En los años noventa, mientras el foco mediático estaba puesto de forma casi asfixiante en su imagen y vida personal, la princesa Diana tenía un plato favorito, tan sencillo como reconfortante, que era de los que más repetía a la hora de la cena: unos pimientos rellenos de verduras y arroz, preparados por Darren McGrady, el chef que cocinó durante años para la Casa Real británica.
McGrady, que fue cocinero personal de Diana durante cuatro años, recuerda cómo su manera de cocinar cambió por completo cuando empezó a trabajar para ella. Nada de salsas pesadas, cremas ni mantequillas. Diana quería platos ligeros, nutritivos y fáciles de digerir. “Tú ocúpate de las grasas, que yo me encargo de los carbohidratos en el gimnasio”, le decía en broma. Ese enfoque marcó una cocina basada en las verduras, el pescado, el arroz y las recetas equilibradas que hoy nos encajarían a cualquiera con la idea de cena saludable entre semana.
Los pimientos rellenos se convirtieron en uno de sus imprescindibles. Diana los pedía dos o tres veces a la semana, sobre todo para la cena. Una idea que podemos copiarle siguiendo la receta de pimientos rellenos de vegetales y arroz de Arguiñano como guía, pero variándola con los ingredientes que McGrady usaba para la princesa Diana.
La base del relleno era un salteado sencillo de cebolla, champiñones y calabacín, aromatizado con hierbas secas como el orégano y enriquecido con tomate picado. A esa mezcla se le añadía arroz cocido y un poco de caldo o agua para ligar el conjunto, buscando una textura jugosa pero ligera.
Aunque no era una receta estrictamente vegetariana porque el chef incorporaba un toque de beicon crujiente para aportar sabor ahumado, ese ingrediente podemos omitirlo sin problema si queremos replicar la receta en casa. Eso sí, el toque final lo daban los quesos: dados de mozzarella mezclados en el relleno y un poco de parmesano rallado por encima antes de gratinar.
Los pimientos, previamente asados y abiertos por la mitad, se rellenaban con la mezcla y volvían al horno solo el tiempo justo para que todo se integrara. McGrady los servía sobre una salsa de tomate ligeramente ahumada, preparada con tomates frescos, que hacía que el plato resultara aún más sabroso sin perder ligereza.
DAP
No obstante, más allá de la receta, el chef recuerda esos momentos en la cocina de Kensington Palace como entrañables escenas cotidianas, lejos del protocolo. Diana comía a menudo allí mismo, se sentaba a charlar mientras él cocinaba e incluso se preparaba su propio café. Lejos del cliché de que no disfrutaba de la comida, McGrady cuenta en Delish que sí lo hacía, pero desde un lugar consciente y saludable. Estos pimientos rellenos eran, para ella, una forma de cuidarse sin renunciar al placer de un plato delicioso.
Foto de portada| JohnMathewSmith y Sigmund
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