La polémica de Balenciaga tiene nuevo capítulo: este es el símbolo que puede hundir (aún más) su imagen

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Nuevo día, un nuevo capítulo en la polémica que ha puesto a la firma Balenciaga en el punto de mira. Todo empezó con las fotografías de su campaña de Navidad (ahora retirada), en las que aparecían niños y niñas con osos de peluche ataviados con objetos habituales en las prácticas sadomasoquistas. Sin embargo, aquello solo fue el principio de un chorreo de detalles ocultos encontrados por los internautas en campañas anteriores y que podían interpretarse, o bien como una apología de la pedofilia, o un tratamiento frívolo de la misma.

Desde un bolso que reposa sobre una página de la sentencia del caso Ashcroft v. Free Speech Coalition (que consiguió anular en la Corte Suprema de Estados Unidos dos disposiciones de la Ley de Prevención de la Pornografía Infantil), hasta anotaciones en la pared que, en lugar de ser marcas de medición del crecimiento, eran fechas de condenas reales por delitos de abusos a menores...

Aunque Balenciaga se ha venido caracterizando, en los últimos años, por un espíritu irreverente y provocador, parece haberse pasado ahora de frenada provocando su mayor crisis de imagen sin que, hasta el momento, estén valiendo ni sus disculpas ni haber responsabilizado a la productora North Six Inc. y al escenógrafo Nicholas Des Jardins con una demanada de por medio de 25 millones de dólares.

La firma de origen español continúa trabajando en una investigación interna para esclarecer lo ocurrido pero lo que sí ha reconocido es su parte de responsabilidad en "no haber revisado y controlado" lo que decían los papeles usados para la campaña y en no "haber hecho las cosas de otra manera".

Cuesta abajo y sin frenos hacia la conspiración

A falta de una explicación más clara sobre lo sucedido, las teorías de la conspiración se han desmadrado en las redes sociales, donde algunos usuarios siguen buscando nueva leña con la que alimentar una polémica inicial ya de por sí muy jugosa. Así, ahora se ha puesto el foco sobre Lotta Volkova, estilista que ha trabajado con la marca y a quien se considera la responsable de que el feísmo esté de moda.

@itsnot2late2wakeup

Replying to @systae there’s definitely more to it than we know.. if this is what they are showing is what goes on behind closed doors?! #balenciaga #lottavolkova #foryoupage #foryou #exposed #fyp #rabbithole #cancelbalenciaga #fup #followformore #blowthisup #viral

♬ Creepy and simple horror background music(1070744) - howlingindicator

Tanto su trabajo para diferentes firmas de moda, como el Instagram personal de Lotta (ahora privado) ha sido sometido al escrutinio de los internautas por sus publicaciones de corte provocador, estética gore y gusto por el bondage. Y, junto a ella, ha caído su amigo y colaborador de Balenciaga Alban Adam.

Las cuentas personales de ambos, que bien podrían ser el tumblr de cualquier emo kid/gothic urban de 2011, se han sobreanalizado e interpretado de forma literal hasta hacer escalar esta polémica a la categoría de conspiranoia, relacionándolos a ellos (y, por extensión, a Balenciaga) con sectas, satanismo, sadismo y, por supuesto, pedofilia.

A la defensa de esto último se ha sumado la extrema derecha estadounidense respaldada por un elemento que se repite en algunas de las fotos de Alban y que ha bastado para resucitar y relacionar este caso con otro anterior: la pizza.

 

La segunda temporada del Pizzagate

La aparición repetitiva de pizzas en algunas publicaciones de Alban Adam ha bastado para hacer resurgir y conectar a Balenciaga con un bulo viral bautizado como el pizzagate. Difundido durante las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, este rumor aseguraba que la pizzería Comet Ping Pong de Washington era el epicentro de una presunta red de pedofilia ligada a Hillary Clinton y otras personalidades del Partido Demócrata.

A pesar de ser desmentida, la información fue difundida en redes sociales, portales como 4Chan y páginas de fake news. Todo esto provocó que el dueño y el personal del restaurante recibieran amenazas de muerte y que un hombre se presentara armado en la pizzería y abriera fuego. No obstante, lejos de poner punto y final al bulo, el tiroteo provocó que la bola de la conspiración se hiciera más grande y siguiera rodando hasta llegar ahora a Balenciaga.

De este modo, los conspiracionistas de extrema derecha han encontrado en las pizzas del Instagram de Alban la supuesta prueba irrefutable de que el pizzagate es real y de que Balenciaga estría también metida en el ajo. Así, son muchos los usuarios de TikTok que están subiendo a la red montajes hechos con fotos descontextualizadas y música de película de terror que los señalan a ambos como el hilo del que tirar para descubrir, a juzgar por los comentarios dejados por otros usuarios, desde los más oscuros secretos de Joe Biden hasta probar la existencia del demonio y pasando por que los reptilianos son una realidad y viven entre nosotros.

 

Foto de portada | @ssense

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