Educar a un hijo va mucho más allá de enseñarle lo que está mal o lo que está bien. Las normas y las conversaciones forman parte de la crianza pero sin duda, lo que más se va a quedar grabado en su interior es el ejemplo que les demos como padres.
Joan Manuel Serrat, reflexiona sobre este tema y precisamente, viene a resumir esta idea en una sola frase: "Los hijos aprenden poco de las palabras; sólo sirven tus actos y la coherencia de estos con las palabras". Y es que los referentes que los peques tienen en casa lo son todo para su educación.
En el día a día, ellos son nuestros más fieles observadores: nos ven cómo respondemos ante los problemas, cómo nos relacionamos con otras personas, cómo afrontamos los conflictos o de qué manera expresamos y gestionamos nuestras emociones. Todo ese comportamiento cotidiano les está transmitiendo mensajes continuamente, aunque nosotros no seamos conscientes ni tengamos intención de estarles enseñando en según qué situaciones.
Serrat habla en la misma entrevista, sobre su propia experiencia: “Mi hija Candela es actriz, y en la universidad la lectura no le interesaba nada. Pero cuando comenzó con el teatro la descubrió y le abrió el camino a la pintura, al cine en blanco y negro, etc. Es la vida la que te lleva", asegura.
Y es que al final, "vivir en un ambiente determinado ayuda. Uno aprende de lo que ve en su casa. El mejor ejemplo no son las palabras, son los comportamientos. Pero aprendes de lo que vas desarrollando como persona. No hay fórmulas. Bueno sí, en química", añade bromeando.
La infancia de Serrat y las enseñanzas que nunca olvidó
Pero el cantante también hace el ejercicio contrario, y habla sobre su infancia y sobre cómo eran sus padres, cómo era el ambiente en su casa y los buenos recuerdos que le trae la niñez: "Tuve una familia maravillosa. No tuve un padre intelectualmente formado, pero humanamente estaba perfectamente amueblado. Era habilidoso, sabía hacer de todo: carpintero, fontanero, electricista, albañil. Nos enseñó muchas cosas y era un buen tipo, educado y correcto. No necesitábamos normas de comportamiento porque el ejemplo venía dado de fábrica. Con mi madre era el yin y el yang de mi casa", dice orgulloso en esta otra entrevista.
Que un padre pida a su hijo que no grite mientras él mismo levanta la voz, que reclame respeto al tiempo que trata mal a otras personas o que insista en la importancia de leer sin abrir nunca un libro son algunos de los ejemplos más claros de una contradicción que se repite con frecuencia en la crianza y que refleja una realidad presente en nuestra sociedad.
Junto a la figura de su padre, Serrat también recuerda la de su madre, una mujer de fuerte carácter que tuvo un papel muy importante en su infancia. "Era muy cariñosa, muy trabajadora, un poco exagerada como buena latina, pero muy temperamental. Cuando hacía falta poner orden, no se cortaba en soltar un guantazo", dice divertido.
Sus raíces siguen formando una parte esencial de su vida
Aunque hayan pasado muchos años de aquellos recuerdos, y el cantante haya construido su vida lejos de aquel entorno, mantiene un vínculo muy especial con el barrio donde nació.
Sigue recordando como si fuera ayer las calles de su infancia y especialmente su casa, que conserva como una de las propiedades más importantes de su vida: "Vivo en un barrio de Barcelona, cerca de la montaña de Montjuïc, en una casita con jardín, muy distinto a donde nací, una calle oscura cerca del puerto. Sigo yendo porque aún me queda algún amigo y porque la casa donde nací es probablemente la última de mis propiedades que vendería. La tengo todavía y en ella vivió mi hermano hasta que murió, también mis tíos. La voy restaurando constantemente a medida que diferentes miembros de la familia la van ocupando", cuenta.
Aunque se dice pronto, han pasado más de 60 años de aquello pero estas vivencias siguen ocupando un lugar esencial para el cantautor. La influencia de sus padres y las enseñanzas que recibió en casa forman parte de su historia, y eso es precisamente lo mismo que ha querido inculcar a los suyos: la importancia de predicar con el ejemplo, mantenerse fiel a los propios valores y cuidar de los tuyos. Una forma de entender la vida y la educación que ha pasado de generación en generación.
Fotos | @joanmanuelserrat, G3online
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