A menos de tres horas de Madrid se esconde una villa medieval preciosa, que conserva todo el encanto de su pasado tradicional y los turistas han ignorado por completo. Candelario es un amasijo de calles empinadas en la ladera de una montaña, por las que cae el agua y llena el pueblo de su relajante murmullo. Si buscas una escapada rural con historia, naturaleza y buena comida, este es tu destino.
Candelario es un pueblo castellano con muchísimo carácter y eso se nota en cada rincón. Las casas están levantadas con fachadas sobrias de piedra ancha, cuyo único adorno son las balconadas de madera repletas de geranios. También destacan las 'batipuertas' tradicionales, pensadas para ventilar las casas e impedir la entrada de nieve.
Este precioso conjunto Histórico Artístico cuenta con un sistema de canales que recoge agua y la reparte por todo el casco antiguo. Las llaman regaderas y acompañan los paseos tranquilos de un sonido relajante y encantador. Esta agua procede de la Sierra de Béjar, una reserva natural de la biosfera que rodea Candelario y que regala al pueblo un marco natural único repleto de caminatas y senderos.
En el corazón del pueblo se encuentra el Ayuntamiento, un precioso edificio castellano del siglo XIX. Justo al lado está la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, una maravilla arquitectónica del siglo XIV que mezcla estilos románicos, góticos y mudéjares y bien merece la pena una visita. De ahí, un paseito de 10 minutos te lleva a la Ermita del Cristo del Refugio, un templo del siglo XVIII conocido por su llamativa fachada roja y su precioso campanario.
Desde aquí hay que ir directos al Museo de la Casa Chacinera por dos motivos. El primero es que te permite ver cómo eran las casas tradicionales del siglo XIX con una visita teatralizada. Pero, además, te muestran el arte de los embutidos, una tradición arraigada que define la gastronomía de esta localidad desde el siglo XIX.
De esta tradición daremos buena cuenta en esta escapada, porque la gastronomía de Candelario es una delicia. No puedes marcharte sin probar los huevos con farinato, el hornazo, las truchas escabechadas y, por supuesto, sus embutidos. Si hay que quedarse solo con uno, sus chorizos son épicos y muy populares. Que aproveche la comida, la escapada y la desconexión de fin de semana.
Fotos | Turismo Castilla y León.
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