No es el Camino de Santiago, ni una gran travesía de alta montaña, ni una de esas rutas que parecen diseñadas solo para gente con bastones de trekking y mochilas tácticas. Esta es una ruta que puede hacer prácticamente cualquiera, pero que atraviesa algunos de los paisajes más impresionantes del sur de España. Se llama Vía Verde de la Sierra y no entiendo cómo no es más conocida. Tal vez porque no tiene una leyenda mágica detrás, ni una meta épica como Santiago. No obstante, es una de esas rutas naturales que te reconcilia con la vida.
Tiene 36 kilómetros y es perfecta para hacer una escapada por Andalucía que sea alternativa a todas las opciones de playa y ciudad por las que es más famosa esta comunidad autónoma. Es una experiencia que mezcla historia, naturaleza y cero estrés por una antigua vía de tren reconvertida en camino para senderistas y ciclistas.
La ruta conecta las provincias de Cádiz y Sevilla a través de túneles en desuso, viaductos y un montón de pueblos con encanto. Lo que se traduce en una enriquecedora excursión por plena naturaleza a través de las sierras Béticas andaluzas. El camino se inicia en la antigua estación del municipio de Olvera, bajo la silueta de su histórico castillo, y finaliza en la antigua estación de Puerto Serrano, en la vega del río Guadalete.
El antiguo trazado ferroviario Jerez–Almargen fue una línea que se empezó a proyectar en el siglo XIX y cuya construcción se aprobó en 1926, durante la dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, nunca se terminó y las vías quedaron oxidadas y olvidadas hasta que se reconvirtieron en esta ruta para caminar y pedalear sin necesidad de GPS. Una de las principales vías verdes de toda España y un buen ejemplo de cómo recuperar infraestructuras abandonadas.
La travesía atraviesa un entorno natural con 30 túneles que atravesar, 4 viaductos que cruzar y 5 estaciones. Además, el trayecto se puede realizar a pie, en bici o incluso a caballo. Eso sí, algunos túneles no están iluminados por lo que es conveniente llevar una linterna encima. Los viaductos, por su parte, ofrecen vistas de valles y ríos que hacen que te pares cada dos por tres a decir “espera, espera, una foto”.
Uno de los grandes alicientes del camino es pasar por el Peñón de Zaframagón, una reserva natural que alberga una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa. No hace falta ser ornitólogo para quedarse embobado viendo cómo sobrevuelan el desfiladero. Además, la ruta también atraviesa los pueblos blancos de Olvera, Puerto Serrano, Coripe, Montellano, Pruna y El Coronil, perfectos para ir haciendo paradas y disfrutar de la gastronomía de la zona.
Uno de los motivos por los que esta ruta es tan recomendable es que aptar para todo tipo de personas, incluidas aquellas con movilidad reducida. No solo porque no necesitas estar en forma sino porque no es necesario hacerla entera de golpe. En su web oficial, de hecho, proponen varios tramos más cortos (de entre 4 y 9 km) que puedes hacer como te apetezca. Para ello, hay alojamientos rurales en la zona, para quien quiera hacer noche y alargar la experiencia.
Foto de portada | Fundación Viaverde de la sierra