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Última jornada de la Cibeles Madrid Fashion Week Primavera-Verano 2010: ¿y llegó el talento?

Última jornada de la Cibeles Madrid Fashion Week Primavera-Verano 2010: ¿y llegó el talento?
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La Cibeles Madrid Fashion Week cierra hoy sus puestas y como cada año, la última jornada ha conjugado a la perfección la inquietud y decisión de jóvenes promesas, nacionales y adoptadas, con la contundencia de señoras con las ideas no menos claras. Y Carlos Díez, que es un mundo aparte. Anke Schröder, Krizia Robustella, El Caballo, El Delgado Buil, Serguei Povaguin, Sita Murt y el susodicho, han copado hoy toda mi atención.

Todos ellos han tenido como denominador común el uso de la piel (sobre todo ante), las líneas hiper-femeninas, el regreso del harén, en mil y una versiones, y el sublime uso del color. Nada demasiado innovador, mucho de lo visto hasta la saciedad, y como dice Lucas Arraut hoy en El País, casi todos sucumbiendo a la “dictadura de lo mono”. Sin más.

Aparte de maestros irrepetibles como Berhanyer, veteranos como del Pozo, hábiles como Nicolas Vaudelet, y recién llegados como Carlos Doblas, poco o mucho que destacar. Porque desde el punto de vista de lo que nos pondríamos sin dudar, bonito ha sido todo, pero en términos de moda, quizás volvemos a dejar que desear. Vamos, que nos seguimos aburriendo un poco.

Vaporosa, etéra, sensual y súper limpia (apenas hay complementos y el maquillaje es suavísimo) la colección de Primavera-Verano 2009/2010 de Anke Schröder. Colores ácidos y pasteles.

Mi flechazo: unos jodhpur con un movimiento espectacular. Y las medias a modo de pantalones (muy poco discretos pero con un punto inocente). Otro de mis caballos ganadores son sus tops rosa chicle.

Krizia Robustella me fascina por sus llamativas temáticas y su flow. Esta vez ya no era Paris Hilton ni una Juani de barrio: los parques de atracciones son el leimotiv de un desfile cañero, joven, y con piolín como mascota. Desde ya quiero sus zapatillas deportivas firmadas por Nike. Y no os cuento nada de sus bolsos globo con forma de loro o delfín. Colores malva, azul eléctrico y gris marengo que solamente vienen rotos por naranjas, amarillos o fucsias, y camisetas estampadas con vagonetas de montaña rusa, furgonetas de purpurina o bañadores de bicicletas y osos en plan feria. La puesta en escena es más de un 50% de un desfile y a esta joven afincada en Barcelona, le bastan tres elementos (unos globos como fondo y banderines en los moños de las modelos), para despertar al público que hay en la sala.

Me gusta porque transmite “buen rollo” sin descuidar la tendencia. Los aires urbanos son una constante, y el toque de extrarradio siempre está presente. El esport kistch de Krizia es lo que es: de asfalto, ponible y divertido.

Nicolas Vaudelet me dejó estupefacta con su pasada colección para El Caballo y esta mañana en Cibeles ha vuelto a conquistarme. Con una coleccion inspirada en la Tierra y el Nuevo Mundo, las amazonas del diseñador, engalanadas con tocados elaborados por Odile Gilbert, una eminencia, han hilvanado unas maravillosas propuestas en napa troquelada a láser de quitar el hipo. Transparencias, provocación, tecnología y homenaje al descubrimiento de América. Aires marinos y brisa de mar: el azul inunda los primeros estilismos que recrean un ambiente del Cádiz de otro siglo.

Enamorada me he quedado de los blazers oversize, blancos y con galones. Lo mismo que de las cazadoras con capuchas en piel avellana. A conjunto con bermudas del mismo material. Y de las chaquetillas de torero reversionadas en neopreno fluorescente.

Sofisticadísimo y totalmente innovador es lo que hace este discípulo de John Galliano. En París estoy segura de que le harían un buen hueco sin dudar.

El Delgado Buil ha elegido a las majorettes como musas. Faldas de vuelo por debajo de la rodilla, botines de media caña, blazers oversize y maxi-collares de madera. Todo muy peculiar pero totalmente personal: su sello, a pesar de su corta carrera, se aprecia a primera vista. Los colores pastel vuelven a inundar sus diseños, y flechazo total causan sus bolsos riñonera de corazones.

¡¡Quiero uno ya!!!!! Los cuadros de Vichy vienen en tejido metalizado. Las rayas marineras se alian con el rosa palo (combinación 10). Y los volantes inundan hasta los shorts (otra pieza clave). El cuero y la gasa casan a la perfección. Y aunque los volúmenes se superpongan y resulten un poco pesados, funcionan. Lejos de lo puramente comercial, porque sus total look son demasiado, las prendas sueltas son todo un must-have. Ana: el traje que llevabas al cerrar el desfile, también me lo pido.

El desfile cierra con un show de majorettes en directo. ¡Un guiño perfecto como final de fiesta!

Lo de Serguei Povaguin estaba cantado. Si el año pasado salía premiado de El Ego, esta edición de Cibeles le consagra como diseñador de primera fila a pesar de su juventud. Su colección ha sido madura y muy bien pensada. El look secretaria sexy pero no descarada ha sido el hilo conductor de unos estilismos a base de pantalones baggy súper elaborados, con volantes y jirones de purpurina, corsés, trench de cuero (rosa, ni más ni menos), sastres reversionados a la altura de la rodilla y faldas tubo de lo más sugerentes. Un diez para su paleta de colores. Y un diez para su éxito combinando faldas de tablas a rafia con bodys de encaje (aunque recuerdan demasiado a Miu Miu) y jerseys de patchwork horizontal.

Delicadas pero elaboradas las propuestas de una Sita Murt cada vez más elegante. La prenda estrella de su colección ha sido un vestido de macramé con más de 200 horas detrás que lamentablemente solamente se ha hecho para pasarela. Tonos empolvados, minivestidos, punto y siluetas muy femeninas. Imposible no quererlo todo. El boho chic es fácil, deseable, y en manos de Sita, que es una experta en tejidos y materiales, la calidad está asegurada.

Lo de Carlos Díez es el contrapunto ideal a lo visualmente correcto y a aquello que siempre te pondrías por defecto. Su desfile es el broche final perfecto para Cibeles. De hecho, que siempre se programe en la última jornada y a última hora, es más que significativo. Este outsider del cachondeo entretiene y no nos engañemos, tiene las ideas muy claras y la energía que transmite con su no tan imposible y siempre andrógina ropa, es impagable. Es alternativo y pasa de estándares pero sus patronajes son perfectos. Sus tops, sus monos y sus biker de leopardo en vinilo, me han encantado. Y todos los complementos los hace él. Incluidas unas Converse edición especial en colores metálicos. Benditas sean las ganas de romper con todo ¡Gracias Carlos por tu buen humor!

En Trendencias | Cibeles Primavera-Verano 2009/2010

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