Millones de personas han podido nacer gracias al trabajo de esta mujer cuyo nombre casi nadie conoce

La fecundación in vitro se consiguió gracias a un grupo de tres científicos en el que solo los dos hombres fueron reconocidos

Dos Imagenes Diagonal Para Portada 2
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
maria-yuste

María Yuste

Editor Senior

Cuando en 1978 nació Louise Brown, el primer bebé concebido mediante fecundación in vitro, el mundo supo que la medicina acababa de cambiar para siempre. Los titulares hablaron de un hito científico, de una técnica revolucionaria y de dos hombres que habían logrado lo que durante años parecía imposible. Lo que casi nadie contó fue que, detrás de aquel nacimiento histórico, también había una mujer. Y no era la madre del bebé.

Ella era Jean Purdy, quien durante décadas fue prácticamente borrada de uno de los avances médicos más importantes del siglo XX. Sin embargo, sin su trabajo diario en el laboratorio, miles de experimentos, incontables horas de observación y una enorme capacidad organizativa, la historia de la reproducción asistida probablemente habría sido muy distinta.

De hecho, a pesar de que en la actualidad millones de personas en todo el mundo ya han nacido gracias a la fecundación in vitro, su nombre continúa siendo un gran desconocido.

ivf

La científica que quedó fuera de la fotografía

Jean Purdy nació en 1945 en Cambridge, Reino Unido. Se formó como enfermera, pero muy pronto orientó su carrera hacia la investigación clínica. En 1968 comenzó a trabajar junto al fisiólogo Robert Edwards, que llevaba años intentando desarrollar una técnica capaz de fecundar óvulos humanos fuera del cuerpo. Poco después se incorporó también el ginecólogo Patrick Steptoe, especialista en laparoscopia. Los tres formarían un sólido equipo durante casi una década.

Aunque durante muchos años la historia se resumió como el trabajo de Edwards y Steptoe, los archivos, las publicaciones científicas y la correspondencia de la época muestran que Purdy desempeñó un papel mucho más relevante de lo que se creía.

No solo preparaba el laboratorio y supervisaba el delicado cultivo de los embriones. También registraba meticulosamente los resultados de cada ensayo, coordinaba el funcionamiento del proyecto y participaba en muchas de las decisiones científicas que hicieron avanzar la investigación.

Hay que tener en cuenta que desempeñaba un trabajo donde el más mínimo cambio de temperatura, tiempo o composición del medio de cultivo podía hacer fracasar un experimento. Así que, aquella precisión resultó decisiva.

Mv5bzty2y2y4ndetnjjkmy00mjlilwezymetzgfkn2q3yzlhzjm4xkeyxkfqcgc V1 Fmjpg Ux1000

El éxito llegó... pero el reconocimiento no

Después de años marcados por los fracasos, las críticas e incluso los problemas de financiación, el 25 de julio de 1978 nació Louise Brown. La noticia dio la vuelta al mundo y convirtió la fecundación in vitro en uno de los mayores hitos de la medicina moderna.

Sin embargo, cuando se hablaba de aquella revolución, Jean Purdy apenas aparecía mencionada. Décadas más tarde, en 2010, Robert Edwards recibió el Premio Nobel de Medicina por el desarrollo de la fecundación in vitro. Patrick Steptoe había fallecido unos años antes y, como marcan las normas de los Nobel, no podía recibir el premio de forma póstuma.

Por el mismo motivo, Jean Purdy tampoco podría haberlo hecho ya que había muerto en 1985, con solo 39 años, a causa de un melanoma. Aunque tenía el obstáculo añadido de que, además, su contribución seguía siendo enormemente desconocida incluso entre muchos historiadores de la ciencia.

Plaqu Ivf

Una placa cambió la historia

Fue necesario que varios investigadores revisaran cuadernos de laboratorio, publicaciones originales y documentos conservados durante décadas para reconstruir el verdadero papel que tuvo Jean Purdy. Aquellas investigaciones demostraron que no había sido simplemente una ayudante, sino una de las tres personas que hicieron posible el nacimiento del primer bebé mediante fecundación in vitro.

En 2015, el Hospital de Kershaw, en Cambridge, inauguró una placa conmemorativa en la que, por primera vez, aparecía su nombre junto al de Robert Edwards y Patrick Steptoe como pioneros de la fecundación in vitro. Puede parecer un detalle menor, pero simbolizaba algo mucho mayor: devolver a una mujer el lugar que siempre debió ocupar en la historia de la ciencia.

La importancia de poner nombre a quienes quedaron invisibilizados

La historia de Jean Purdy recuerda que la invisibilidad también puede formar parte de la desigualdad. Durante mucho tiempo, muchas investigadoras, técnicas de laboratorio, matemáticas o programadoras participaron en descubrimientos que terminaron asociados únicamente a sus compañeros varones. Recientemente hablamos del caso de Marty Goddard, que aceptó que otro hombre firmara el kit de recogida de pruebas de violación que ella había diseñado para que pudiera ayudar a otras mujeres.

En el caso de Purdy, su trabajo ayudó a desarrollar una técnica que se estima que ha permitido el nacimiento de más de doce millones de bebés en todo el mundo desde finales de los años setenta. Es probable que la mayoría de esas familias nunca haya oído hablar de esta mujer. Sin embargo, detrás de cada uno de esos nacimientos también está la huella silenciosa de una mujer cuya historia ha tardado demasiado tiempo en ser contada.

Foto de portada | Dominio público

En Trendencias | Las 22 mejores series de mujeres de la historia de la televisión (y dónde verlas)

En Xataka | Si Francia pierde contra España, al menos podrá consolarse recuperando un territorio español en el País Vasco. Lo hará en 16 días

En Espinof | Christopher Nolan, respondiendo al derrotismo de Matt Damon sobre 'La Odisea': "El cine es vital y esencial, y sigue transformándose"


Inicio