A Robert Waldinger le conocemos por ser el director del estudio de felicidad y bienestar más largo jamás realizado, el ‘Estudio de Desarrollo de Adultos’ de Harvard. El psiquiatra, psicoanalista y autor de ‘Una Buena Vida’, dedica parte de su tiempo a la divulgación y además de confirmarnos que “las personas con mejores relaciones viven más, son más felices y gozan de mejor salud”. Asegura Waldinger en su libro que “para cualquier persona, es fundamental contar con al menos una o dos relaciones de confianza y seguridad en la vida”. Pero no solo importa quien tenemos al lado, en el camino de la felicidad también importa nuestra propia persona y la forma que tenemos de afrontar los malos momentos.
En uno de sus posts en LinkedIn, aseguraba que a día de hoy “la ansiedad nos sobrecoge”. Esto es algo que analizaba también el filósofo Byung-Chul Han cuando dice que “la depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre de excesiva positividad”. Para Waldinger, la incertidumbre nos está ahogando y en muchas ocasiones no sabemos cómo soportar la tensión ante los tiempos que vivimos. El cambio climático, las guerras, la inestabilidad económica, la precariedad laboral… Enfrentarnos a ello es complejo pero Waldinger afirma que “la práctica espiritual nos ayuda a superar momentos difíciles”. No para hacer oídos sordos a lo que ocurre, sino para ayudarnos a ver las cosas de otra forma.
Aprender a aceptar el futuro, sin necesitar saber cuál será
Para ello, recurre a un koan zen que ya existía en China en el siglo IX. Los koan zen que se usan en el budismo son historias que buscan desconcertar la mente racional para superar limitaciones y alcanzar una comprensión profunda de la realidad y la propia naturaleza. Lo que hacen, según Waldinger, es “sacudirnos de nuestra forma habitual de vernos a nosotros mismos y al mundo”. Y acto seguido, el experto en felicidad compartía un koan que encaja perfectamente con el momento de incertidumbre que vivimos, y que puede ayudarnos con la tensión que nos persigue.
Un monje le pregunta al Maestro Zhaozhou: “Cuando nos visitan tiempos de gran dificultad, ¿cómo debemos recibirlos?” El Maestro responde simplemente: “Bienvenido”.
Este encuentro real entre el maestro Zhaozhou y su discípulo ocurrió a principios del siglo IX en China, como explica el experto. En ese momento, China estaba floreciendo en numerosos aspectos artísticos, científicos y filosóficos, pero la Rebelión de An Lushan lo cambió todo. Comenzó una década de guerra y hambruna en la que dos de cada tres personas murieron. Según Waldinger, “el encuentro entre el maestro Zhaozhou y su discípulo tuvo lugar poco después”.
Asegura el experto que ese “bienvenidos” ante los horrores que ocurrían, sigue teniendo el mismo significado hoy que entonces: “no hay nada que hacer más que acoger el desarrollo de los acontecimientos. Y se trata de comprender que, en el fondo, todo cambia, todo es impermanente, y que nuestra opción es fingir que el mundo no cambia o afrontar el cambio de frente y aceptarlo todo”, explicaba. Es decir, debemos dejar de pensar en qué llegará y simplemente dejar que llegue y cuando lo haga, enfrentarlo.
Nadie sabe qué nos depara el futuro. No sabes si lo que vendrá es maravilloso o un desastre y aprender a manejarnos en esa incertidumbre, es clave si queremos ser felices, o al menos intentar no ser infelices. Y puede que, como explica Waldinger, “hayas tenido esa experiencia en tu vida, donde estabas seguro de lo que vendría. Estabas seguro de que algo iba a ser terrible o maravilloso”, pero cuando ocurrió, resultó ser otra cosa diferente a la que imaginabas.
El experto en felicidad no nos cuenta esto para que simplemente fluyamos ni para decirnos que no nos preocupemos porque todo estará bien. Lo hace para poner el foco en que “caemos una certeza engañosa donde estamos demasiado seguros de lo que vendrá”. Si tuviéramos que hacer una paráfrasis para resumirlo todo, podríamos decir que “en momentos de incertidumbre no digas que ‘todo va a ir bien’. Mejor ‘ya veremos’”.
Con la práctica espiritual que nos ha explicado Waldinguer, “dejamos de lado esa certeza y simplemente nos dejemos llevar por las olas del cambio que son inevitables”, porque como bien dice el filósofo Yuval Noah Harari, “en el mundo que nos espera, la habilidad más importante es ser capaz de decir 'no lo sé'". No sabemos qué pasará, pero tampoco tenemos que tenerlo todo planeado de antemano, sino mantener la mente abierta a los cambios y las dificultades e ir resolviéndolos a medida que nos lleguen.
“No tenemos que tenerlo todo planeado de antemano. No tenemos que saber qué va a pasar, ni siquiera qué haremos a medida que se desarrollen las cosas. Simplemente necesitamos mantenernos despiertos y conscientes. El llamado es a ser testigos y no rendirnos”, sentencia Waldinger. Ojalá esta reflexión te sirva a ti tanto como me está sirviendo a mí en un momento de incertidumbre personal en el que ya he asumido que no sé qué pasará, pero que cuando pase, conseguiré superarlo de una u otra forma.
“Cada día, mientras te dejas llevar por la preocupación, recuerda la magnificencia que nos rodea”, finalizaba Waldinguer, algo que podemos hacer cada día con un diario de gratitud. Porque siempre, hay algo que nos puede ayudar a seguir y a superarlo.
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