Hoy no toca debatir sobre si la mejor tortilla de patatas lleva o no cebolla, aunque según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que recogía El País, el 70,4% de los españoles la elige con cebolla. Lo curioso es que el 53,9% de los encuestados también afirmó que prefería la tortilla poco hecha. Hoy toca hablar del peligro de comerla así en verano.
La nutricionista y tecnóloga de alimentos Beatriz Robles, aseguraba en ‘Hora 25’ de la Cadena Ser que "la tortilla poco cuajada es una bomba" porque el huevo, en verano, “es un alimento que se relaciona con un número elevado de intoxicaciones alimentarias, sobre todo salmonella”. En la tortilla de patatas poco hecha, como explica la experta, “se cumplen todos los requisitos para que las bacterias se reproduzcan muy rápidamente y nos producen una intoxicación alimentaria”. La experta reconoce que la tortilla de patatas poco cuajada es más sabrosa y jugosa, pero también más peligrosa.
Si hablamos de una tortilla poco hecha, es imprescindible que se consuma nada más hacerla, como indica Robles. Mario Sánchez, tecnólogo de alimentos y divulgador en redes sociales conocido como @sefifood, aseguraba que “tomar la tortilla casi cruda, líquida, es como si te dieras un baño de espuma de salmonella”, haciendo referencia a la tortilla al estilo de Betanzos. La tortilla de patatas es un producto que se calienta y cocina, es decir, que recibe un tratamiento térmico que mataría las bacterias, pero a veces no se queda del todo cuajado.
“Se toma líquido o poco hecho, y aquí es donde está el problema. No se alcanza esa temperatura en el centro del producto que garantiza la inocuidad del alimento”, explica Sánchez. Lo que para unos es ‘jugosidad’, para las bacterias es el ambiente perfecto para proliferar según los expertos.
El Real Decreto 1021/2022 dice que solo se puede usar huevo fresco para hacer tortillas si el centro del producto alcanza al menos 70 grados durante dos segundos o 63 grados durante veinte segundos, y siempre que su consumo inmediato. Por eso cuando no se cumple, hay que usar huevina. Pero en casa, el peligro aumenta, especialmente si usamos esos huevos de las gallinas que tu vecina tiene en el pueblo y que no han pasado por un supermercado, con los consiguientes controles sanitarios.
Especialmente en verano, lo más seguro es comer la tortilla bien cuajada para evitarnos una visita al hospital.
Fotos | DAP, @sefifood, Flickr Iker Merodio
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