Cada año, cuando 'The New York Times' publica su lista de 52 destinos para viajar, se siente como si se otorgaran los Oscars del turismo. No es solo una selección de lugares sino de un termómetro cultural, una hoja de intención de ruta de los viajeros a nivel global. Y, en 2026, España vuelve a colarse en el mapa. En esta ocasión lo hace por partida doble y con dos opciones muy distintas aunque complementarias: el Poblenou más creativo y moderno de Barcelona y la España de Joaquín Sorolla, interpretada a caballo entre Madrid y Valencia.
Poblenou como destino turístico en sí mismo
Es en el puesto número 10 donde el diario estadounidense ha puesto la vista en Poblenou, un barrio que resume mejor que ningún otro el momento vital de Barcelona. Mientras la ciudad se prepara para un año marcado por la arquitectura (es, en 2026, tanto la Capital Mundial de la Arquitectura como el aniversario de la muerte de Gaudí), la publicación propone esquivar los focos turísticos más saturados y dejarse caer por este antiguo distrito industrial del litoral.
Donde antes hubo fábricas y almacenes, ahora hay cafés modernos, galerías de arte, salas de conciertos, hoteles de diseño y espacios híbridos que funcionan como laboratorio creativo. Sitios como el Museo de Pintura Contemporánea Can Framis o la Sala Beckett son buenos ejemplos de una Barcelona alternativa que crece convirtiendo la reconversión urbana en una nueva identidad para una ciudad que es mucho más que turismo.
No obstante, el barrio no solo se ha transformado culturalmente, también en clave verde. La nueva Plaça de les Glòries, en otro tiempo protagonizada por el tráfico, es hoy un gran parque urbano. Y, como no podía ser de otra forma, la escena gastronómica acompaña: restaurantes como Atipical, con su cocina hiperlocal de inspiración italiana, o Casa Güell, que actualiza la tradición catalana, refuerzan la idea de Poblenou como destino en sí mismo y no solo como una alternativa.
Madrid y Valencia sorollescos
La segunda apuesta mira al pasado aunque para hablar del presente. Es en el puesto 21 donde aparece la España de Sorolla, un recorrido cultural y emocional por los paisajes, la luz y la identidad del país a través de la obra de Joaquín Sorolla. Aunque el centenario de su muerte se conmemoró en 2023, las celebraciones continúan y ganan peso en 2026 con dos hitos clave. Por un lado, la reapertura progresiva del Museo Sorolla en Madrid, su antigua casa y taller en obras. Por otro, Valencia, su ciudad natal, que estrenará la sede europea de la Hispanic Society of America, con 220 obras del pintor expuestas por primera vez.
El propio diario plantea este itinerario como una experiencia unida: Madrid y Valencia que, conectadas por la alta velocidad, permiten recorrer en pocas horas la evolución artística de un pintor que supo capturar como pocos la luz del Mediterráneo, las escenas cotidianas y la modernidad de su tiempo. Viajar siguiendo a Sorolla es, en el fondo, viajar por una idea de España que sigue resultando aspiracional.
Más allá de nuestras fronteras, la lista de 2026 mezcla grandes capitales, paisajes extremos y celebraciones culturales. Desde Bangkok o Varsovia hasta el Canadá más salvaje en tren. también festivales míticos como Bayreuth, que celebra 150 años, hasta propuestas tan singulares como el Traena Festival, celebrado bajo una cueva en un remoto archipiélago noruego. También se cuelan aniversarios convertidos en excusa para viajar (como el de Winnie-the-Pooh en Reino Unido o el de San Francisco de Asís en Italia), rutas legendarias como la Ruta 66, reservas naturales, desiertos, selvas y destinos emergentes que tienen todavía mucho por contar.
Lo que queda claro es que viajar en 2026 no consistirá solo en desplazarse, sino en entender el mundo a través de sus transformaciones, su memoria y sus contradicciones. Como la dupla tan peculiar que forman Poblenou y Sorolla.
Foto de portada | Manuel Torres Garcia
En Trendencias | Las 35 escapadas románticas por España para hacer en pareja en las que quizá no habías pensado
Ver 0 comentarios