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Las joyas más espectaculares de los Globos de Oro 2009

Las joyas más espectaculares de los Globos de Oro 2009
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Las joyas son las otras grandes protagonistas de los Globos de Oro, y es que cómo pasa con los vestidos, éstas, son normalmente prestadas y a las actrices, les son otorgadas en función de su categoría: en las alfombras rojas, como en casi todo en la vida, todo se rige por jerarquías. Desde quién llega antes, hasta quién presenta qué, pasando por quién es invitada aunque no “pinte” nada, hasta cuantos minutos posa ante las cámaras.

El caso es que la crisis no ha logrado apagar las ansias de lujo y los joyeros de alta gama han desplegado sus mejores armas a través de las celebrities: su mejor valla publicitaria. Yo personalmente no soy de joyas de medio millón de dólares, primero, porque la economía no me lo permite, y segundo, porque aunque lo hiciera, me lo impiden mis principios. Lo que no está reñido con que me resulten un espectáculo tan majestuoso como inalcanzable.

Esta por ejemplo es la espectacular pulsera de turquesas y coral en forma de serpiente de Sandra Bullock, firmada por Neil Lane: yo no celebro San Valentín, pero si algún donante anónimo tiene ansias de regalarle una humilde joya a una sencilla dama en una fecha tan comercialmente señalada, le paso mi número…

Las pulseras son las joyas que más me han llamado la atención en esta 66 edición de los Globos, por ejemplo, estas lucidas por Demi Moore y firmadas por Cartier, me entusiasman, porque no son demasiado ostentosas ni ofensivas.

Preciosos eran también los brillantes complementos de Salma Hayek, de las pocas que iba de pies a cabeza de una misma firma: Bottega Veneta.

Aunque para espectaculares los inconmensurables pendientes y las delicadas pulseras de Kate Beckinsale, todo ello, firmado por Fred Leighton.

El mismo que firmaba las coloridas y barrocas pulseras de Debra Messing.

Los pendientes más originales los lucía Anne Hathaway, a base de zafiros en forma de abanico, y los firmaba Van Cleef & Arpels.

Rimbonbantes aunque algo más picudos y translúcidos eran los de Eva Longoria, en forma de flor, y de la firma Verdura.

Aunque de dejar sin aliento eran estos en forma de hoja, lucidos por Amy Adams y creados por Neil Lane.

Mucho más discretos eran los de nuetra Pe, de Chopard, y en forma de lágrima, totalmente acordes con la austeridad (rayana en lo aburrido) de su atuendo.

En el apartado de collares de quitar el hipo, el primer lugar lo ocupa el de Beyoncé: de platino y diamantes de 200 kilates firmado por Lorraine Schwartz. Ahí es nada.

Justo detrás se sitúa esta maravilla de inspiración vintage firmada por la misma diseñadora y llevada por Christina Applegate.

Y “last but not least” mi favorito: esta gargantilla triple a base de piedras verde agua lucida por Eva Mendes y perteneciente a la colección privada de Van Cleef & Arpels.

Fuera de concurso, es decir, dejando de lado la competición de “ a ver quién lleva más millones encima”, mi querida Maggye Gyllenhaal, que venía con sus propias joyas puestas de casa y que entre tanta fastuosidad desorbitada, me parece la más sensata.

Fotos | people

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