se suelen ingerir porque pueden resultar tóxicas. El árbol del que procede el capiri también tiene importancia ambiental. En algunos contextos se utiliza para recuperar suelos degradados y ayudar a proteger mantos acuíferos, además de producir una madera resistente empleada en construcciones pesadas.

El interés científico por las frutas olvidadas

El estudio del capiri forma parte de un proyecto más amplio para investigar y conservar frutas nativas mexicanas. Con ese objetivo se celebran encuentros científicos dedicados a las sapotáceas, en los que especialistas analizan especies como el mamey, el chico zapote, el zapote amarillo o el tempezquistle.

Estos eventos reúnen a investigadores de distintas universidades para compartir información sobre su cultivo, su valor nutricional y las posibles aplicaciones alimentarias. Entre los desarrollos más recientes se encuentra, por ejemplo, la obtención de polvo de zapote amarillo que puede incorporarse a productos como leche, gelatinas o galletas y sustituir parte de la harina de trigo gracias a su contenido en almidón.

En el caso del capiri, el reto principal es más básico: evitar que desaparezca antes de que pueda estudiarse y aprovecharse plenamente. El próximo coloquio dedicado a las sapotáceas y abierto al público se celebrará el 13 de marzo en las instalaciones del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos, en Yautepec, y contará con la participación de investigadores de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Guanajuato. 

El evento se realizará en modalidad híbrida y las personas interesadas pueden inscribirse pagando una cuota de 300 pesos para público general o 100 pesos para estudiantes. Entre las actividades previstas, los asistentes presenciales podrán llevarse un ejemplar de árbol cultivado en el centro como parte de los esfuerzos de conservación de estas frutas nativas.

Foto de portada | Guerrero Cultural Siglo XXI

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