Una de las mejores inversiones para cuidar la salud de mi hijo (y la mía) ha sido hacer una asesoría de sueño

Una asesoría de sueño me ayudó a ordenar las siestas, reconocer sus señales de sueño y conseguir que el descanso fuera mucho más fácil para toda la familia

Asesoria Sueno Bebe
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Sara Hormigo

Editora

Soy mamá de dos niños, uno de cinco años y medio y otro de 14 meses. Ninguno de los dos se ha caracterizado por dormir bien, tenía esperanzas con el segundo, pero nada. Y eso que nos engañó porque los primeros meses, yo diría que hasta los ocho o así, dormía genial, toda la noche si casi ni pedir biberones. Pero de repente, no sé si por crisis de sueño o madurativas o todo junto a la vez, la cosa se torció.

Decidí entonces acudir a Lucía, psicóloga y asesora de sueño de Calma el caos, a quien ya conocía por lo que nos ayudó con mi primer bebé. En realidad, no buscaba que mi Pablo, el pequeño, durmiera del tirón de la noche a la mañana, sino lo que más necesitaba era tener herramientas para entender mejor sus necesidades y hacer que el descanso fuera más fácil para todos en casa. 

El bucle en el que nos encontrábamos era el de que Pablo tenía sueño todo el día porque no conseguíamos dormirlo, ni conciliar el sueño cuando lo necesitaba, lo que se traducía en un ‘maldormir’ y un 'sobrecansancio' continuo. "Cuando la familia siente que hay algo que no va bien con el sueño de su peque, cuando el momento de ir a dormir se ha convertido en una fuente de desgaste y estrés o cuando está la sensación de que el peque está descansando peor de lo que necesita es el momento de pedir ayuda", dice Lucía.

El primer paso: regular horarios

Después de explicarle el caso a Lucía y hablar sobre todas las rutinas que hacíamos con Pablo, comenzamos por regular sus horarios. Esto no quiere decir pasar de cero a una rutina militar en la que el niño tenga que dormir a determinadas horas sin opción, sino detectar cómo va siendo su día a nivel de siestas, y ver cómo van evolucionando sus ventanas de sueño; o lo que es lo mismo, ser conscientes del tiempo que pasa despierto durante el día. Todo esto está estudiado y son los expertos de la Asociación de Pediatría Española quienes recomiendan unos horarios de sueño:

Ventanas Sueno Creado con IA - Fuente Asociación española de Pediatría

Existen unas horas recomendadas de sueño y de ventanas de sueño según las edades del bebé. Las ventanas de sueño son orientativas y pueden variar entre bebés. No forman parte de una recomendación oficial de la Asociación Española de Pediatría, sino que se utilizan como guía práctica para adaptar los tiempos de vigilia a la edad y a las señales de sueño del bebé, y son los asesores de sueño quienes te guían con ellas.

Así fue cómo reorganizamos sus ventanas de sueño

Tener unos tiempos más o menos estables hizo que el resto del día empezara a fluir de otra manera y, poco a poco, también las noches. Regular sus horarios de siestas, por supuesto, sin obligar por ejemplo a las profes de la escuela infantil a que el niño durmiera a una determinada hora, sino que simplemente me informaran cuánto tiempo dormía y en qué horario, para después tenerlo en cuenta en casa. Cosa que no estaba haciendo antes.

Esto hizo que pudiera regular más o menos el tiempo que debería estar despierto hasta la hora de ir a dormir por la noche, algo que nos ayudó mucho a frenar ese cansancio que iba acumulando durante el día. 

Desde entonces, determinamos que lo más recomendable era que sus horarios de acostarse más o menos estuvieran en una horquilla de entre las 18:30h y las 20:30h. Y sí, aunque a nosotros como adultos nos parezcan muy tempranos, para un bebé de 12 meses, que fue cuando comencé la asesoría, y ahora 14, es necesario.

Camara Nocturna

Su descanso tiene que ser de unas 12 y 14 horas nocturnas, y hacer varias siestas a lo largo del día, y con esto saber ir “jugando”, para que me entendáis. Por ejemplo, con Pablo aprendí que su hora máxima de siesta tenía que ser las 18:30h, por lo que si se dormía después de salir de la escuela, tenía que despertarle a esa hora como máximo y después llevarle como tarde a las 21h a dormir. 

Las señales de sueño: las pistas que indican que es hora de dormir

Otro cambio importante fue aprender a identificar sus señales de sueño. Antes era fácil pensar que aún aguantaba un poco más despierto, pero cuando llegaba demasiado cansado de la escuela dormirle era mucho más difícil. Empecé a reconocer esos pequeños gestos que anunciaban que necesitaba descansar y eso cambió muchísimo la forma en la que afrontábamos cada siesta y cada noche. Rascarse la cabeza, el pelo, frotarse los ojos, bostezar… pueden ser muy sutiles a veces pero son una información valiosísima de que su cuerpecito ya está pidiendo descansar. Te recomiendo que no intentes alargarlo porque te viene mejor que duerma a una hora u otra porque ahí es donde está el error.

Muchas veces Lucía me decía que antes de obsesionarme con las horas, me fijara y me guiara sobre todo por sus señales de sueño. Al final, lo que conseguí es que estas mismas señales se vayan autorregulando con los horarios de sus siestas. Por supuesto hay excepciones y no todos los días son iguales, pero por norma general es así. "Para mí es importante partir de que el sueño infantil es evolutivo: no podemos esperar que un bebé o un niño pequeño duerma como un adulto. Hay despertares, etapas de más demanda y cambios que son esperables. Pero que sea evolutivo no significa que todo haya que normalizarlo sin mirar más allá", añade la experta.

Su ritual de sueño: un buen descanso empieza mucho antes de meterse en la cama

Las rutinas es otro de los puntos importantes que también Lucía me enseñó a comprender. Hacer siempre lo mismo da seguridad a los peques, porque su cerebro se anticipa a lo que va a pasar. 

Darle un baño calentito, relajante y divertido con sus juguetes, calculando más o menos una media hora o tres cuartos de hora antes de su tiempo de ir a dormir, le anticipa lo que va a venir que es la cena y después ir a la cama. Esto es también súper importante, y para Pablo clave a la hora de dormir.

Dentro de la rutina, anticipar también al resto de la familia lo que va a suceder para que él sepa que va a pasar también ha sido muy importante para él. Por ejemplo, cuando acaba de cenar decir en voz alta: “Pablo se va a ir a dormir ya”, “Pablo vamos a dar las buenas noches al hermanito, y a papá y nos vamos a la cama”, “Uy, qué sueño tiene Pablo, nos vamos a la cama a descansar”… puede parecerte una tontería, pero no. En nuestro caso, Pablo aunque sea chiquitín entiende muchísimas cosas de las que le decimos, y esto es muy importante como parte de su rutina.

Camas Preparadas Para Acostarnos Camas preparadas para ir a dormir

Una vez comenzamos la parte de ir a dormir el ritual es: lavar los dientes, tomar biberón con luz tenue, coger su objeto de apego y apagar la luz para ya ir a dormir. Como al mes y medio de comenzar la asesoría de sueño, Pablo durmió su primera noche del tirón.

Lucía, al igual que con Mateo, nos aconsejó dormir con él para poder atender los despertares más rápidamente y que no se desvele ni corte el sueño, así que hacer esto (aunque evidentemente, yéndonos a dormir más tarde que él), también fue otro de los consejos que más seguridad le han aportado.

Por último, desde entonces, obviamente, Pablo no ha dormido todos los días del tirón, pero sí descansa mejor y los despertares nocturnos se han reducido considerablemente. Como decía, no todos los días son iguales, ni todas las semanas, ni todos los fines de semana. Vivimos y fluimos.

Es igual que cuando estás a dieta… los fines de semana sales a comer fuera, vienen fechas como vacaciones de verano y no puedes seguir tu plan… o cualquier otro tipo de circunstancia. En este caso, ha habido visitas de familiares en casa que han hecho que tuviéramos que reajustar horarios, cambiarle de cama unos días, etc… así es la vida, y también así es cómo tenemos que vivirla. Lo mejor es que sabemos cómo volver a nuestra rutina y cómo volver a reorganizar horarios dentro de un caos como puede ser pasar todo un día fuera de casa o de vacaciones.

Cuánto cuesta una asesoría y, ¿merece la pena?

Seamos francos, una asesoría de sueño no es barata y no está al alcance de muchos bolsillos. Pero, al igual que hay personas que deciden invertir en salud mental y van al psicólogo porque necesitan terapia y que un profesional les ayude en un determinado momento de su vida, o cuando sea, lo mismo pasa con las asesorías de sueño. Acudes a esta alternativa para que un profesional que sabe sobre el tema te ayude a tener herramientas para lidiar con ello.

Lucía, en este caso es psicóloga además de asesora de sueño y tiene varias opciones y tipos de sesiones y planes de sueño para que las familias puedan elegir. Los precios rondan entre los 70 euros y los 300 euros, y también ofrece bonos que puedes utilizar para sesiones de crianza en general. 

Sí que es verdad que este proceso es madurativo y que lo que se pretende es ayudar a dormir mejor al bebé, pero tú decides siempre el plan que quieres hacer, porque se amolde mejor a tus expectativas y bolsillo.

Por qué elegí hacer esta inversión: para cuidar la salud de mi hijo y la mía

Lo que más valoro de la asesoría es que no hay una fórmula única ni un manual que sirva para todos los bebés, sino que es necesario conocer al niño su carácter, sus reacciones… para poder dar con lo que a él le ayude. Haciendo una asesoría de sueño,  nunca he sentido que tuviera que hacer algo con lo que no estuviera de acuerdo; al contrario, siempre me sirvió como un acompañamiento para encontrar lo que mejor funcionaba en nuestro caso. "En Calma el Caos no se trata de dejar llorar ni de desconectar del niño, sino que todo lo contrario, buscamos que se sientan seguros y poder ofrecerles lo necesario para que puedan descansar (acto de total vulnerabilidad). Se trata de acompañar el sueño desde el vínculo, la presencia y el respeto, pero también desde la mirada de que descansar bien, dentro de lo esperable para cada edad, es una necesidad del peque, no solo de los adultos", dice Lucía.

Por estos motivos, me sorprende cuando veo opiniones muy tajantes de personas que nunca han pasado por una asesoría de sueño negándose o cerrándose en banda a hacerlo por prejuicios. Al final, es una decisión profundamente personal, por supuesto, cada familia vive el cansancio de una manera distinta y cada madre tiene derecho a elegir cómo quiere gestionar el descanso de su bebé y el suyo propio. No creo que exista una única forma correcta de hacer las cosas, pero lo que sí creo es que deberíamos juzgar menos las decisiones de los demás. 

Si una familia decide buscar ayuda profesional porque siente que la necesita, merece el mismo respeto que quien decide no hacerlo. Yo solo puedo hablar desde mi experiencia, y la mía ha sido positiva, tanto con mi primer hijo que a día de hoy duerme como un bendito, como con mi bebé de casi 15 meses con el que que estamos en el camino. "Lo suyo es que a lo largo del acompañamiento la familia vaya conociendo y comprendiendo mejor al peque y sus necesidades, no a lo que se supone que es el peque del libro, sino al suyo en concreto, y que de esta forma pueda ir tomando decisiones de forma consciente", añade la experta.

Saber lo que tengo que hacer para ayudarle a descansar me da tranquilidad, herramientas y la sensación de estar acompañada en una etapa que, aunque es maravillosa, también es muy agotadora y las mamás saben perfectamente de lo que hablo.

Fotos | Magnific, Sara Hormigo

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