Con el paso del tiempo es normal que el cuerpo experimente cambios, pero como ya sabemos, envejecer no implica necesariamente perder calidad de vida o independencia. Mantener unos buenos hábitos y realizar actividad física de forma constante puede marcar una gran diferencia, ayudando a conservar la fuerza, la movilidad y el bienestar durante muchos más años.
Para mantenerse en buen estado, cada vez son más los entrenadores que insisten en que levantar peso —con mancuernas, con máquinas o simplemente con el propio cuerpo— es una de las herramientas más determinantes para llegar a los 60, 70 u 80 años caminando solo, subiendo escaleras sin ayuda y sin depender de nadie para las cosas del día a día.
Uno de ellos es José Ruiz, entrenador personal ha explicado en una entrevista en The Objective los motivos por los que el entrenamiento de fuerza no debería tratarse como una opción, sino como algo que cambia y debe adaptarse dependiendo de la década en la que estemos.
Los 40, los 50 y los 60: tres momentos, tres motivos distintos
Ruiz divide el proceso en tres etapas y en cada una cambia el motivo por el que merece la pena entrenar fuerza. A los 40 años, dice, es el momento de "poner el foco" y empezar a construir una base sólida, algo que define como "una inversión de futuro". No es tarde, pero tampoco hay mucho margen para seguir posponiéndolo.
A los 50, el asunto deja de ser estético. Según explica en la entrevista, entrenar fuerza pasa a ser directamente "una necesidad de salud". Y a los 60, el entrenamiento se convierte en lo que él llama "la mejor garantía" para seguir moviéndose con libertad, sin depender de otros para las tareas cotidianas.
El error, según el propio Ruiz, es que la mayoría empieza a preocuparse por el músculo justo cuando ya lo está perdiendo por el propio paso del tiempo. Su comparación es sencilla y por eso funciona: "Igual que ahorramos dinero para el futuro, deberíamos ahorrar músculo".
¿Hace falta entrenar todos los días para notar resultados?
La suerte si empiezas una vez pasados los 50 es que aunque hay que ser constantes, tampoco es necesario entrenar a diario. En este sentido, Ruiz afirma que con dos o tres días de entrenamiento de fuerza a la semana es suficiente para la gran mayoría de personas de esa edad.
Lo importante no es acumular horas de gimnasio, sino organizar bien la rutina para que trabaje todo el cuerpo: piernas, glúteos, espalda, pecho, brazos y abdomen. Eso sí, el descanso no es negociable. Para evitar lesiones, conviene dejar pasar al menos dos días enteros antes de volver a trabajar los mismos grupos musculares.
Máquinas o pesas libres: ¿qué es mejor?
Aquí Ruiz rompe con otro mito bastante extendido. No hay una opción objetivamente mejor entre usar las máquinas del gimnasio o levantar mancuernas por cuenta propia. Lo que de verdad importa es la técnica: hacer los ejercicios bien, sin prisa y sin forzar movimientos que todavía no se dominan.
Para quien empieza, las máquinas suelen ser más sencillas porque guían el movimiento. Quien ya tiene algo de experiencia y se siente cómodo, puede pasar a peso libre sin problema. La clave, insiste, es progresar poco a poco: la intensidad que le sirve a alguien que lleva años entrenando no tiene nada que ver con la que necesita alguien que acaba de empezar.
Fotografías | @malagaentrena, Magnific, Magnific
En Trendencias | Los expertos coinciden: la clave para correr mejor a partir de los 50 no es correr más, sino ganar potencia muscular
En Motorpasión | Geólogos analizan la arena de la playa del desembarco de Normandía y no dan crédito: uno de cada 25 granos es metralla
En Directo al Paladar | Vinagre blanco y vinagre de limpieza no son lo mismo: en qué se diferencian y cómo usarlos bien
Ver 0 comentarios