El Mundial de 2026 dejó una de esas imágenes que quedan para la historia del fútbol: Noruega, en su primera participación en 28 años, eliminó a Brasil en octavos de final gracias a un doblete de Erling Haaland y certificó algo más que una simple sorpresa.
El resultado puso sobre la mesa una tendencia que Brasil arrastra desde hace más de dos décadas y que empieza a pesar cada vez más: su incapacidad para superar a los equipos europeos cuando de verdad importa.
El partido en el MetLife Stadium terminó 2-1 a favor de los escandinavos, con Haaland anotando en el minuto 79 y sentenciando en el descuento tras una gran temporada goleadora que ya lo iguala con Messi y Mbappé en la carrera por la Bota de Oro.
Fue la primera vez en la historia que Noruega alcanza unos cuartos de final mundialistas, y curiosamente no es la primera vez que superan a Brasil en un Mundial, ya que también los vencieron en la fase de grupos de 1998. De hecho, Noruega se ha convertido en la única selección que se ha enfrentado a Brasil sin conocer nunca la derrota, con tres victorias y dos empates en todos sus cruces históricos.
Lo más llamativo del resultado es lo que confirma sobre el patrón reciente de la Canarinha: desde que ganaron su último título en 2002, Brasil ha caído en seis Mundiales consecutivos precisamente a manos de selecciones europeas, una racha que ya se ha convertido en una auténtica losa para el combinado dirigido por Ancelotti.
A esto se suma que esta fue la eliminación más temprana de Brasil en un Mundial desde 1990, lo que agrava todavía más la crisis de resultados en el torneo que más veces han levantado.
La derrota también deja a Brasil ante una sequía de títulos que ya iguala su periodo más largo sin ganar una Copa del Mundo desde que se coronaran campeones por primera vez en 1958. De cara al Mundial de 2030 se cumplirán 28 años sin levantar el trofeo, superando así los 24 años que pasaron entre 1970 y 1994 sin ningún título mundialista, un dato que refleja bien el mal momento que atraviesa el fútbol brasileño.
Con esta eliminación, Noruega avanza a unos cuartos de final históricos donde espera a Inglaterra para su próximo encuentro, mientras Brasil vuelve a casa con más preguntas que respuestas sobre por qué Europa se ha convertido en su verdadera piedra en el zapato mundialista.
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