Javier de Haro es psicólogo infanto-juvenil, profesor y mediador con más de 20 años de experiencia trabajando con niños y familias. Como experto en crianza, usa sus redes sociales para divulgar contenido que ayude a los padres a entender mejor las necesidades de sus hijos, y explica por qué los niños hacen ciertas cosas desde un punto de vista de la psicología del desarrollo. Es el caso de uno de sus vídeos donde explica por qué los niños se ponen los zapatos de sus padres. Y la explicación va más allá del juego.
El experto señala que a los niños entre los 2 y los 5 años les encanta ponerse tus zapatos y caminar por casa. “Cuando tu hijo se pone tus zapatos no está simplemente jugando, hay mucho más”, porque según explica de Haro “a esas edades están en plena fase exploratoria, además lo imitan absolutamente todo y el juego simbólico está en plena ebullición y les sirve para aprender a comprender mejor el mundo”. Es decir, a nivel psicopedagógico se relaciona con tres factores: exploración, imitación y juego simbólico. Además de Haro advierte algo: “cuando les veas caminando con tus zapatos no se los quites. Está dando pasos importantes hacia quién es y quién va a ser”.
La exploración forma su identidad
La primera de las explicaciones de Haro se relaciona de forma directa con la etapa preoperacional, en la que el niño desarrolla la capacidad simbólica y la imaginación. Esta fase de desarrollo, la segunda del desarrollo psicológico según Jean Piaget, se da entre los 2 y 6 años. En ese momento el niño comienza a entender que un objeto puede representar otra cosa, por ejemplo una escoba puede ser un caballo o una cuchara un avión. Esto explica por qué ponerse tus zapatos les atrae: están usando ese objeto para representar una realidad diferente y explorar roles.
Según de Haro, “jugando a ser mayor explora y construye su identidad” y añade que ese juego le permite pasar del plano “soy un niño” al plano “soy papá o mamá”. “Con esos diferentes planos y viendo las diferencias, puede explorar su identidad”, asegura el psicólogo.
La imitación les da sentido de pertenencia y conexión
“Compartiendo tus zapatos tiene la sensación de ser aún más parte de tu universo”, asegura de Haro. La teoría del apego de John Bowlby respalda que los niños buscan esa seguridad y conexión con las personas que les cuidan y los juegos que usan objetos de un adulto, como en este caso los zapatos, pueden reforzar ese sentido de pertenencia y seguridad emocional.
En este caso la imitación además forma parte del proceso de aprendizaje de habilidades y normas sociales según la teoría del aprendizaje social de Albert Bandura. Los niños observan modelos adultos y reproducen sus comportamientos más complejos, como imitar caminar o actuar como los padres.
El juego simbólico les ayuda a aprender empatía y comprensión social
A través del juego, los niños ensayan roles, emociones y situaciones que ven en su entorno. Esto les permite aprender sobre el mundo, sobre ellos mismos y también sobre los demás. Afirma de Haro que “al imitarte entienden mejor cómo actúan los demás, cómo se comportan los mayores y también aprenden a ponerse en los zapatos del otro en sentido figurado”. El juego simbólico, además de favorecer la comprensión social y la empatía, consigue desarrollar su creatividad y como decíamos antes, les permite procesar experiencias emocionales y representar situaciones reales.
Ahora la próxima vez que jueguen con tus zapatos verás algo diferente en ellos. Sabrás que no es un simple juego más, sino una forma de saber quiénes son y quiénes llegarán a ser.
Fotos | Javier de Haro, Freepik
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