Desde hace cuatro años vivo sola. Este dato es importante aunque no lo parezca, porque he desarrollado con el paso de los años diferentes estrategias para evitar que la comida se me ponga mala. Lo que no había encontrado aún era el truco para que los plátanos no se maduren enseguida, y me lo ha dado el chef con estrella Michelin Jordi Cruz en sus redes sociales.
Como explica en el vídeo, “la piel del plátano es un indicador perfecto del estado interno: del verde firme y almidonado al amarillo dulce y aromático, hasta llegar al marrón, donde los azúcares están en su punto máximo para repostería. Cada fase sirve para una cosa distinta, y aprender a “leerlo” te permite aprovecharlo al 100%”.
Que el plátano madure no es magia, es ciencia
Explicaba el chef catalán que el plátano es una fruta con una maduración difícil de controlar y “madura cuando le da la gana y no cuando tú quieres”, pero hay algunos trucos que nos pueden ayudar. “Cuando está verde y queremos que se ponga maduro, no taparemos esta puntita porque queremos que salga el etileno, que es ese gas que provoca la maduración”, explica señalando el pedúnculo que une los plátanos entre sí. El plátano es una fruta climatérica, es decir, sigue madurando después de la recolección por culpa del gas etileno.
De la misma forma, “si queremos que madure más lento, lo taparemos con un poquito de plástico”, afirma. Es decir, si queremos evitar que se pongan negros muy rápido, evita la la nevera y usa un papel film para envolver el pedúnculo. Además, “el plátano es extremadamente sensible al etileno. Si lo guardas junto a frutas como manzana o aguacate, se volverá más dulce y blando antes de tiempo. En cambio, si lo separas y mantienes el racimo unido, retrasas el proceso y conservas mejor su textura”, aseguraba.
@jordicruzof El plátano tiene una maduración difícil de controlar, pero si conoces sus secretos y sabes cómo tratarlo y conservarlo, le sacarás muchísimo más rendimiento. 🍌 Su piel es un indicador perfecto del estado interno: del verde firme y almidonado al amarillo dulce y aromático, hasta llegar al marrón, donde los azúcares están en su punto máximo para repostería. Cada fase sirve para una cosa distinta, y aprender a “leerlo” te permite aprovecharlo al 100%. Además, el plátano es extremadamente sensible al etileno, el gas natural que acelera la maduración. Si lo guardas junto a frutas como manzana o aguacate, se volverá más dulce y blando antes de tiempo. En cambio, si lo separas y mantienes el racimo unido, retrasas el proceso y conservas mejor su textura. Un truco profesional: envolver el pedúnculo con film ayuda a frenar la liberación de etileno y prolonga su vida útil. Y recuerda: la temperatura lo cambia todo. En nevera, la piel se oscurece, pero la pulpa se mantiene firme más días. A temperatura ambiente, madura más rápido, pero desarrolla mejor aroma. Saber cuándo usar cada método es la clave para dominar esta fruta. #cocina #platano #salud #jordicruz #tips
♬ sonido original - Jordi Cruz
El plátano y la nevera
Según Cruz, “cuando el plátano está verde no se puede meter en la nevera porque su carne se pone granulada y arenosa”, pero cuando el plátano ya ha madurado sí podemos meterlo en la nevera porque “no se va a estropear” por el frío, pero “la piel se va a poner negra”. Eso sí, al meterlo en la nevera el experto asegura que “el plátano va a durar más que fuera de la nevera”.
Y si se te ha ido un poco la mano y está demasiado maduro para comértelo de postre, no lo tires. Puedes quitarle la piel y congelar la pulpa para hacer alguna receta de repostería, como un banana bread, unos muffins de plátano o usarlo para un batido. Si lo guardas en una bolsa ya pelado como indica el chef, podrás pesarlo, no se oxidará y lo tendrás listo para cualquier momento.
Fotos | TikTok @jordicruzof, Fabrizio Frigeni en Unsplash, RTVE
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