Siete lugares clave de Lisboa para visitar sí o sí en tu viaje a la capital portuguesa

Siete lugares clave de Lisboa para visitar sí o sí en tu viaje a la capital portuguesa
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Lisboa es un destino internacional que tenemos tan cerca de España pero que, a la vez, es tan exótico que ni siquiera compartimos el mismo uso horario. Como en Canarias, el reloj en Portugal marca una hora menos. Y es que, aunque nos ubiquemos en la misma península y podamos señalar algunos rasgos culturales comunes, viajar a la capital del país vecino es una experiencia de todo menos común. Sobre todo, si no nos dejamos fuera del plan de ruta ninguno de estos lugares:

Torre de Belém

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La Torre de Belém, de estilo manuelino, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1983. Se situa en el estuario del Tajo, muy cerca del Monasterio de los Jerónimos, por lo que es recomendable combinar ambas visitas. Contruida entre 1515 y 1519, se concibió inicialmente como torre defensiva para proteger Lisboa, aunque posteriormente se convertiría en uno de los faros de la ciudad y el centro aduanero.

Palacio de los Marqueses de Fronteira

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Construido en el siglo XVII, el palacio está decorado con azulejos de dicho período y escayola rocaille del siglo XVIII. Son también de este período el mobiliario de distinta procedencia, del que se resalta el indo-portugués, un biombo español, pinturas y tapicerías. En la Sala de las Batallas ladrillos pintados representan la historia del primer marqués de Fronteira, héroe de la Guerra de la Restauración de la Independencia entablada contra España en el año 1640. Del entorno del palacio, cabe destacar el jardín de Venus y el jardín formal del siglo XVII, con la Galería de los Reyes.

Mirador de Santa Catarina

 

Pocos lisboetas conocen el mirador de Santa Catarina, pero casi todos conocen el Adamastor. Es frecuentado por los jovenes para ver la puesta de sol. Y tiene un ambiente único con música, charla y cañas hasta tarde. Las vistas son deslumbrantes, y abarcan el estuario del Tajo, el puente 25 de Abril y los tejados de S. Paulo. Su jardincito y su terraza invitan a sentarse y charlar. La enorme estatua de Adamastor representa a la figura mítica que el poeta Luís Vaz de Camões creó para simbolizar el Cabo de las Tormentas.

Alfama

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El barrio de Alfama es uno de esos barrios tradicionales y obligatorios de ver en Lisboa. Un lugar auténtico, con rincones escondidos y recovecos para perderse disfrutando de sus miradores y fachadas. En el pasado convivieron judíos, cristianos y musulmanes, y es uno de los barrios que mejor sobrevivió al devastador terremoto de 1.755. Su nombre viene del árabe: "al-hammã", que significa "fuente". Y es que debajo de su suelo corrían manantiales de agua que alimentaban las fuentes repartidas por todo el barrio y a donde sus habitantes acudían a abastecerse de agua. Dichas fuentes se conocen como chafarizes y aún se encuentran en el barrio.

Barrio Alto

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Es uno de los barrios más populares de la capital y también donde más común donde se dan los botellones lisboetas. Se trata de un sitio que puede ser muy divertido para una noche de marcha o un lugar tranquilo donde cenar y pasear por sus tiendas y  miradores.

Sintra

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Si te mola lo royal; la estética de los cuentos de hadas y los misterios históricos, Sintra es una villa verdaderamente encantadora, a solo 25 kilómetros de Lisboa, que cumple con todas estas características. Con monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad,  merece la pena dedicarle un día, incluso cuando solo se va a pasar un fin de semana en la capital de Portugal. Y es que este paraje mezcla a la perfección palacios y jardines, castillos y bosques.

Cascais

 

También podemos aprovechar nuestro viaje a Lisboa para visitar Cascais, un pequeño pueblo costero que fue el lugar de vacaciones de la nobleza y que aún conserva algunas de sus preciosas mansiones de la época. Se ubica a tan solo 30 kilómetros de la ciudad, en una zona de dunas y muy expuesto a los vientos del norte. Es por ello que es el destino idóneo para los amantes del surf y los deportes de vela. Algunas de sus playas maravillosas son la Praia de Carcavelos o la playa del Guincho. Aunque el plan perfecto es pasear por las callejuelas de su casco antiguo.

Palácio Ludovice Wine Experience Hotel

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Foto de portada | Unsplash

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