El término manosfera no es nuevo hoy en día, llevamos ya algunos años encontrándonos con personajes que, en un rincón de internet, han creado fama a partir de una visión muy extremista de la masculinidad, sin embnargo, esa burbuja ahora explota en un nuevo documental de Netflix presentado por Louis Theroux donde se adentra a este, uno de los rincones más ruidosos y polémicos de internet.
Titulado 'Louis Theroux: Inside the Manosphere', es un documental en el que el periodista viaja a ciudades como Miami o Marbella para reunirse con algunos de los creadores más influyentes de este universo, un ecosistema digital que agrupa a influencers que promueven versiones extremas de la masculinidad, mezclando consejos sobre dinero, relaciones y poder con discursos profundamente polémicos sobre el papel de hombres y mujeres en la sociedad.
A medida que avanza el documental, lo que aparece en pantalla es menos un movimiento ideológico coherente y más un negocio construido alrededor de la atención: figuras como Myron Gaines, del podcast Fresh & Fit, o el influencer Sneako representan una industria digital que convierte la polémica en combustible para el algoritmo, porque para ellos, el negocio es la creación de clips virales, de la exageración de posturas e ideas y de alimentar conflictos que aseguren visitas y seguidores, dejando claro que en la manosfera, la atención es moneda de cambio y el escándalo funciona como estrategia de marketing.
Un mundo lleno de incoherencias
Uno de los aspectos más llamativos del documental es el nivel de contradicción que atraviesa todo el ecosistema: algunos de los protagonistas se presentan como defensores de una masculinidad moralmente superior que desprecia la pornografía o la cultura sexual contemporánea, pero al mismo tiempo construyen negocios alrededor de ella, tal es el caso de Harrison Sullivan, un creador de contenido y empresario que llama abiertamente a la pornografía como "de mal gusto", sin embargo, se beneficia de ella con su agencia de manejo de talentos de OnlyFans.
"Amo a las mujeres y las entiendo. Y como las entiendo, sé lo que es mejor para ellas"
En general, los exponentes de la manosfera califican el contenido adulto como algo degradante, sin embargo, se benefician de ellos en sus programas y plataformas invitándolas para criticarlas frente a audiencias mayoritariamente masculinas. El resultado es un extraño espectáculo donde se condena públicamente aquello mismo que genera ingresos en privado.
Un patrón común: explotando las inseguridades
Otro detalle que emerge repetidamente es el componente personal detrás de muchos de estos personajes. En el documental, Theroux explora las historias familiares de algunos creadores y encuentra un patrón curioso: relaciones complicadas con figuras paternas o experiencias de abandono que parecen haber marcado profundamente su forma de entender la masculinidad. Esa herida emocional contrasta con la imagen pública que intentan proyectar, llena de seguridad, dominio y desprecio hacia la vulnerabilidad.
Lo que se vende como hiperconfianza muchas veces parece, en realidad, una forma de compensar inseguridades más profundas, tal como lo expresa Theroux en una entrevista compartiendo su experiencia tras las cámaras con Sullivan al preguntarle si no le gustaría hacer mejor las cosas: "Si hubiera sido mejor persona, no me habría hecho tan famoso. Simplemente estaría trabajando anónimamente en algún sitio. No tendría toda esta fama en internet".
El documental también revela un elemento recurrente en muchos de estos discursos: la idea de que el valor de un hombre depende exclusivamente de su éxito económico y su estatus. En varias escenas aparecen seguidores que repiten una frase que resume bien esa mentalidad y que, según ellos, los hombres no están hechos para ser felices, sino para competir y acumular poder, un mensaje que reciben muchos jóvenes y que da a entender que solamente los hombres extremadamente ricos o dominantes merecen respeto.
Es aquí donde el documental toca un tema clave: ese estilo de vida solo es alcanzable para una minoría muy pequeña: millones de seguidores se quedan persiguiendo una promesa que casi nunca se cumple y que son enganchados por el modelo de negocio que sostiene todo este fenómeno.
Muchos de estos influencers dirigen a sus seguidores hacia cursos, plataformas educativas, comunidades privadas o servicios de inversión que prometen riqueza rápida. Incluso en el mismo documental, Theroux prueba algunas de estas recomendaciones financieras durante el rodaje y termina perdiendo dinero.
El mensaje que queda flotando es incómodo, crudo, pero real: detrás de gran parte del discurso sobre masculinidad se esconde un modelo de negocio (por no decir que es una estafa) que monetiza la frustración de hombres jóvenes que buscan respuestas sencillas a problemas complejos.
Al final, el documental no solo retrata a un grupo de influencers polémicos, sino que también muestra cómo funciona una maquinaria digital que mezcla espectáculo, provocación y marketing emocional para presentarse como una comunidad que promete poder, éxito y respeto, pero que en realidad es una plataforma que denota rabia masculina, que se convierte en contenido, y ese contenido se convierte en dinero.
Fotos de Netflix
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