De la friendzone al padrazo: los micromachismos que seguimos normalizando en 2026

Los tenemos tan interiorizados (ellos y nosotras), que no nos damos cuenta del daño que aún siguen haciendo a la sociedad

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Anabel Palomares

Editor

En 1991, el psicólogo Luis Bonino Méndez acuñó el término micromachismo para nombrar esos sutiles comportamientos legitimados por el entorno social que, a pesar de ser prácticas sexistas, se normalizan. Son esos gestos y comentarios que tenemos tan interiorizados que nos salen solos, incluso aunque a grandes rasgos no seamos machistas. Estos son algunos de los más comunes aunque, por desgracia, no son los únicos.

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La friendzone

Sí, el concepto de “friendzone” es un micromachismo tan normalizado que asusta. Se usa para describir una relación afectiva en la que el hombre se siente atraído sexualmente por una mujer pero ella no le corresponde. Esto perpetúa la creencia de que hombres y mujeres no pueden ser amigos porque ellos siempre quieren sexo y reduce la relación al género de ambos, en lugar de verla como una amistad. Sin más.

Decirle a una niña “qué guapa estás”

Decirle a una niña guapa y a un niño campeón es también un micromachismo. “Elogiar solo cualidades que sean físicas puede tener efectos en el desarrollo de la autoestima de nuestras hijas”, explicaba la sexóloga y psicóloga Ana Antelo Pousa a El País. Lo que hacemos es reducirlas a un físico, y hay estudios que han demostrado las consecuencias negativas de cosificar a las jóvenes. 

Interrumpir más a las mujeres en una reunión de trabajo

Los hombres interrumpen a las mujeres un 33% más a menudo que a otros hombres solo por el hecho de ser mujeres. Con esas interrupciones, transmiten algo que duele: que lo que tenemos que decir tiene menos valor y no interesa. Es uno de los micromachismos más normalizados y extendidos en el ámbito laboral. 

El rosa es para niñas

Hace poco colgaba la psicóloga María Esclapez en sus redes sociales que una mujer le había dicho que llevar a su hijo vestido entero con ropa rosa “está feo”. Pero esa señora no es la única porque muchos siguen pensando que el rosa es para niñas a pesar de que los colores no tienen género.

Explicar algo obvio a una mujer 

Puede que el concepto mansplaining te suene de algo porque hasta se lo hicieron a la exdirectora de la edición de Vogue en Reino Unido hablando de moda, y por desgracia sigue pasando. Este comportamiento parte del estereotipo de que los hombres tienen que saber más o tienen autoridad solo por el hecho de haber nacido con un pene, y pasa hasta cuando la mujer es experta en el tema. Refuerza una jerarquía implícita basada en el género y perpetúa que sigamos siendo menospreciadas no sólo en el trabajo. 

Los cambiadores de bebés en los baños de mujeres

España no tiene una normativa estatal que obligue a instalar cambiadores de bebés en baños de hombres o en espacios unisex, así que adivina dónde están la mayoría de ellos: en los baños de mujeres. Por eso algunas comunidades autónomas como Galicia, intentaron legislar para que cambiar un pañal no fuera cosa de mujeres, sino de padres y madres por igual. Lamentablemente seguimos normalizando que estén en los nuestros. 

El hombre es un “padrazo” 

“Se encarga de bañar a los niños todos los días, es un padrazo”. Seguro que lo has oído alguna vez y es que, por desgracia, elogiar a un hombre por “ayudar” en tareas domésticas que también son su responsabilidad, lo único que consigue es mantener los roles de género tradicionales en los que el trabajo doméstico y el cuidado de los niños pertenece a la mujer. No son imaginaciones, para el 88% de las mujeres llegar a todo afecta a su salud mental porque seguimos haciéndonos cargo de las tareas en casa mientras trabajamos fuera. Tal vez por eso las mujeres retrasan tener hijos.

Invisibles en el concesionario y el taller

La última vez que fui a mirar coches con mi pareja todas las explicaciones fueron para él. A mí se me preguntó por el color del coche. Rabié porque me di cuenta de que en ese tipo de escenarios, mayoritariamente masculinos, nos volvemos completamente invisibles. No es el único sitio en que me ha pasado. También en talleres, ITVs, y hasta en circuitos de carreras donde yo era la persona que iba como conductora.

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