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Christian Dior en la Semana de la Moda de París primavera-verano 2009

Christian Dior en la Semana de la Moda de París primavera-verano 2009
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Me vuelve a pasar como con Prada pero debo reconocer que de John Galliano para Christian Dior, a priori, no me lo esperaba. Normalmente con él es todo mucho más inmediato y el impacto visual suele ser estremecedor, deslumbrante, epatante y emocionante al primer pestañeo. Sobrecogedor al instante. Pero esta vez, todas mis expectativas se han ido al traste (al menos, momentáneamente).

La colección de Dior para la próxima primavera-verano 2009 me ha decepcionado casi profundamente. He tenido que comprobar varias veces que se trataba de él porque no daba crédito a lo que estaban viendo mis ojos. Aunque su esencia si se ha percibido durante el desfile y los modelos presentados destilaban ese particular olor a Galliano, básicamente en la teatralidad de los peinados y la magnificencia de los complementos (especialmente, los zapatos de tacón joya), lo que es en lo looks, ha brillado por su ausencia la genialidad a la que nos tiene malacostumbrados.

"Tribal chic" es el nombre con el que ha bautizado una esperadísima colección que a juzgar por el nombre, prometía mucho espectáculo y se ha quedado en ilusión truncada y ganas de mucho más.

Los vestidos, cortos, vaporosos, y estampados, han sido prácticamente los protagonistas en solitario de las propuestas de la maison; mucha transparencia, mucha cintura marcada, sí, muy chic safari, muy pin-up de la jungla, muy silueta Dior reinventada y mucho escatimo de tela en tiempos de crisis, pero todo ello, más propio de un facilón golpe de efecto a la americana que de una inyección de glamour.

Y es que los ha habido de todos los colores, como si se tratara de un eterno desfile resort...en naranja, en amarillo, en azul; de manga entera, con falda de volantes o cancán,

o en rosa chicle intenso.

Dior 2.JPG

Para la noche, las tranparencias son hasta los pies. En gris,

o en negro, en vestidos sin demasiados artificios aunque de cargado acento sensual, sexy y lencero , con rígidos bustiers o escotes en V, eso sí, siempre marcando cintura, y evocando a las musas de los años cuarenta.

Porque por muy intrascendente y futil que pueda parecer una "mediocre" colección de Galliano, siempre hay trasfondo cinematográfico, siempre hay inspiración más allá; de hecho la colección es un clarísimo homenaje a Yves Saint-Laurent, y sobre todo a Azzedine Alaïa, aunque también recuerda a su vez a la última colección de Alta Costura de Gaultier; y siempre queda un buen sabor de boca contra el que no se puede luchar.

Lo suyo es puro teatro, y la ropa es solamente parte de un todo que sumando detalle a detalle hace de su show un espectáculo inolvidable, y siempre, fuera de lo normal.

Los genios es lo que tienen, que hasta cuando tiene un día malo, siguen estando por encima de la media.

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